Ir al contenido principal

Civismo salvaje

El martes pasado se reunieron en casa de la viuda Erizo la señora Coneja y la señora Perdiz para tomar el té. Tras el habitual intercambio de chismorreos, que si el señor Alce ha vuelto a saludar tras 15 años al señor Pingüino, que si esto, que si lo otro, la señora Coneja se acerca a sus interlocutoras con aire de secretismo y en susurros para evitar que la vecina más próxima, que vive a 1 kilómetro de distancia, la escuche (hay que recordar que los animales sí tienen un oído muy fino), anuncia:
"Me he enterado de que los animales del bosque no tenemos preferencia sobre los vehículos de motor en las vías interurbanas".
Entristecida por la noticia, la viuda Erizo no puede contener un suspiro de pena:
"¡Mecachis! Si lo llega a haber sabido mi pobre marido, estoy segura de que nunca hubiese cruzado aquella carretera. Él era una persona muy respetuosa de las leyes".

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
eres un puto genio. amén.

Entradas populares de este blog

Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

Pues sí

Todas las mañanas la luz del sol abrasa mi colección de películas por haberla colocado junto a la ventana. La carátula de Sunshine está toda descolorida, como es debido. No, no es la luz del sol, fueron las bombas nucleares que cayeron antes de ayer sobre Castilla. ¿Por qué? Porque se lo merecía, algo habría hecho. Espero que no creyese que podía vender su alma y salirse de rositas. Siempre me gustó el sol de invierno, frío y luminoso, resplandeciendo sobre la nieve. Esta vez es un invierno nuclear, lleno de radiante venganza, así que me gusta más.
Solo un silencio! Todo tan oscuro que ya no hay ni el brillo de los ojos. No hay reflejo en los espejos. Tampoco sonrisas en la cara de las sombras... Todo tan oscuro... ¡no se si tengo alma por que no lo veo! Siento la sangre que las sombras escupen sobre mi cara, pero no se nunca por donde viene... vendido a lo que no es destino. ¿Vivir a la deriva? no... tanto...  no tengo barca con la que navegar...  Tampoco se nadar en estas aguas turbias, sucias y llenas de cieno. Andar por donde no se camina... no se caminar por encima del agua. No soy un dios... soy un simple y triste desperdicio de ser humano. Ja! recuerdo las rocas que caian del cielo, no era sielo sino hiel con puntas afiladas. Retorcido de dolor  sin poder respirar. Tirado en el suelo mordiendo el polvo... que importa ser nada cuando la nada acecha. Que Importa ser nada cuando la nada acecha... y acecha de cerca. Los nervios te comen por dentro y donde habia mariposas hoy hay angustia, dolor y serpi...