Como antiguamente, la compuerta de las tonterías y de las Cosas ha vuelto a abrirse, aunque la monotonía, los elementos externos y el cambio climático están secando su cauce. Ha engordado un poco, así que no resistirá mucho tiempo abierta, pero de momento ha dejado salir una docena de inquisidores armados e intolerantes dispuestos a conquistar el mundo y una escuela de filósofos epicúreos que se dicen "gala" unos a otros para alcanzar el éxtasis. Son buena gente, no los maltratéis. Quizás después de su paso por la tierra empiece por fin a llover.
Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.
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