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Haciendo amigos

Yo quiero ser escritor en Ávila. Escribir en un diario local una columnita semanal, en la que expondré mis muy ilustradas ideas y me pagarán por ello. Me dejaré barba de tres días y posaré para las fotos apoyándo la babrilla sobre la mano derecha. Soltaré cuatro tacos y otros cuatro ruralismos para hacer estilo: Medio mierdas, progresía, zamarra, putas. Yonkis en la estación. Y por hacer esto me chuparán la polla los demás Escritores de Ávila, y todo será una orgia de felatrices pedantes y satisfechas. A cambio me tocará adorar la mierda ajena con fanatismo coprófago, pero estoy dispuesto a sacrificarme para que los demás puedan disfrutar de mi talento.

Ya he encargado las tarjetas de visita:
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Gabriel González
Escritor
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Costumbres

Tormentas que se acercan. Solo los dioses ven las tormentas así, bellas, desde el aire, flotando entre las nubes. Se saturan los oídos entre el ruido crudo de la incertidumbre. Tan frágiles, tan efímeros que da lástima siquiera seguir adelante. Será el recuerdo del amor en la infancia lo que nos fuerza a tener instintos y sobrevivir aun cuando no queremos. Ingrávidas, mis lágrimas, reflejan los remordimientos como un espejo curvo e infinito. B.

Pues sí

Todas las mañanas la luz del sol abrasa mi colección de películas por haberla colocado junto a la ventana. La carátula de Sunshine está toda descolorida, como es debido. No, no es la luz del sol, fueron las bombas nucleares que cayeron antes de ayer sobre Castilla. ¿Por qué? Porque se lo merecía, algo habría hecho. Espero que no creyese que podía vender su alma y salirse de rositas. Siempre me gustó el sol de invierno, frío y luminoso, resplandeciendo sobre la nieve. Esta vez es un invierno nuclear, lleno de radiante venganza, así que me gusta más.
Solo un silencio! Todo tan oscuro que ya no hay ni el brillo de los ojos. No hay reflejo en los espejos. Tampoco sonrisas en la cara de las sombras... Todo tan oscuro... ¡no se si tengo alma por que no lo veo! Siento la sangre que las sombras escupen sobre mi cara, pero no se nunca por donde viene... vendido a lo que no es destino. ¿Vivir a la deriva? no... tanto...  no tengo barca con la que navegar...  Tampoco se nadar en estas aguas turbias, sucias y llenas de cieno. Andar por donde no se camina... no se caminar por encima del agua. No soy un dios... soy un simple y triste desperdicio de ser humano. Ja! recuerdo las rocas que caian del cielo, no era sielo sino hiel con puntas afiladas. Retorcido de dolor  sin poder respirar. Tirado en el suelo mordiendo el polvo... que importa ser nada cuando la nada acecha. Que Importa ser nada cuando la nada acecha... y acecha de cerca. Los nervios te comen por dentro y donde habia mariposas hoy hay angustia, dolor y serpi...