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Di simplemente que es preciosa

Luego, un día, te levantas por la mañana y te das cuenta de que eres amigo de alguien a quien no conoces, alguien de quien te estas enamorando y que nunca podrá darse cuenta porque siempre terminas haciendo el ridículo, eso si, haciendo reír; eres el payaso ideal, el amigo gracioso que tiene gracia. Sin embargo tienes que estar contento, por lo menos no eres el amigo gracioso que no tiene ni puta gracia.
Intentas bailar cerca de alguien que esgrime una preciosa sonrisa, sin saber que realmente estas enamorado de sus ojos y su cabello y… te traicionas. Acabas cerrando los ojos e imaginándote solo, en una oscura habitación pero, no dura mucho. Ella se acerca, te roza y despiertas. Todo es tan embriagador… cada gesto, incluso el más ínfimo, te absorbe y empiezas a estar en una realidad de ensueño, solo tu encuentras sentido a los movimientos de su cabello, solo tu encuentras sentido a la existencia del mundo… y entonces te sientes feliz.
Despierta eres su amigo, olvídate de oler su cuello, ni besar sus labios, olvídate de fantasear mientras bailas a su lado, es más olvídate de bailar a su lado; tu sitio esta relegado a sonreír desde el rincón cuando te mira porque hay una buena canción y ella se da cuenta. No es solo la canción, es lo que sientes con la canción. Últimos segundos de felicidad; tan solo, que te has bebido hasta los hielos de la copa. Necesitas otro whisky y cuando empiezas ha andar te das cuenta que a duras penas puedes mantener el equilibrio. Menuda situación para tener un momento de lucidez, eres totalmente consciente de que todos saben que estas muy borracho, a duras penas puedes andar y sin embargo lo único que te importa es lo que ella pueda pensar. Da igual, ella ni siquiera sabe que estas ahí, le eres totalmente ajeno, pero lo peor llega en un segundo momento de lucidez; nunca fuiste sincero y no has tenido el valor de enfrentarte a tus miedos. Arruinado por ti mismo, decides coger el abrigo y largarte lejos, largarte para no sentirte tan humillado, para no desear hacer feliz a alguien a quien no puedes hacer feliz.

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