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La pobreza del espíritu, la pobreza de mi alma. El dolor cada noche, mi dolor cada mañana

Entonces, y solo entonces ocurrirá. Mala muerte, que me arrasas. Mala muerte que me llevas y me abrasas. Rozando la locura, matas. Rozando la razón, matas. Matando, consigues que vuelva a resurgir de mis cenizas. Y volar… hasta el abrasador rojo del amanecer y allí, fundirme como cera de una vela. Matar el deseo de morir… y sí convertirme a mi mismo. Morder el polvo no mata, ni mata el tiempo a las estatuas. Arrodillado pues, la tierra mancha mis piernas de sangre espesa; mi cabeza rueda y mi cuerpo rendido, se desploma ya sobre la infinita alfombra de madera y tierra. Mis lágrimas se las lleva el viento. Es lo único que queda de mi sobre la madre. Superior a todos, se oscurece, como el vino con los años. La sangre se reseca y el rojo se tuerce negro. Las lágrimas se vuelven sal y cortan la tierra. Los huesos blancos son cal, cal viva. Y tus ojos… tus ojos rebosan de brillo y placer. Gimes de placer viendo la carne putrefacta, viendo el dolor de algo vivo muriendo. Tu virtud, llevarte la esperanza riéndote incluso del ego. Tu defecto, quererlo, amarlo, llorarlo…pero aun así traicionarlo, tirarlo despojarlo de dignidad… y todo para poder llevar su alma a las rojas tinieblas, para desterrarlo a revivir sus propios infiernos. La crudeza no perdona, mi dolor no abandona. Ni cebada ni trigo, ni siquiera musgo crece ahora entre mis cenizas, ni siquiera amargura crece ahora entre lo negro de la infamia. Solo los cabellos de fuego rodean mis muñecas, mis brazos y mi cuello. Solo el fuego es capaz de arañar tu alma, de hacerte sentir vivo. Solo el fuego es capaz de hacerte sufrir tanto que desees morir, cuando estas muerto en el infierno.
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Dedicado a R.
gracias por todo, de corazón. Ah y enhorabuena.

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Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

Pues sí

Todas las mañanas la luz del sol abrasa mi colección de películas por haberla colocado junto a la ventana. La carátula de Sunshine está toda descolorida, como es debido. No, no es la luz del sol, fueron las bombas nucleares que cayeron antes de ayer sobre Castilla. ¿Por qué? Porque se lo merecía, algo habría hecho. Espero que no creyese que podía vender su alma y salirse de rositas. Siempre me gustó el sol de invierno, frío y luminoso, resplandeciendo sobre la nieve. Esta vez es un invierno nuclear, lleno de radiante venganza, así que me gusta más.
Solo un silencio! Todo tan oscuro que ya no hay ni el brillo de los ojos. No hay reflejo en los espejos. Tampoco sonrisas en la cara de las sombras... Todo tan oscuro... ¡no se si tengo alma por que no lo veo! Siento la sangre que las sombras escupen sobre mi cara, pero no se nunca por donde viene... vendido a lo que no es destino. ¿Vivir a la deriva? no... tanto...  no tengo barca con la que navegar...  Tampoco se nadar en estas aguas turbias, sucias y llenas de cieno. Andar por donde no se camina... no se caminar por encima del agua. No soy un dios... soy un simple y triste desperdicio de ser humano. Ja! recuerdo las rocas que caian del cielo, no era sielo sino hiel con puntas afiladas. Retorcido de dolor  sin poder respirar. Tirado en el suelo mordiendo el polvo... que importa ser nada cuando la nada acecha. Que Importa ser nada cuando la nada acecha... y acecha de cerca. Los nervios te comen por dentro y donde habia mariposas hoy hay angustia, dolor y serpi...