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busca y busca porque aqui siempre debes buscar. sabes que aqui hay para escarbar.

Recuerdo un día en que la luz cerró sus ojos y aún nos vio morir.
Cualquiera pensaría que es una idiotez, pero no la conciencia que nos vigila.
Su voz, clavada en nuestras ideas, merodeando sin fronteras. Sus ojos que lentamente se abren mientras gira la cabeza para mirarnos fijamente. El espacio de detiene y el tiempo se dilata, solo porque los labios tristes por fin, se sorprenden de poder sonreír.
Recuerdo.
Recuerdo como la noche se hace día, como el azul del cielo se funde con el mar.
Recuerdo.
Recuerdo como tu voz nos contaba historias sobre la sinceridad.
Pero la inocencia se puede convertir en estupidez. No nos damos cuenta del significado de las palabras. Las palabras se convierten en gestos y los gestos se escurren como agua entre tus manos.
Un adiós nunca es suficiente para olvidar. Un simple vistazo si lo es para soñar. La ilusión de tener lo que uno cree que debe tener para sentir lo que sabe que puede sentir. Saber que eres lo que eres; y esto es mejor de lo que jamás puedas imaginar. Quien te aprecia no lo hace por lo que te empeñes en demostrar. No debes ser quien quieren que seas, debes ser lo que tu quieres ser.
Te revolverás entre gritos arrancados de dolor, cuando te encuentres a la muerte cara a cara. Empuña la espada y clávala muy dentro en su pecho. Siente como la carne se desvanece y se hace polvo. Polvo que respiras porque te envuelve. Polvo negro que a tu alrededor te abraza, te abrasa y te ahoga. Polvo que te mata pues la muerte es inmortal.
Recuerdo.
Recuerdo un día en que caminar sobre papel era cosa de niños y los niños nunca crecerán, seguirán siendo niños hasta el final.
Recuerdo.
Recuerdo como el rugido del león no achantaba a los sabios, pues ellos saben quien ruge con más fiereza. Los sabios lo saben todo y por eso saben que morirán por la vileza que les carcome al no entender la diferencia entre el bien y el mal.

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