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El coloquio de los simples

- Vayamos. Eso, vayamos.
- ¿Qué quieres decir?
- A ti que te importa. Estaba hablando con mi cerebro en la estructura profunda.
- ¿Te crees surrealista?
- Yes, it is.
- Me gustaría que me presentases a tu cerebro, parece un conjunto de moléculas muy feliz y gelatinoso.
- Ahora no puedo, está bailando una muñeira. De todas formas, no sé por qué le llamas conjunto de moléculas. ¿Qué te crees que eres tú?
- Eres un paleto de pueblo. Soy polvo de estrellas convertido en perfección.
- Pues yo soy un gilipollas de las estrellas, como el hombre que saltaba con su vaca por encima de la luna. Y me da la sensación que tú eres un afrancesado.
- ¿Se puede saber qué estáis diciendo vosotros dos?
- ¿Y tú quién eres, imbécil, que osas interrumpir a mi cerebro?
- Soy la vaca que saltaba por encima de la luna. Exijo que retires la injuria de que soy una gilipollas de las estrellas, soy una gilipollas de la luna.
- Vaya panda de besugos, esto parece la ría de Muros, ¿es que nadie se ha parado a pensar en la muerte?
- No me acuerdo, puede. Cerebro, ¿tú te acuerdas si nos hemos muerto alguna vez?
- Hmm
- Lo siento, es que se nos olvida todo, y además, vivimos en un supermercado. Es muy triste que se nos olviden las cosas, ¿verdad, señora vaca?
- Sí, yo ya no me acuerdo del propósito de mi existencia.
- Entonces, ¿por qué seguir con el diálogo?

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Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

Pues sí

Todas las mañanas la luz del sol abrasa mi colección de películas por haberla colocado junto a la ventana. La carátula de Sunshine está toda descolorida, como es debido. No, no es la luz del sol, fueron las bombas nucleares que cayeron antes de ayer sobre Castilla. ¿Por qué? Porque se lo merecía, algo habría hecho. Espero que no creyese que podía vender su alma y salirse de rositas. Siempre me gustó el sol de invierno, frío y luminoso, resplandeciendo sobre la nieve. Esta vez es un invierno nuclear, lleno de radiante venganza, así que me gusta más.
Solo un silencio! Todo tan oscuro que ya no hay ni el brillo de los ojos. No hay reflejo en los espejos. Tampoco sonrisas en la cara de las sombras... Todo tan oscuro... ¡no se si tengo alma por que no lo veo! Siento la sangre que las sombras escupen sobre mi cara, pero no se nunca por donde viene... vendido a lo que no es destino. ¿Vivir a la deriva? no... tanto...  no tengo barca con la que navegar...  Tampoco se nadar en estas aguas turbias, sucias y llenas de cieno. Andar por donde no se camina... no se caminar por encima del agua. No soy un dios... soy un simple y triste desperdicio de ser humano. Ja! recuerdo las rocas que caian del cielo, no era sielo sino hiel con puntas afiladas. Retorcido de dolor  sin poder respirar. Tirado en el suelo mordiendo el polvo... que importa ser nada cuando la nada acecha. Que Importa ser nada cuando la nada acecha... y acecha de cerca. Los nervios te comen por dentro y donde habia mariposas hoy hay angustia, dolor y serpi...