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ni el tiempo ni su ego

Se, que aunque te tengo se acabo hace tiempo. Se que el rubor de tus mejillas no se esfumará nunca. Se que no se puede vivir de esperanza si hay miedo. Se que la duda es muerte.
Ofensa, dolor, coraje, traición, todo se escapa entre los pliegues de mis manos, entre el fuego de mi pecho y el frió de tu corazón, todo se escapa por mi rostro, por la fragilidad de mis ojos, por mi fragilidad, se destroza la barrera de la humildad, se trasforma en agonía y tristeza; la desesperación se apodera de cada músculo y no puedes hacer nada, solo sentir la fuerza de la amargura, como un sueño en el que no puedes respirar. Te falta el aire; escupes bocanas de sangre antes de desplomarte. Tu único alimento han sido tus propias lágrimas, amargas… las fuerzas te fallan, y no puedes más que morder el polvo del suelo mientras te desvaneces.
Hundido, ahogado, la tristeza eres tú. Es el resultado de los actos de uno mismo.
Hundido, ahogado…terminado.

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