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...a z i l a n A

Cae la luna sobre el mar y… el manto de luz negra se cierne sobre la sangre de la orilla. Sin embargo el chapoteo del niño sobre la sangre solo salpica un lateral del bote que se bambolea en las olas.
Grita, chilla, siente la ira cuando las uñas negras de la mano de una mujer se clavan sobre la espalda de un niño, sangrando, desgarrando, cada uno de los pesares que la hacen perder la inocencia. Aspira los alaridos de un bebe, no son como el mercurio en agua. La belleza no es inocencia.
Mi luna…mi luna… no es mi corazón quien atraviesa mi pecho… no, pero si la oscuridad eterna de tus garras de acero. Aunque ya no debería pensar en el acero fundente, el calor delator de una mentira no implora sino rencor. No puedo no…es ardor incandescente sobre las temblorosas manos, bellas, no inocentes, que el odio engendró.
El bebe que sigue su propio camino soportando las calumnias de un haber. No rinde su sufrimiento; escapa de su propio ente, respira muerte, muere de soledad.
No arranques la vida tú, guerrero inmundo, de imponentes armaduras, duras; de tristes atuendos en el alma perdida. Trata de no servirte a ti mismo, trata de no morir en tus propias manos.

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Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

Pues sí

Todas las mañanas la luz del sol abrasa mi colección de películas por haberla colocado junto a la ventana. La carátula de Sunshine está toda descolorida, como es debido. No, no es la luz del sol, fueron las bombas nucleares que cayeron antes de ayer sobre Castilla. ¿Por qué? Porque se lo merecía, algo habría hecho. Espero que no creyese que podía vender su alma y salirse de rositas. Siempre me gustó el sol de invierno, frío y luminoso, resplandeciendo sobre la nieve. Esta vez es un invierno nuclear, lleno de radiante venganza, así que me gusta más.
Solo un silencio! Todo tan oscuro que ya no hay ni el brillo de los ojos. No hay reflejo en los espejos. Tampoco sonrisas en la cara de las sombras... Todo tan oscuro... ¡no se si tengo alma por que no lo veo! Siento la sangre que las sombras escupen sobre mi cara, pero no se nunca por donde viene... vendido a lo que no es destino. ¿Vivir a la deriva? no... tanto...  no tengo barca con la que navegar...  Tampoco se nadar en estas aguas turbias, sucias y llenas de cieno. Andar por donde no se camina... no se caminar por encima del agua. No soy un dios... soy un simple y triste desperdicio de ser humano. Ja! recuerdo las rocas que caian del cielo, no era sielo sino hiel con puntas afiladas. Retorcido de dolor  sin poder respirar. Tirado en el suelo mordiendo el polvo... que importa ser nada cuando la nada acecha. Que Importa ser nada cuando la nada acecha... y acecha de cerca. Los nervios te comen por dentro y donde habia mariposas hoy hay angustia, dolor y serpi...