Ir al contenido principal

Tragicomedia del venerable

Estaba el profeta Enigmátides tomando una taza de té, cuando de repente algo le sucedió: supo que la isla Gilipollas no existe. Fue un momento de intensa claridad mental, como cuando por la mañana sumerge la cabeza en un cubo de agua helada de los montes de Tracia. Y también supo que él mismo no existía, porque el espacio-tiempo había engullido la vida de quien había pensado en él y lo había creado. Quien lo había creado por el verbo.

-¿Qué dices a esto, cerebro? -inquirió otro alguien mirando al mundo desde otra ventana.
-Hmmm.

Pero volviendo al venerable Enigmátides, cuya ¿"existencia"? había dejado de tener sentido, lo vemos camino de la Galia, pues había decidido recurrir a alguien inmensamente más sabio que él, su amigo Panorámix.
Después de largas semanas de viaje, sin menor incidente que un pequeño problema con la reserva en la posada de Vindobona, llegó al bosque que rodea la aldea de Panorámix. Pero quisieron los hados que ese día paseara Obélix a la caza del jabalí sin la prudente compañía de Astérix y, que al divisar el atuendo de Enigmátides lo confundiera con un romano.
Así fue cómo las inquietudes del profeta desaparecieron bajo un menhir.
Cuando recobró el sentido no había dejado de desconocer quién era, pero esta vez tenía una razón contundente para ello.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

¿Cómo es el olor del jabón?

Hoy me gustaría escribir sobre la gente que se sienta en el suelo y mira cómo da vueltas la lavadora. Entre el ruido hipnótico y somnífero del centrifugado y el olor refrescante del jabón seguro que piensan en cosas extraordinarias que nunca nadie sabrá. Quizás piensen en gente que escribe posts.
Con los dedos de la mano y los dedos de los pies la polla y los cojones todos suman veintitres.