Ir al contenido principal

La metaintrascendencia de un menú del día

Hoy he comido gazpacho, y al hacerlo, he visualizado a todas las personas del mundo que estaban comiendo gazpacho a la vez que yo. Algunos subían y bajaban la cuchara al mismo tiempo, otros no. Luego me desincronizaba de algunos y coincidia con otros, porque los ritmos eran todos distintos. Había gazpachos con tropezones y gazpachos sin ellos. Y éramos miles: viejos desdentados sorbiéndolo lentamente, familias enteras con el telediario de fondo, camioneros solos en restaurantes. Todos iguales.
Luego he comido lenguado, y he recordado cuando mi abuela lo iba a comprar a la furgoneta del pescadero en su pueblo y me lo hacía para cenar. Lo traía envuelto en un cucurucho de cartón y lo freía en la cocina vieja. El lenguado que me estaba comiendo en ese momento no se parecía en nada a aquél.
Y luego he bebido un zumo de naranja y no me ha producido ninguna sensación en absoluto.

Comentarios

Tyhwer ha dicho que…
Deberías haberle añadido vodka.
Anónimo ha dicho que…
confucio dice:
no hay verdad mas absoluta que un zumo de naranja con vodka y una buena puta.

Entradas populares de este blog

Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

Pues sí

Todas las mañanas la luz del sol abrasa mi colección de películas por haberla colocado junto a la ventana. La carátula de Sunshine está toda descolorida, como es debido. No, no es la luz del sol, fueron las bombas nucleares que cayeron antes de ayer sobre Castilla. ¿Por qué? Porque se lo merecía, algo habría hecho. Espero que no creyese que podía vender su alma y salirse de rositas. Siempre me gustó el sol de invierno, frío y luminoso, resplandeciendo sobre la nieve. Esta vez es un invierno nuclear, lleno de radiante venganza, así que me gusta más.
Solo un silencio! Todo tan oscuro que ya no hay ni el brillo de los ojos. No hay reflejo en los espejos. Tampoco sonrisas en la cara de las sombras... Todo tan oscuro... ¡no se si tengo alma por que no lo veo! Siento la sangre que las sombras escupen sobre mi cara, pero no se nunca por donde viene... vendido a lo que no es destino. ¿Vivir a la deriva? no... tanto...  no tengo barca con la que navegar...  Tampoco se nadar en estas aguas turbias, sucias y llenas de cieno. Andar por donde no se camina... no se caminar por encima del agua. No soy un dios... soy un simple y triste desperdicio de ser humano. Ja! recuerdo las rocas que caian del cielo, no era sielo sino hiel con puntas afiladas. Retorcido de dolor  sin poder respirar. Tirado en el suelo mordiendo el polvo... que importa ser nada cuando la nada acecha. Que Importa ser nada cuando la nada acecha... y acecha de cerca. Los nervios te comen por dentro y donde habia mariposas hoy hay angustia, dolor y serpi...