¿Palmeras decís, señor don Quijote? No veo sino una ínsula reseca y sórdida, morada tan sólo de cabras y de lunáticos.
Ciego está en verdad tu entendimiento, Sancho amigo.
martes 20 de octubre de 2009
En vez de unirnos, nos separa cada día más. Los romanos y los griegos eran bastante más lógicos en ese aspecto; los sabios, elegidos, eran encargados de dar solución a los problemas de la sociedad. Ahora lo que tenemos es una especie de involución. Los tocinos son los encargados de gastarse las arcas publicas y de tirarse tocinadas unos a otros. Vaya tocinada de realidad. Vaya tocinada de "políticos" ... vaya sarna con gusto que nos obstruye las arterias. Cada día que pasa veo más claramente que solo ha habido un gran político en este pais. Terrorista, politico u obispo de tres al cuarto... el oro en vuestras manos solo abrasa vuestras almas y las aleja de la humildad y sabiduría que os ha de corresponder.
El tocino por muy iberico que sea, sigue siendo tocino.
La especie humana alojada en el hotel donde me encuentro actualmente es algo increíble!!! Gente de bien, culta y formada!!!
Barbaridades y nunca mejor dicho encontradas en los cuestionarios de satisfacción recogidos y procesados por una servidora. Bueno ahí van:
Front disc en vez de front desk Amacas en vez de Hamacas Haiga en vez de Haya, no vaya ser que haiga que poner…. Asin como estaba no nos ha agradado. El tiempo hera poco favorable. La habitación nos benia un poco pequeña. Hemos echado a faltar un espejo en la habitación. El bater estaba averiado.
Como todavía me queda un mesecillo por aqui seguiré viendo y recopilando estas maravillas, para ir construyendo mi propio “dardo en la palabra”.
Aún encallado en el mismo recoveco del mismo río, tras tantos años. Con las mismas personas, los mismos tratos, las mismas apariencias. El mismo conjunto de objetos inamovibles, relacionados de igual forma. Un flujo de tiempo interrumpido, estancado y en eterna podredumbre.
Insectos verdes oliendo el aire con sus antenas; maniquíes de plástico derritiéndose al sol, deformados; carracas moribundas intentando mantener una cadencia respetable; ecuaciones de segundo grado, circuitería, ácido y cobre; plagios repetitivos bienintencionados y exitosos; canciones lentas para una noche de verano; papel amarillento envejecido, con holor a flan en polvo Royal; desorden, suciedad, caos, falta de organización; soledad, angustia, impermutabilidad; jaquecas, sed, aburrimiento; un intento de repesca sabiamente abortado; demasiadas letras en un único párrafo; una voz desconocida desliendo melodías de un aro de goma; combustión interna espontánea; el invariable ruido de un ascensor que llega a su destino.
la mañana de las montañas de arena en las que las ardillas toman el sol
Cientos de mariposas revolviéndose con la brisa. Mariposas de todos los colores que se mezclan unas con otras. Se funden en sus colores y formas, se funden con sus sombras. Cientos de mariposas que recorren mi pecho y mi estómago cuando pienso en ti. Cientos de mariposas que me hacen bailar por la calle mientras amanece. Cientos de mariposas que me hacen sentir los atardeceres como segundos en el reloj. Cientos de mariposas que se llevan las inconveniencias una por otra, volando lejos… muy lejos. Cientos de preciosas mariposas que se posan en tu cuerpo desnudo sobre la arena de la playa… cientos de preciosas mariposas que acarician tu piel mientras juegas con ellas. Cientos de preciosas mariposas que se imprimen en tu piel como suaves tatuajes en azul y negro.
El baile continúa, ajeno en su pretendida elegancia a la urna de cristal que se encuentra en el centro del salón. Las parejas se deslizan sobre las baldosas que escaman el suelo, brillantes, limpias a base de lametazos y amoniaco. Envueltas en telas estampadas, figuras desnudísimas giran y se abrazan, con ojos brillantes de felicidad y labios arqueados según la convención.
La cabeza de la urna retiene la mueca antinatural de asco que la guillotina instaló en su rostro.
El baile acabará de madrugada. Muerto el villano, nadie queda para amargar la velada. Todo está bien en el Reino del Señor.
Bueno chicos como no soy tan buena escritora como vosotros y no dispongo de mucho tiempo solo deciros que estos días he estado leyendo los post de cada uno que tenía sin leer y sois la leche a ver si un día me da a mi por escribir algo tan chachi como vuestras cosillas.
A por cierto el viernes pase por delante de la isla gilipollas!! y estuve por las calles donde estuvimos, que bajaban a la playa... le di recuerdos a todos esos sitios de vuestras partes!!!! le hubiera hecho una foto pero mi camara ha muerto y hasta que no me compre otra no habrá foto de la isla gilipollas!!!
Bueno un beso muy grande y no salgais de fiesta por Madrid que me muero de envidia, y Borja no comas en restaurantes chachis de NY ni vayas a Bryant Park que también me muero de envidia!!!!!!! AAAAAAAAAAAA
jaja adjunto una super foto que me hizo Borja con la luz que se colaba entre los rascacielos de New York!!!!
“Soleada la mañana en que nacen las margaritas; soleada igualmente la mañana en que despierta la primavera del largo invierno.”
Como pasa el tiempo ¿verdad?
Y no hay nada de lo que tener miedo, nada en absoluto.
La belleza del cielo cuando llega la noche no tiene precio, y cuanto tu miras al cielo, yo también lo hago. El viento mece las almas errantes entre los árboles. Dos pequeñas hojas de otoño mirando hacia las estrellas, esperando volver a encontrarse entre la hojarasca.
Los susurros de dos niños que se juran amor eterno cortan el silencio. El tiempo se detiene pero las estrellas no dejan de brillar. Siempre mirándose a los ojos, sintiendo el desasosiego y la desesperación, sus corazones se encojen. Los golpes del viento les bambolean, la lluvia les confunde, el fuego les abrasa… Se funden en un abrazo que les arranca la vida; cruzan sus manos y el tiempo pasa incesante, las manos envejecen, las manos mueren… y juntas las almas volverán a renacer de entre la nada.
Las voces que a veces ciegan la humildad hoy laten como un corazón esquivando el ego y la cobardía. La lucha por seguir latiendo a pesar de todo. No hay nada que temer y nada por lo que sentir dudas porque cuando el viento mece las hojas, las suspende entre sus delicadas manos, las hojas sienten el sosiego y la pasión de la cercanía con lo infinito.
Cuando la noche está calmada y despejada, se pueden ver más de dos mil estrellas, pero si la noche esta cubierta por esa capa de niebla que a veces lo cubre todo, te sientes perdido en mitad del océano; cuando no puedes encontrar el camino, cuando no sabes hacia donde seguir. Entonces cierra los ojos y respira, profundamente, y siente como tu cuerpo palpita, siente ese cosquilleo que te mantiene vivo. Cuando la noche está calmada, pájaros completamente rojos se posan en el alfeizar de mi ventana y allí estás tú; calmada, sosegada, batiendo las alas suavemente. Allí estás tú abriendo tu corazón, como siempre cuando la noche está calmada.
Como un suspiro alzas el vuelo, como un suspiro respiras y te alzas a lo alto del cielo, cerca de la frontera de lo real y lo imaginario. Cerca tal vez de donde uno nunca puede dejar de imaginar que el mundo es bello a pesar de todo.
Miles de canciones me vuelven a la memoria cada vez que veo tus alas batir contra el tiempo. Miles de recuerdos me golpean una y otra vez, queriendo ser olvidados, queriendo salir de la prisión de mi mente. Los golpes de la lluvia son agradables. La dura coraza hace del cinismo todo un arte. La lluvia, que aparenta ser delicada es fuerte, fría, cruda; las voces resuenan dentro de esa coraza que poco a poco va calando hasta los huesos y hasta lo más profundo del corazón. El agua de lluvia se filtra rasgando cada milímetro allá por donde pasa.
Volviendo a ver cara a cara la cobardía, volviendo a ver cara a cara el desprecio, volviendo a ver cara a cara el miedo. Luchando con cada recuerdo angustioso; disfrutando con cada recuerdo único, cada sueño. Recordando cada pesadilla, una a una. Y no cambiaba nada. La belleza de cada recuerdo eterno cierra el ciclo del dolor y te inspira coraje. Cada segundo es una vida en constante evolución. Cada segundo es un océano que se evapora y vuelve a llorar una y otra vez. Cada segundo eres tu llamando al cristal de mi habitación una y otra vez.
Si no estás, siempre hay alguna de tus plumas rojas en el alfeizar de mi venta y es difícil lo se, pero es bello admirar como el viento levanta esas plumas y las deja emprender su propio vuelo, es hermoso admirar como las mismas plumas tejen curiosos dibujos con el viento. Y vuelan y vuelan… y se pierden hasta que pierden su color y se posan sobre el agua que se las lleva con la corriente. Tal vez la fragilidad de los sentimientos nos ciega. Abre bien los ojos, no dejes que la humedad o el salitre se apodere de tu alma. Nunca te canses de golpear la ventana que abre mi alma. Nunca desistas, pues si la esperanza desespera…¿qué nos queda?
UN MINUTO CLAUSTRIFOBICO. -La fragilidad del ser humano:
Mostrar la debilidad humana. ¿Qué es lo que nos lleva a tomar una decisión? La decisión de llevar a nuestra hija a ver a su padre el dia del cumpleaños de este. La decisión de llevarla en el coche, meterla en la sillita, entrar, conducir… y sentir esa necesidad humana de volver la mirada cuando un niño rie, dejando de prestar atención a la carretera.
Y es entonces cuando ocurre. En menos de lo que un pensamiento cruza por la mente, todo a acabado y no hay nada que hacer.
Entonces la gran pregunta que lo rodea todo. ¿Porqué?
Pero mi pregunta es porqué quieres o necesitas saber porqué.
Las fuerzas se esfuman, la realidad se desvanece. Tu mujer ha muerto y tu hija está apunto de morir ante tus propios ojos sin que tu puedas hacer nada. Las lagrimas, gruesas, surcan las llanuras infinitas de tu rostro.
Entonces… ¿Qué es lo que hay en un minuto?¿Una vida?¿Un don?¿La desesperación?
Cuan frágil es el alma humana, lo rapido que se escapa el tiempo y lo facil que es acabar con la conciencia se un solo plumazo. ¿La vida sigue?¿Es nuestra elección?
Que sería pues lo más facil. Arrastrarse fuera del hospital, caminar con la rabia bajo la lluvia, hacia los campos de trigo. Arrancarse las ropas de la desesperanza hasta caer sobre la tierra entre llantos y desesperanza. Empiezas a consumirte por el trigo, la conciencia y… la culpabilidad… te consumes hasta formar parte del circulo de la vida.
Entonces ¿Qué es lo más difícil?¿Qué lo adecuado?¿Cual es la decisión y cómo tomarla?¿Cual es la respuesta?
Cómo la decisión de un hombre puede salvar al mundo.
-El juego de la decisión-
Las vidas paralelas que no contemplamos, que no podemos contemplar. La importancia de un acto en quien no entendemos que sea.
-Lo que rodea la verdad que no podemos entender.
Lo que significa el juego de la decisión cuando no somos capaces de tomarla.
Supone que la misma historia puede ser contada desde infinitos puntos de vista y las decisiones son también por lo tanto infinitas.
En quién confiar por tanto cuando no tenemos a nadie en quien confiar. En quién creer cuando no hay nada a lo que aferrarse en mitad del océano… y a pesar de todo el viento sigue soplando.
Que harás ahora que aun bajo esa gran presión, siempre habrá alguien cerca que necesite de ti, incluso en esos momentos. Esa puede ser una respuesta a una pregunta cuando no encuentras ninguna respuesta entre la tormenta. El tiempo más que para encontrar una respuesta al porqué de las cosas que ocurren, sirve para aceptar algo que por más que te esfuerces no podrás entender.
HOLA A TODOS POR FIN BARBARA SE HA DIGNADO A ESCRIBIR Y COMPARTIR SUS EXPERIENCIAS CON VOSOTROS, ESTO ES UN MOMENTO HISTORICO!!! A PARTIR DE AHORA OS CONTARÉ MIS VIVENCIAS POR LOS ALREDEDORES DE LA ISLA GILIPOLLAS!!!
Y POR AHORA LAS NOVEDADES SON: TRABAJO MÁS O MENOS ENTRE 10-12 HORAS AL DÍA. MIS COMPIS DE CURRO SON MAJETES LA DIRECTORA, MI JEFA ES SUPER MAJA NO VISITO LA PLAYA MUCHO VIVO CON UN ARGENTINO DE 40 AÑOS QUE ME LLAMA BOLUDA Y EL VIERNES QUE VIENE VOY A UNA SUPER FIESTA DE PACHA PARA LA GENTE QUE TRABAJA EN LOS HOTELES DE LA ZONA Y ME DARÁN EL SUPER PASE VIP PARA TODA LA TEMPORADA ASI QUE ESTO SE VA ANIMANDO AUNQUE LO DE PACHA NO ME LLAMA MUCHO PERO ES LO QUE HAY JEJE NO ME ENTERO DE UNA EN CATALÁN PERO VOY APRENDIENDO, PERO ME GUSTARÁ SIEMPRE INFINITAMENTE MÁS EL GALLEGO
AH Y LA BARBI ECHA MUCHO DE MENOS A BORJA, Y ME ENCANTARÍA PODER IR OTRA VEZ A NY!!!!!
EN FIN ESO SON LAS NOVEDADES VERANIEGAS DESDE CAMBRILS
UN ABRAZO PARA CADA UNO DE VOSOTROS Y YA SABEIS A PORTARSE BIEN!!!
Jack… metro ochenta de estatura, vegetariano de día. Se levanta de la cama. 2PM. Camina hacia la cocina con paso decidido. Abre el congelador e introduce lentamente, como meditando, su cabeza en él. Una vez con la cabeza dentro, saca la lengua y la posa sobre las varillas de metal llenas de escarcha y hielo. Cuando se asegura que tiene la lengua bien pegada a las varillas de metal, tira fuertemente con su cabeza para atrás solo para ver que ocurre con su lengua y cierra repetidas veces la puerta del congelador golpeándose la cabeza. Todo un gurú en el arte del placer. ¿Porqué no probáis a posar vuestra lengua sobre las varillas del congelador de Jack?
The things are not so easy as I thought. Maybe the reason I cannot sleep at night is because I try to find you desperately. It is a different place, but the feelings are the same. Maybe it is worse this time because I had not time to feel you enough.
When we were kissing our souls I lost you again… and again. I had just touched you when you went alone far away from me.
You love to play with me but you always put me away in jail, like the criminal I am. Why were you the whole night pussyfooting me? Don’t you remember? I didn’t have ink in my pen. I broke all the letters I wrote because without ink the letters are nothing, only white paper, only white napkins in the same coffee shop every day.
Quien es alguien que es engreído, orgulloso, estúpidamente orgulloso, chulo, descarado, fuera de moda aunque crea lo contrario, que de fiesta solo bebe buen vino aunque con 2 copas tiene de más, que no para de comer lo que sea a cualquier hora y de tomar cafe rancio.
Se que es tarde, se que no son horas, y tambien se que esto no es un tablon de anuncios pero.... estoy posteando desde el mismisimo cuartel general del mundo mundial que nunca cierra... sea el dia la hora que sea.... la apple store de NY. es que no me podia resistir a poneros lo dientes largos.... hhahahaha
Cuando uno llega depues de haber tenido un debate en el que ha tenido que estar parte a favor de: -Porqué U.S.A es el mejor pais del mundo. Despues de mearse de risa despues del debate (curioso por cierto), pues uno vuelve a casa vuelve por navidad como el turron rancio y se encuentra que de cena hay unos pedazo de salchichas alemanas de flipar (que estaban cojonudas) y cuenda empieza a partir la salchicha se empieza a oir: Symphony No.9 In D minor Op.125 II Molto vivace de nuestro querido y amado Don Ludwing van Beethoven y una sonrisa casi sarcastica me descarrila de mi mismo y en lo que giro la cabeza hacia el altavoz...... veo enmarcada.... la cara de G.W Bush. ¿No suena raro extraño ironico que en una residencia catolico-alemana mientras parto una salchicha suene la Banda sonora de La naranja mecanica y vea la cara de Bush con un cuchillo en mi mano? ¿A caso no suena raro mis hermanitos?
A veces pienso en la nieve. De cómo la simple caída de agua helada puede transformar un espacio (una ciudad, un campo), alterando su luz, su sonoridad, su aspecto...
A veces nieva. No ocurre con demasiada frecuencia, lo cual está bien. Así se mantiene el encanto. Me pregunto qué ocurriría si, en lugar de nevar agua, nevara gente. Las dudas me asaltan. Paso a exponerlas:
1 - ¿Aterrizarían los cuerpos suvamente sobre el asfalto o se espanzurrarían de forma violenta, salpicando de sangre las paredes?
2 - En una nevada de las del mundo real la nieve se derrite esparciendo sal, pero... ¿Cómo despejas la entrada de tu garaje cuando está obstaculizada por una montaña de cadáveres? ¿Con ácido sulfúrico? ¿Sosa cáustica? ¿Agua bendita del río Jordán?
3 - El blanco de la nieve sobre los tejados produce postales bucólicas, tranquilas, que invitan al recogimiento e infunden paz de espíritu. ¿Qué efecto provocaría en los transeúntes (en aquellos que no están cayendo del cielo, claro está) ver las calles de su ciudad teñidas de rojo, y salpicadas de vísceras? ¿Cundiría el pánico o por el contrario sería la tranquilidad lo predominante?
4 - ¿Harían los niños muñecos de nieve, insertando zanahorias en las fosas nasales de los cadáveres y poniendo piedrecitas negras donde antes se encontraban sus ojos?
Nada como un buen rodillazo en la espalda para hacer desistir a los capullos (y capullas) que intentan reclinar el asiento del autobús sin pedir permiso al pasajero que va sentado detrás. En este caso, yo.
Hoy me gustaría escribir sobre la gente que se sienta en el suelo y mira cómo da vueltas la lavadora. Entre el ruido hipnótico y somnífero del centrifugado y el olor refrescante del jabón seguro que piensan en cosas extraordinarias que nunca nadie sabrá. Quizás piensen en gente que escribe posts.
Estoy tumbado en una playa enorme, tan larga que su final se pierde de vista a izquierda y derecha. Delante de mí está la vacuidad del mar en calma y detrás de mí una llanura infinita y baldía. En la playa hay muchos desconocidos, y todos hemos traído tres o cuatro maletas. Yo he dejado mis zapatillas a la orilla del mar, y soy feliz. Me duermo. Una ola llega hasta mis pies y me despierta. Me incorporo y veo mis zapatillas flotando en el mar. El oleaje ahora es más fuerte y parece que se avecina una tormenta. Entro en el agua a por mis zapatillas, pero se han adentrado tanto en el mar que cuando las alcanzo no hago pie. De repente veo que una señora pide auxilio no muy lejos de mí y voy a socorrerla. Ella también ha entrado en el agua a recuperar su bastón y se está ahogando. En ese momento, mis maletas empiezan a ser arrastradas por las olas, que cada vez son más fuertes. La gente de la orilla parece hacerse cargo de ellas, así que no me preocupo. Ayudo a la señora a volver poco a poco a tierra firme, pero las olas ahora son muy fuertes y no conseguimos avanzar. Los desconocidos ahora están preocupados por sus propias maletas, y las mías empiezan a alejarse por el agua. Les grito, pero no me hacen caso. Abandono a la señora, y la corriente se la lleva junto con su bastón. Algunos de los desconocidos chapotean por toda la playa reuniendo sus pertenencias. La corriente se está llevando a unos pocos. Yo recupero una maleta, la dejo a buen recaudo y recojo la segunda. Ha empezado a llover con fuerza y el viento es muy desagradable. Cuando alcanzo mi segunda maleta la tercera se ha perdido de vista y la marea y las olas ya han llegado donde dejé la primera. La oscuridad cada vez es mayor. Casi todas las maletas están en el agua, y los desconocidos buscan por todas partes. El oleaje me lleva por donde quiere, y en el caos me desoriento y pierdo la primera maleta y mi punto de referencia. De repente, me encuentro en medio del mar. La oscuridad se ha cerrado, apenas se ve algo. No sé dónde tengo que volver. Los gritos de los desconocidos van alejándose cada vez más en todas direcciones.
El señor Gómez salió de la ópera una tarde de noviembre y compró media peseta de castañas a una castañera. De camino a su casa, fue tirando las cáscaras por el suelo, sin ninguna consideración a las ordenanzas municipales. El fantasma de la ópera, que había leído recientemente Hansel y Gretel, siguió el rastro de castañas hasta la casa del señor Gómez, y lo asesinó con un estilete. La guardia urbana, que también había encontrado la estela de residuos, se disponía a llamar a la aldaba del señor Gómez para ponerle una multa desorbitante, pero descubrieron su mano sangrienta asomando por entre los barrotes de la ventana y sus ambiciones se vieron frustradas. Tenía dedos de pianista.
Bueno chicos os voy a contar una serie de sucesos que acontecieron el jueves 5 de febrero. El jueves tenía revisión de SLI y una tutoria de redes de 16 a 18 porque el viernes tenía examen de redes así que me fui pronto, con mi padre a las 8, a la facultad y estuve estudiando redes hasta las 13h, sólo me dió tiempo a hacer un examen, fui a revisión y descubrí que era una persona gilipollas porque la había cagado en dos sitios uno por un menos de mierda y el otro porque en los límites de las integrales pongo los números bien y a la hora de sustituir me los invento, esos eran mis dos fallos en total -1'6 puntos y yo necesitaba un punto para aprobar así que llegó la hora de hablar con el profesor y le dije que me había equivocado en dos tonterías y que se podía estirar un poco que ya era mi 5º convocatoria... y el hombre me dijo que ajo y agua, era lo que me esperaba así que le pregunté si las prácticas me las guardaría hasta que decidiera volver a presentarme y me dijo que eso mejor no lo preguntara, pero me dió a entender que sí las guardaría, tb me dijo que cuando decidiera volver a presentarme que fuera a clase, como diciéndome que no había trabajado en la asignatura lo suficiente, como con recochineo, cosa que me hundió en la miseria, queria llorar tremendamente pero aguanté, sin embargo, él lo notó, porque me dijo que no me desanimara, y yo le dije que era tarde para ello, que sabía la asignatura, que había aprobado otras más difíciles que eran continuación de esa, pero que en los exámenes me quedaba en blanco porque tenía un trauma con esa asignatura que gracias por lo de las prácticas y me fui casi corriendo al baño a llorar hundida en la miseria. Entre Manu que tb lo suspendió e Isma, consiguieron que saliera del baño y recuperara un poco la dignidad así que salí del baño superroja, y mocosa etc, pero por lo menos el profe no me había visto llorar, y justo cuando salgo del baño me lo encuentro que vuelve de la revisión y yo ¡MIERDA! pero bueno le saludé inentando poner buena cara y me fui con Manu e Isma. Le dije a Isma que me guardara el portatil en su mochila, porque la mia pesaba mucho con todos los apuntes y además el portatil y como me dolía mucho la espalda me jodía más todavia llevar la mochila llena así que le dí pena y me dijo que me lo llevaría pero si me alegraba un poco. Como no íbamos a ir a comer con mi cara llorosa pues fuimos a la biblio de ciencias a recoger unos libros que tenia encargados Manu y a ver si veía yo el libro de redes pero como iba muy cargada y la biblioteca de ciencias está un pelin lejos pues dejé la mochila en la taquilla, la de Isma no cabia porque la mia petaba todo así que se la llevó, además teníamos que meter los libros en algún sitio. Fuimos a la biblio y luego a comer, y sobre las cuatro volví a la taquilla a por mi mochila para ir a la tutoría, me la encontré abierta. Alguien la había forzado y me había tangado la mochila con los apuntes el estuche, las gafas, los pen drives... TODO, la cartera con el dni con el carnet de conducir... no me lo creia que coño iba a hacer ahora?? no había estudiado nada de redes, y encima ni tenía apuntes!!! le dije a Isma que fuera a preguntar si alguien había entregado la mochila en recepción, yo me iba a hablar con el hombre a ver si lo pillaba antes de clase pero llegué tarde, así que decidí asistir, no se muy bien por qué, estaba chocada, entre el trauma de SLI y encontrarme la taquilla abierta... me quedé flipando, no pensaba. Al cabo de un rato vino a buscarme Isma, resulta que mi uni tiene contratada seguridad privada y para que les contase lo que tenía en la mochila así que salí de clase y me fui a hablar con los de seguridad, y fue entonces cuando empecé a asimilar lo de la mochila, me di cuenta que en la cartera tb tenía las tarjetas de crédito y que no las había anulado así que les dije a los de seguridad que esperaran un poco, llamé al banco para que anularan las tarjetas después de hablar con los de seguridad, de anular las tarjetas, de hablar con mi madre, que en vez de apoyarme me echó una bronca increible, me dispuse a recorrer todos los baños de la uni porque el de seguridad me dijo que sólian dejar ahí las cosas, tb me dijo que iban a por mi que era alguien que me conocía y que iban a por el portatil que lo habían hecho todo en una hora y en exámenes justo cuando los horarios son mas raros y no hay mucha rutina eso me dejó filpando más todavia pero pensé que tenían razón así que despues de localizar a mi padre que tb fue un show porque se había dejado el mv en casa y tuve que llamar a su trabajo, y no lo encontraban así que puse a todo el mundo a buscarlo, hable con él porque tenía que poner la denuncia pero antes tenía que hablar con el profesor porque no pensaba presentarme y quería que supiera por qué, Isma me convenció de que debía presentarme, que hablara con él para que tuviera en cuenta mis circunstancias pero que debía presentarme yo no opinaba eso pero al final me convenció fui otra vez a clase pero en vez de interrumpir me quedé esperando fuera, el profe cuando me vió me dijo que pasara entré en clase y pedí los apuntes a una chica a la que se los he dejado alguna vez y me dijo que no, le conté mi problema y no se quedó muy convencida así que me dijo que sí pero con la boca pequeña, quedamos que despues de clase iríamos a reprografía para que los fotocopiara eso me dejó flipando así que le mandé un sms a Isma y le dije que si por favor podía buscarme algunos apuntes, porque él me dejó los suyos y me habian robado los dos, los suyos y los mios. Isma mientras se había quedado registrando los baños de los chicos, las papeleras y los rincones oscuros de la facul por si encontraba algo, yo seguí atentiendo en clase pero debía tener una cara tremenda porque todas las gallinas me preguntaban qué me habia pasado. Al cabo de un rato Isma me dijo que tenia apuntes pero que no eran muy buenos, por lo menos era algo, terminó la clase y hable con el profesor, mientras, Miriam, la chica que me iba a dejar fotocopiar los apuntes salió corriendo y se fue sin decirme ni mu. Otras dos chicas, Almudena y Maria, que eran amigas mias en primero pero luego se fueron con un grupo de gente bastante estúpida, que me llaman Maria la chico, se quedaron para preguntarle al profe algo y oyeron mi historia y se quedaron flipando, me dijeron que nunca mas se iban a dejar nada en las taquillas y que si necesitaba algo... yo al profe le dije que no tenía formulario y que si podía fotocopiarlo porque el formulario tiene que ser manuscrito no vale fotocopia, que no tenía apuntes y que no sabía muy bien como hacerlo, me dijo que mirara en la wiki y que el tenia un formulario de colas, que sólo es un tema de la asignatura así que no me iba a servir de mucho pero que sí podía llevar una fotocopia las chicas estas me dijeron que ellas me dejaban los apuntes y su formulario, que no me preocupara bueno le preguntaron todo al profesor y me dejaron todo lo que quise, además como evidentemente no llevaba dinero me lo pagaron y me dijeron que no me preocupara, cosa que me sorprendió muchísimo resulta que la gente que se supone que es mi amiga, son zorras y la gente con la que casi no me llevo y que yo creí que me insultaban, parece que sólo son algunos de ese grupo, ahora me salvaban la vida. Bueno una vez resuelto eso, llamé a mi padre para que viniera a buscarme y me llevara a poner la denuncia y eso hicimos, y volvimos a casa. Llegué sobre las nueve de la noche sin haber estudiado nada de nada y totalmente deprimida, hundida y con ganas de morirme, no quería entrar a casa porque mi madre me iba a echar la bronca y no tenía ánimos para ello, pero cuando entré la mujer había recapacitado y me apoyó y consolo. Vi el mv y tenía un mensaje de Manu que me decia que lo llamara urgentemente, por cierto las transparencias me las dejó él, así que me conecté y le pregunté que qué pasaba y me dijo que mirara el correo de la uam, estaba en ello cuando me llama Isma emocionado y me dice que lo mire tb y yo ya mosca pensando que a lo mejor habían recuperado la mochila o algo así lo miro y me encuentro esto: Hola María,
Tras analizar en conjunto tu rendimiento a lo largo de este curso, considero que es posible calificar tu trabajo en SLI con una nota final de 5.0 . Si no tienes nada en contra, así lo haré constar en actas.
Nos vemos. yo no me lo creia era totalmente subrealista primero me hunde en la miseria diciéndome que la próxima vez vaya a clase, como diciendo que me interese mas por la asignatura, y luego me dice que mi trabajo y esfuerzo durante el curso merecen un 5 no me lo creia. Bajé emocionada, medio llorando medio riendo y se lo conté a mi madre, luego le escirbi uno de vuelta con un gracias. Despues de darme una ducha de asimilamiento y cenar me puse a estudiar redes, bueno mejor a ordenar y seleccionar los apuntes que podían servir de los que no, una ardua tarea. Y aquí concluye mi relato. Está muy mal redactado, pero no me apetece volver a escribirlo, espero que lo entendáis. Besos.
El eco es una cosa fascinante. Con el eco se puede oír la propia voz desde fuera de uno mismo ¿no os parece increíble? Un día puedo decir: "Yo nunca compraré en Carrefur" o "Blade Runner es una mierda", y años después oírme.
una nueva y preciosa etapa de conflictos y guerras se avecina.
gruuuchiummmmm... (el sonido de una radio de corta frecuencia) compatriotas gilipollas, un nuevo cuartel General se afinca en nuestra isla. Es de color gris y negro aunque tiene una manzana blanca encima. Desde hoy (y gracias a una antena de telefónica que robamos al cuartel blanco de al lado) podremos emitir desde cualquier punto de la isla.
Aquella noche de luna llena se reunió una gran multitud en la explanada de Azathoth. Encapuchados y portando velas, todos los maestros, pedagogos y psicólogos del país se habían reunido para presenciar el acontecimiento cíclico que los perpetuaba. Para evitar reconocerse entre ellos, todos llevaban máscaras, y sus túnicas eran todas iguales, del color negro propio de la Orden. Un oscuro rumor comenzó a dejarse escuchar, y pronto se convirtió en un estridente cántico cuyas palabras eran irreconocibles para quien no estuviera iniciado. La melodía siguió aumentando de volumen durante unos minutos, hasta que estalló en histeria con la subida de un personaje al altar, el enviado de Satanás. En ese instante, los máximos abanderados de la Orden comenzaron a desfilar alrededor de la multitud por orden de dignidad: los rectores de las universidades llevaban los estandartes de las provincias y los directores de instituto y colegios se arremolinaban detrás de ellos. Al pasar por delante del enviado lo saludaban y aclamaban. Cuando todos ellos hubieron ocupado sus puestos, los representantes del cónclave de profesores de religión comenzaron a torturar y asesinar a unos pocos que se habían mantenido infieles a la Orden desde la última sesión. La escena fue dantesca y mostró las más refinadas técnicas del sufrimiento. Tras los más horribles ensañamientos, los restos sangrientos de los desventurados fueron arrojados a la turba, que los devoró entre ansias y disputas. No obstante, el enviado de Satanás se impuso y ordenó silencio. Sólo se escuchaba a Petula Clark de fondo. En ese momento, otro personaje que se había mantenido cercano al altar se arrodilló ante él, y dos profesores de rango menor le trajeron un niño de unos tres años (cada vez eran más pequeños) vestido con una túnica blanca entre los bramidos de los congregados. Estaba tan asustado que no podía llorar y se había hecho pis encima. Lo colocaron sobre el altar y, con un cuchillo, el enviado de Satanás le arrancó el corazón y se lo dio al personaje arrodillado a sus pies para que lo comiese. Había sido instituido en el cargo el nuevo ministro de Educación.
Pensé en escribir unas palabras. Dos años y lo único que aprendes es, que al final o no te quieres ir o sientes nostalgia, antes de irte incluso.
Hoy es la última emisión desde mi cuartel general, al Este de la isla. Dejo el cuartel y a mis soldados. Las tropas enemigas ya pueden entrar, se abandonan las armas y se declara el alto al fuego.
Edificios encallados en el mar de sal por el que surca la nieve matutina: los raíles del tren, fugaces ráfagas intermitentes que apenas sobresalen del blanco.
En las obras, los trabajadores saludan a los sonrientes niños que viajan en autobús hacia el colegio.
Las gruas amarillas no consiguen rasgar el cielo mientras luchan por sobresalir entre la niebla.
Los pajarillos no se atreven ni a volar, y amontonados unos con otros en las atestadas líneas de alta tensión, miran con recelo y ojos maliciosos como los valientes milanos, si surcan los cielos con estilo, como si hubiesen salido bien vestido de una tienda de Berska… que chulo con su nuevo chambergo de plumas!
Yo por mi parte rezo para mis adentros, a ver si por algún casual, pasase un Águila imperial ( si, imperial ) y confundiese a alguna de esas viejas arpías que te empujan en las tiendas, en las cafeterías e incluso por entrar antes en el vagón de metro… y que llevan esos abrigos de piel de Chinchilla y Hurón de Malasia, por si nuestro Águila en cuestión se lanzase sobre ellas como si fuesen pequeñas ratillas o ratoncillos, eso si, de ciudad.
Me encanta ver los paisajes desolados por la niebla. ¡Estamos a merced del clima y nos creemos como dioses por tener a Dolly para cenar!
Como en las fotografías de Stalingrado, aquí y abnegadas por la nieve, las ruinas de una civilización. Los trenes y vagones destrozados en mitad de un campo blanco y desierto a partes iguales, retuercen el ego tanto como el de esos hierros oxidados.
Las cosas no van también como creemos, ni tan mal como nos mofamos que sufrimos.
Y que hay de las hormigas; no me refiero a las hormigas con las que flipaban los surrealistas si no a las de verdad. A esos pequeños seres que mantienen el equilibrio en el subsuelo y que nadie les hace ni puñetero caso. En invierno con la nieve están todas juntas para no pasar frío, pero no por eso paran de contarse chistes unas a otras ni de puntarse, porque a lo mejor contra los escarabajos están todas unidas pero entre ellas son unas pequeñas cabroncillas… como hermanos…. Estando en una fiesta se les acaba el hielo y entonces la hormiga pequeña tiene que ir a por más ( como los pequeños por naturaleza a obedecer). En esto que sale abrigada a por un poco de nieve para las copas y a la vuelta no puede entrar porque sus hermanas mayores han cerrado la puerta y estan escojonandose de risa de la gracia que le están haciendo a la pobre…. Cuando se han reído bastante abren la puerta y allí esta nuestra pequeña hormiguita congelada (literal) con un gran copo de nieve para las copas; las hormigas mayores se quedan un poco pilladas por un momento pero bueno se resuelven por lo que no mata engorda, así que ni cortas ni perezosas la parten en pedacitos y se la llevan a la despensa.
En el fondo las hormigas son muy trabajadoras, eficacia a 110% y van a su rollo, como los curris en Fraguel Rock, las puteas y siguen con lo suyo… seguro que la protectora de animales y bichitos ( el PAB) me encerraría pero, de pequeño iba a un hormiguero lo tapaba con arena y esperaba a ve como reconstruían la entrada casi sin esfuerzo, y volvía a echar arena… y así una y otra vez; flipaba por la fuerza de voluntad de los bichitos… es como si tu en tu casa… nieva, limpias la entrada y te metes en casa, y pasa un quitanieves que te pone la entrada perdida de la nieve que quita de la carretera; eso te sienta como el culo pero, imagínate que lo vuelves a limpiar y vuelve a pasar el quita nieves y lo vuelve a poner perdido y… y es entonces cuando mandas todo a tomar por culo… pero ¿una hormiga?
No, una hormiga avanza nunca se rinde; es más, una hormiga tiene más pelotas que nadie, encarna el verdadero espíritu del macho ibérico; ahí estás tu, con tus 50 o 60 kilos y con una pajita de la mano, cuando empiezas a putear a una hormiga de 0,000’5 kilos y va y se te enfrenta, se pone firme y se engancha a la pajita, dios como alma encarnada del diablo, con una furia desmedida, y cuando la vuelves a dejar en el suelo a los pocos segundos, se le pasa el empute y sigue a su rollo, busca migas, como si nada, no como le ocurre a la cigarra de esta historia que es un grafitero, que en un momento de lucidez del ciego de setas y ácido, todo ello aderezado con mescalina, grafitea bajo la ventana de una estación de tren:
- mi techo son las estrellas que están en el firmamento.
Tan lúcido que de pronto encuentra el sentido de la vida. Aspira, expira y abre los ojos como platos, dispuesto a revelarlo a la humanidad ( bueno al resto de cigarras-grafitero-hippies)pero, pufmm; un par de copos caen sobre ella; las rodillas le fallan ( en realidad no eran un par de copos, eran grandes o sea copos descomunales) mientras se rinde ante el injusto mundo, reza unos versos a lo alto, con una pata en el pecho y otra con la palma hacia el cielo (mítico).
-En verdad os digo bella dama, amada mía
que un secreto me llevo a la tumba…
A esto que pasa un sapo, grande y fumao, con ojillos rojos y meneando la cabeza al ritmo de Human Alter All que le suena en el “loro” y dice:
-Jo tio, que gran verdad.
Y con una sacudida de lengua coge a la cigarra y la lleva hacia su boca, mientras que esta, cambia sus versos que nunca serán terminados por un ah! Al mas puro estilo de Montserrat Caballé y con un sonido final exactamente como el que hace una cigarra crujiendo en la boca de un sapo.
Ring ring…..
(yo) - Perdón me llaman al celular
-¿si?
-cuak cuak cuak
Discúlpenme un segundo es mi psiquiatra.
(aunque me cojo la mano para no trascribir la conversación, tiene vida propia)
- Cuak Cuak nieve
Cuak cuak atascarás
Cuak cuak trenes cerrados.
(yo) - No me digas pero si yo ya estoy atrapado… deben haber cerrado RENFE de nuevo.
- Cuak cuak hoy no quedar
Cuak cuak tarifa doble
Cuak cuak por telefono.
(yo) - A ver pato en el tren no me centro…
- cuak cuak mi nombre es
mac cuakloving.
(pausa del narrador, lanieve se pone fea, saldremos vivos? Llegará el tren? O lo que es más importante… nos devolverá RENFE el importe integro del billete?)
(yo) -Mac Cuakloving tengo que dejarte pero mañana me pasaré por la consulta, ahora tengo que seguir la conversación con la ventisca, y la marioneta siniestra de un payaso triste que me está mirando a espera de que cuelgue y prosiga con la historia.
-cuak ok.
(yo) -ah! Las desorientadas vacas en la nieve que miran asombradas como las saludo efusivamente me mandan recuerdos para ti…
-Cuak pastillas Cuak
cada 4 cuak horas
ok cuak?
(yo) - De acuerdo extraño objeto telefonico que hablas, tienes botones y lucecitas de colores…. Adios….
En una piscifactoría anónima del océano Atlántico, un atún está preocupado por la supervivencia de su especie, y decide acudir al humano que explota a su familia y que se enorgullece de estar haciendo sostenible la pesca de atunes, cual propietario burgués decimonónico. Se hace llamar doctor como signo de respeto.
-¿Se puede, doctor? -Adelante, adelante. -Verá, es que yo soy un atún cualquiera y no me gustaría ser Calvo. -¿Pero tú tienes estudios, piltrafilla? -No. -¿Vas al gimnasio? -No. -Pues tómate dos de éstas cuando baje la marea. -Y le hace entrega de dos latas de krill. -¿Eh? -Se sorprende el atún, pues sabe que si los humanos siguen pescando krill significa LA MUERTE DEL OCÉANO!!! -Mejor tómate tres.
Al abrir un pistacho, un escarabajo me ha saltado a la cara desde su interior, y, para defenderme, he tenido que dejar caer las cáscaras, que se han estrellado irremediablemente contra el suelo.
Como muchos otros días, me apetece escribir, pero hay algo que me lo impide. No sé si es el writer's block, mi mediocridad, el paso del tiempo o el impacto que provocó en mí la muerte de Rafael Alberti. Quizás no sea nada de eso, o quizás sí, todo ello junto. En cualquier caso, es irrelevante, así que, puestos a escribir por escribir, voy a enumerar una serie de palabras a continuación:
"Monos, quizás, quizá, monja. Zoofilia. Ernest Hemingway. Gilipollas, mamón, iconoclasta, verdura hervida, escalera, podredumbre. Punto álgido, batería de cocina, batería, baquetas, platillo, copón". -Óscar, sí, ¿cuándo? -Tú Sardina. Pescanova. ¿Pescanova, sardinas? Nihilismo, aventura, avestruz, monogamia, Barcelona. Aparcamiento, sordidez, felación. Los nueve novísimos. Fin
Han sido las primeras palabras que se me han venido a la cabeza (con la excepción de las que no eran originales), y me he tomado la libertad de añadir los signos de puntuación, porque quizás se pueda entresacar de ellas una historia. Es posible que haya inventado una nueva tendencia literaria (¿sería mi intención inconsciente o consciente antes de empezar a hacerlo?), que copiarán hasta la saciedad las generaciones venideras (o morirá conmigo). También es posible que este estilo ya se le haya ocurrido a cientos de Escritores anteriores a Mí. El fantasma de la inexistencia de la originalidad me aterra, lo confieso. También declaro que soy consciente de que en mi prosa se confunden la ficción y mis frustraciones cotidianas, todo ello aderezado con tacos y contenido sexual, que cualquier psicólogo es libre de interpretar. Y uso para ello los sinónimos del Word. Y puesto que estoy analizando y exponiendo cada uno de los pasos que doy en mi proceso creativo, en un arranque existencialista repugnante que gustará sin duda a mis editores, lo voy a firmar todo con un seudónimo de mi propia cosecha (o puede que no):
El dadaísta enmascarado Brandon MacMurdo El escribemierda sin escrúpulos que no tiene ningún problema en reconocerlo pero que quiere el dinero en cualquier caso. (Como todo es una farsa, no me voy a tomar la molestia de escoger entre los tres que se me han ocurrido en un lapso de medio minuto, háganlo ustedes. Y aprecien que escribo sin faltas de ortografía, que hay otros que ni eso).
Nota de la persona que habla (sin especificar si es la real o la ficticia): todo es una espiral interminable de fracaso, sensación de asfixia y memorias de Idhún.
El hombre gato realiza su compra semanal. Deambulando entre estanterías, escucha la siguiente frase, perpetrada por uno de los encargados de la frutería:
"Le voy a dejar el culo como la bandera de China. ¿Esa era la del punto no"
De nuevo la nieve se apodera de las calles. Los niños sonríen por ver nevar sin poder ir al colegio. Algunos previsores deciden dejar en casa sus vehículose ir andando al trabajo, pateando unas calles impracticables y heladas por las que a duras penas se puede caminar.
otros desde más lejos prefieren el autobús… que nunca llega. Seguramente todos los autobuses de transporte urbano estén encallados en alguna parte cerca de sus respectivos aparcamientos.
Las callestotalmente anegadas de nieve. Algunos vecinos responsables limpian las aceras correspondientes a sus portales con palas y con sal. Otros, más atrevidos sin duda, prefieren encharcar las aceras con cubos y cubos de agua caliente, sin comprender lo que eso supone en una ciudad que ronda los -3 grados de media en el día de hoy.
Sin embargo y a pesar de que la ciudad está totalmente colapsada por la imprudencia en la limpieza, y la imprudencia ante las previsiones climatológicas que amenazaban con la actual situación, mañana en la prensa local… el alcalde saldrá erigido como un autentico héroe. En primera página sin duda saldrá algo similar a esto.
-Miguel Angel Garcia Nieto pone a prueba su plan de limpieza de nieves y sale victorioso.
Seguro que en ningún medio de comunicación se escuchará que la desastrosa actuación de la alcaldía de Ávila, deja sumida a la ciudad en un autentico caos. Que ni tan siquiera las principales avenidas y calles han sido limpiadas y que la única sal que se vislumbra por aquí es la que los ansiosos vecinos luchan por conseguir en los supermercados.
¿Es que no somos capaces de aprender de los errores? Hará ya nueve o diez años, la ciudad quedó incomunicada durante tres días.
Y no es solo que las bajas temperaturas dificulten la limpieza de las calles es que de nuevo la nieve coge de improvisto a un equipo, de concejales y alcalde, totalmente incapaces de reaccionar ante una situación de emergencia.
Aséptico, estéril, y aún así, inexplicabalmente, orgánico. No desentonaría en la sala de espera de un hospital. Almibarado, infantil en cierta medida. Como esas colonias con las que los padres acristianan a sus hijos para ocultar los hedores propios de la edad. Neutro pero agresivo. Inevitablemente afrutado. Hogareño. Dulce, alimenticio. Si fuera un color sería blanco, con unas gotitas de tinte muy rojo diluído en su interior. Si fuera una textura sería suave y sinuosa, como las sábanas revueltas de una cama sin hacer.
Contemplo asombrado cómo S. toma vida ante mis ojos, interpretada por Mia Wasikowska:
Sophie: "Right when the accident happened, well, I don't remember anything, but right afterwards, I remember that the whole world was silent. Not just silent, soundless. You know, like there'd never been any noise ever. Not even that hum that you hear when you're in an empty room. Nothing. Even inside the ambulance, people were talking and it was like... it was like I'd gone deaf. I felt relieved. Felt that I would never have to listen to anybody ever again."
Ni siquera se ha molestado en elegir un pseudónimo. No estoy molesto con ella, está bien conocer su rostro.
Todo esto me ocurrió mientras veía In treatment, por si a alguien le interesa.
Última emisión antes de volar por los aires como una explosión de rock de AC/DC así que para relajarme tomaré un poco de Purple Haze así que nena ayúdame… las noches de Rock me elevan…
Purple Haze en todo mi cerebro. Últimamente las cosas parecen haber cambiado, me comporto de manera extraña y no se porqué.
Perdonarme mientras beso el cielo
Purple haze a mi alrededor no se si subo o bajo ¿feliz o miserable?... sea lo que sea esa chica me a hechizado.
Ayudame, ayudame nena.
Purple hazehasta en mis ojos. No se si es de dia o de noche. Me tienes volando.. vuela mi mente ¿ya es mañana o se acabó el tiempo?
Quien sabe. Ayudame
Del maestro.
Solo una cosa más, habría que haber quemado a Bresson. Lo odio.
asi es la vida de dura, como un perro rociado con gasolina en casa de un piromano.
dos y dos son cuatro cuatro y dos son seis, seis y dos son 8 y ocho diecises, tengo una muñeca vestida de azul, con su camisita y su canesu. la tengo en la cama con mucho dolor... Dios no existe.
La gente del pueblo tiene miedo. Como cada día el sol cae y los cerrojos de cada casa se cierran casi al unísono. Ni una sola voz. Silencio; tan solo el aullar del viento entre los árboles. Los animales no se atreven a merodear por el bosque. De pronto ni si quiera el sonido del viento. Todo quietud. Lo único que cada uno puede escuchar es su propia respiración entre cortada y el latir del corazón.
El Ruido como ellos lo llaman, les hace estremecerse. Como el crujir de un iceberg o como si millones de hachas golpeasen a la vez una gran plancha de hielo, el Ruido golpea con furia como un gran soplo de viento; tan atronador que los niños durante milésimas de segundo mantienen sus manos apretadas contra los oídos, como si eso fuera a aliviarles el dolor puntiagudo que les causa.
De nuevo el silencio.
Las praderas, el bosque y las charcas han quedado completamente congeladas y de súbito comienzan a quebrarse como pequeñas astillas de hielo. Todos absortos como cada noche mirando la gran charca, que con un rugido repentino se divide en millones de trozos de hielo.
Uno de los niños toca el cristal de la ventana y queda instantáneamente congelado.
Exhalando, como quien exhala una bocanada de aire en pleno invierno ártico, cae y se transforma en pequeñísimas partículas de hielo,repartidas por el suelo de la estancia ante la atónita mirada de su familia.
STRATEGICS comprende los modos FLING-IO, VARIANCE y el subsistema de disparo del cañón de 35 mm y del cañón de 76 mm. Sus posibles estados son: “Desconectado”, “Apagado”, “Fuera de línea”, “En línea inactivo”, “En línea operativo”, “En línea” y “Encendido”. Por defecto, STRATEGICS se encuentra en modo “Desconectado”. Todo cambia. Desde el modo “Desconectado” es posible entrar en el modo “En línea inactivo”, en el modo “En línea operativo” y en el modo “Encendido” (consulte el apartado 16.5). “En línea inactivo” hace referencia a la observación del transcurso de las cosas. Es recomendable que el sistema STRATEGICS no esté en modo “Desconectado” en caso de que esté habilitada la capacidad de ‘Intervención en el blanco’ o la capacidad de ‘Evaluación de la destrucción’. El resultado de la evaluación de la destrucción determina todo aquello de lo que hay que arrepentirse. La intervención en el blanco suele ser aplazada y, en muchos casos, nunca se realiza (de manera irreversible). Puede comprobarse tanto para ‘Enganche de blanco’ como para ‘Evaluación de la destrucción’ si el modo “Desconectado” está activado en el panel del operador de la MOK (consulte la figura 16.1). STRATEGICS esperaba en la estación (SIGMA-3SA). No hay criterios. Pretensiones. Zanahorias.
Ahora hemos pensado que ya no hace falta morir en la batalla para que el dragón Nidhöggr no os devore las entrañas en el inframundo ni hay que pasarse una hora al día autoflagelándose por dormir más de lo debido. Para los musulmanes tampoco hay buenas noticias: ahora no existen las huríes. Si alguien basó su vida en alguna de estas cosas, pedimos disculpas, pues estamos considerando unirnos a la ciencia (esa díscola aprendiz) y proclamar el neoapocalipsis. ¡Si nadie ha venido a visitarnos es porque todas las civilizaciones del universo, llegadas a este punto, construyeron un colisionador de hadrones! ¡Lo único que habrá será un agujero negro!
Anoche estaba tumbado en la cama escuchando música. Mi habitación está debajo de la escalera, y desde mi cama puedo mirar al techo si me pongo boca arriba (como en todas las camas, supongo). De repente, empecé a oír pasos sobre mí, y detuve el reproductor. En efecto, alguien bajaba las escaleras: mucha gente, y por el ruido que hacían pude deducir que eran personas de seis piernas, o quizás de siete. Casi podía ver las onomatopeyas de sus pisadas en la escayola. Era más bien un tamborileo caótico, sin el ritmo bien marcado de los bípedos. Salí de mi habitación, porque es un gran espectáculo ver pasar a los señores que bajan la escalera, con sus paraguas y sus trajes blancos y rojos. Son increíblemente altos, gracias a que sus piernas son muy largas. Una de las señoras calzaba tacones, y podía apreciarse en ella que los movimientos de sus piernas eran más delicados que en los demás, lo cual me producía una tremenda repugnancia al mismo tiempo. Me situé en el ojo de la escalera, y miré hacia los pisos de arriba. Algunos caminantes se agarraban a la barandilla de hierro con sus manazas, y otros flexionaban algunas de sus rodillas de forma exagerada. Poco a poco todos se fueron marchando y al final el edificio quedó vacío, y yo me quedé solo sobre el suelo ajedrezado, como quien acaba de contemplar la migración de las jirafas.
Y cuando te grita, solo oyes el eco de su voz. No, no es desprecio ni apatía, es desesperación e impotencia.
Si murmura clamando al cielo, solo sientes la propia humillación mientras las ganas de llorar te desgañitan el pecho.
La presión se hace insufrible. Palpas la agonía por no poder respirar; al faltarte el aire te sobreviene un mareo y te desplomas sobre la polvorienta arena.
Es tu dignidad; vuelve a ser pisoteada una y otro vez; arrasada por un viento de palabras necias.
Vulnerable e indefenso, tu cuerpo se limita a asentir, cuando no puedes asumir los incesantes desprecios.
Tu alma recuerda con despecho, que la última bala nunca atraviesa tu conciencia, que el dolor te hace renacer de entre los muertos, pero no esta vez; no hay empuje, fuerza o pasión que te haga levantar del suelo.
Esta vez es diferente; no hay dolor, no hay rabia; lo que hay es tristeza y pena. Está escrito de antemano, no va a cambiar; el orgullo nunca da a ceder. Por eso, solo cuando entiendes que nada por más que luches, solo entonces, te dejas abrasar vivo en el infierno, para entrar en una dura depresión.
En uno de los universos paralelos, mueres mientras lees esta frase.
Y si prefieres la interpretación de Copenhague de la teoría de la mecánica cuántica, no hay nada que impida que tu ordenador se convierta en este mismo instante en un tigre siberiano y te arranque la cabeza de un zarpazo. Simplemente es poco probable.
S. se aburre porque hace tiempo que no existe. Necesita una chispa, una nota certera, una de esas coincidencias jocosas que sólo ella es capaz de percibir, para reafirmar su existencia y salir de la cama de una maldita vez. Aunque sólo sea por joder a ciertos filósofos que pregonan su muerte.
Ayer escribí tu nombre en la arena de la playa. Ayer vi como el mar se llevaba mis recuerdos, y yo no quise hacer nada más que observar. Ayer sentí como te alejabas sin parar de sonreír Como un estúpido morí por dentro al darme cuenta de cómo tus alas batían contra el viento, mientras yo nadaba a favor de la corriente. Las palabras se vuelven sordas; las distancias se alargan. Me sentí un dios por un momento, mirando la pecera en la que crecí. Ayer creí que mi arena eran rocas; hoy siento miedo al ver que mis rocas son la arena de la playa en la que ayer, escribí tu nombre.
PUES SI PUES SI. PUES NO PUES NO Y TE BAJAS DEL CAMIÓN
Mi estado de animo gobernado por pastillas.
Mi mente gobernada por pequeños hombres con bata blanca que hablan en islandés. Se me ocurre se me ocurre, que el sol se va y vuelve, y se va, y vuelve, y se vuelve a ir y con cada rayo de luz, el reflejo en el mar te ciega lo suficiente como para que te arrastre la marea. Las algas contoneantes, se pegan a tu cuerpo cubriéndolo completamente y sin dejarte respirar, te anclan en el fondo. El tiempo pasa y tu cuerpo se descompone; los cetáceos y pequeños peces te desgarran con ansia la piel. Una vez acabada la carne, tus huesos se degradan tanto, por el agua y la sal, que se vuelven polvo, polvo en el mar. Y viajas, viajas por todo el océano, recorriendo los mares, volando con las ballenas o descansando con las estrellas de mar, bailando al son de los corales y finalmente, arrastrado por la marea llegar a la playa a tiempo, para ver tu última puesta de sol.
Los estímulos más sensibleros y efectistas, aquellos que los yonkis del exhibicionismo emocional firmarían orgullosos, apenas rascan la superficie podrida y prematuramente envejecida del alma de aquellos que han hecho del desengaño su hábitat natural, ayudados en su miseria por un par de circunstancias negligentes y toneladas de conformismo y autocompasión.
La frase anterior, con 51 palabras y 359 caracteres (con espacios), cumple los requisitos mínimos para ser presentada al 3er Concurso de Microrrelatos Emocionalmente Intensos de la Fundación Paulo Coelho.
Siempre escribo la misma mierda, de acuerdo. Aquí iba una excusa justificándome por ello, escudándome en la semejanza entre mi actitud y la de ciertos personajes a los que desprecio de forma activa y responsable. Peronismo, perogrullo, peróxido, peroné, perorata.
Hoy he comido gazpacho, y al hacerlo, he visualizado a todas las personas del mundo que estaban comiendo gazpacho a la vez que yo. Algunos subían y bajaban la cuchara al mismo tiempo, otros no. Luego me desincronizaba de algunos y coincidia con otros, porque los ritmos eran todos distintos. Había gazpachos con tropezones y gazpachos sin ellos. Y éramos miles: viejos desdentados sorbiéndolo lentamente, familias enteras con el telediario de fondo, camioneros solos en restaurantes. Todos iguales. Luego he comido lenguado, y he recordado cuando mi abuela lo iba a comprar a la furgoneta del pescadero en su pueblo y me lo hacía para cenar. Lo traía envuelto en un cucurucho de cartón y lo freía en la cocina vieja. El lenguado que me estaba comiendo en ese momento no se parecía en nada a aquél. Y luego he bebido un zumo de naranja y no me ha producido ninguna sensación en absoluto.
La sensación es parecida al frío, como cuando te entra nive en las botas y los pies empiezan a congelarse, sientes un calor intenso, que casi te quema, mientras el frío se te clava como un millar de agujas en cada centimetro de piel. Caminas, pero cada paso es un tormento indescriptible aún mayor que el anterior... y dudas, aunque sabes que cada paso te acerca mas al calor de la estufa que te devolverá el tan necesario calor piensas en rendirte a cada paso y dejar que el frío haga su trabajo y te envuelva, arrastrándote al vacío, camino del olvido, que alivie el dolor y al final puedas descansar, alzas la vista y las lágrimas te tus ojos llorosos también se congelan, el camino a la salvación se alagra y todo a tu alrededor se oscurece y es entonces, solo entonces cuando reparas en que alguien, mas fragil, camina de rodillas a tu lado, intentando llegar a la misma puerta que tu y ves que en su alfeizar alguien espera su llegada, y es en ese momento en el que te das cuenta que no llegará sin tu ayuda.
Aprietas los dientes y romper el hielo, intentas negar el dolor y la tomas en brazos, caminas, cada paso es mas doloroso, pero debes llegar. Cuando llegas el la abraza y la arropa, le da el calor que necesita y en ese momento, mientras calientas tus pies en la estufa eres consciente de que ese frío no te abandonará nunca.
Una noche oscura, antes de que los hombres poblasen la Tierra, el último enano viajaba por los bosques baldíos. La tormenta era épica, primigenia. Envolvía al mundo el crepitar torrencial de la lluvia, los arroyos clamorosos y los truenos. El enano, embozado en su capote y sumergido en la tempestad, se detuvo en lo alto de una colina admirado por aquella belleza que sólo existió cuando el mundo fue joven. Los relámpagos desgarraban el cielo y delataban las sombras de las encinas acechando en la oscuridad, y los gigantes montañosos en el horizonte. El mundo era místico, y también aterrador. Al enano le complació ser el único ser que podía contemplar aquello. Bastó un sólo relámpago, y ya no hubo más enanos.
Con la suficiencia y el alto grado de conocimiento del mundo que me otorga el ser cuasi licenciado en una carrera humanista, creo firmemente en el periodismo, la ley, la psicología, y, por sobre todas las cosas, en la estadística. La estadística es Dios, todo lo alcanza. No importa que los accidentes de tráfico sean "accidentes", ella los gobierna. ¿Y por qué? Porque ella misma lo dice, sólo basta su opinión, esa es su grandeza. Y todo esto viene a cuenta de que he hecho un gráfico con el power point.
Gregorio llevaba muchos años acumulando odio en sus entrañas, y no lo podía expulsar. Tenía estreñimiento emocional. Después de efectuarle una exploración prostática, los médicos le dijeron que su problema probablemente tenía solución (ante la duda, lo confirmaron con una punción lumbar), simplemente necesitaba encontrar el desencadenante adecuado. Gregorio se preguntaba cuál podría ser, si no había bastado una exploración prostática, hasta que una mañana la ducha lo sacó de sus plácidos sueños para ir a trabajar.
Gregorio reguló escrupulosamente la temperatura, y cuando disfrutaba de la agradable calidez del agua en su espalda, una ráfaga de incandescencia le hizo soltar una maldición. Abrió un poco más la llave del agua fría, y la situación fue estabilizándose lentamente, aunque, por desgracia, esta vez la temperatura era ligerísimamente inferior a lo que Gregorio consideraba perfecto. En consecuencia, dio un toquecito imperceptible al grifo del agua caliente, lo que tras unos segundos desató una nueva llamarada sobre sus riñones.
Esto se prolongó en un ciclo infinito, porque la ducha de Gregorio era budista, pero Gregorio llegó al hartazgo a la séptima reencarnación de sus problemas. Salió de la ducha y se lanzó en moto a la carretera hasta las antípodas del universo, y allí subió por una interminable escalera de marfil hasta la cima de los acantilados del confín último. Y gritó. Gritó, gritó y gritó. El sol se puso y Gregorio siguió gritando. Gritó durante siete días y siete noches, y al octavo amanecer (hacía tiempo que se había quedado sin voz) sus pulmones se dieron la vuelta y salieron despedidos. Y Gregorio detrás de ellos del revés, desvaneciéndose en el odio esencial.
Mi casa de Ávila. Gabri y yo hemos estado hablando y bebiendo y como ya son las 5 de la mañana Gabri se queda a dormir. Ha pasado algo en su casa y le digo que puede quedarse unos días si quiere, pero cuando le digo que también está Azucena no le gusta nada. Yo duermo en una cama que hay junto a la pared de la ventana del salón y él en el sofá. Mi hermana está en su habitación. Azucena vuelve de fiesta sin hacer ruido. Yo no puedo dormir, y en un momento dado me encuentro en medio del salón sin tener recuerdo alguno de haber salido de la cama. Le cuento a Gabri mi amnesia momentánea. No dice nada y se va a su casa, como si yo estuviese loco, y enfadado por lo de Azucena. Empiezo a cantar una canción de dar miedo de Rage against the machine mientras Gabri baja por las escaleras. Hay un momento que no me sé la letra y me paro, pero pasa un coche negro por mi calle con la música a toda caña y las ventanas abiertas y es la misma canción lo que suena justo donde yo lo había dejado. Me asomo por la ventana y llamo a Gabri para contárselo, porque algo extraño me está pasando, y en lugar de marcar el número de Gabri llamo a Campi, que tiene puesta como música de espera la misma canción. No me lo coge. Miro mi lista de teléfonos y no está Gabri. Falta mucha gente y salta de la E a la V. Empiezo a creer que estoy loco.
En ese momento alguien entra por la puerta de la calle en silencio. Me asomo al cristal de la puerta del salón y veo que es un grupo de personas. Mi hermana y yo salimos al portal y damos la luz. Son policías acompañados por un vagabundo que tiene la llave de nuestra casa. La policía nos apunta y nos pregunta que quiénes somos. «Los hijos de la dueña». El policía al mando nos explica qué hacen allí. Ha habido un aviso de que los vagabundos utilizan nuestra casa para dormir por la noche. Todos tienen llave y van y vienen a lo largo de la noche. Mi hermana llama a alguien por teléfono. Yo llevo una camiseta roja y voy descalzo. La policía empieza a ir habitación por habitación a lo largo del pasillo (hay muchas más habitaciones y todas son más grandes que en la realidad), entrando como los policías de las películas. En unas pocas hay vagabundos durmiendo, incluso en la cama donde había estado yo antes. Se llevan a algunos. Cada vez hay más policías, y también llega algún vagabundo nuevo despistado que no sabe de la redada. Voy a avisar a Azucena de lo que ocurre, que ya se está levantando para ir a trabajar. Son las 9 y entra un poco de luz por la ventana. Le digo que a partir de ahora siempre eche la cadenilla. Se me ocurre que también tengo que decírselo a mi hermana, así que vuelvo hasta su habitación. El pasillo está lleno de todo tipo de gente, y los policías ya no se llevan a los vagabundos, se limitan a escoltarlos. Voy hasta donde mi hermana y está llamando a mis padres. Vuelve a ser de noche. A partir de ese momento voy preguntando a la gente que quién es y echo a algunos que no son ni policías ni vagabundos. Ya no me acuerdo que es lo que soñé que eran. Me entra histeria. El policía que está al cargo me tranquiliza y me dice que nadie está robando nada. Hay un drogadicto que no para de hablar registrando muebles que hay en el portal. Le digo al policía que se lo lleve. Se va la luz y vuelve. Voy yendo hasta la cocina preguntando «¿Quiénes sois?» a todo el mundo. Hay un matrimonio joven italiano haciendo las maletas en una habitación y mucha gente durmiendo en camas por todas partes, como refugiados de algo. Echo a algunos, pero cada vez hay más. Donde está el cuarto de baño pequeño hay una pila de lavar la ropa muy grande como las de antes. Esa habitación está sin barrer y es como si fuese el suelo de la calle: hay envoltorios de Mars y de otras cosas, mucho polvo y hierbas rodantes secas como las del Oeste. En ese tramo del pasillo hay cuatro chicas. «¿Quiénes sois?». «Venimos a visitar la cueva espeleológica de La Roera, y como hemos visto que había tanta gente nos hemos colado». «Aquí no hay ninguna cueva espeleológica. Además, es un primer piso». Se decepcionan un poco. «Que sí, mira, ¿y esto qué es?». Debajo del lavadero hay un espacio oscuro. Una de ellas se acerca y dice que ahí está la entrada. Les digo que no, que se vayan, pero me dicen que vienen desde Cádiz para verla y les dejo que hagan lo que quieran, desesperado. Se meten por la cueva. Pienso: «No voy a barrer esa habitación». Sigo preguntando a la gente por el pasillo y las habitaciones. En la cocina hay una familia mora. La madre me dice que por favor les acoja medio en español medio en árabe. Tienen tres niños pequeños y una señora mayor. Han puesto alfombras por la cocina y los niños están durmiendo en algunas de ellas. El padre fuma de un narguile y no dice nada. Todo el mundo que hay por mi casa me da miedo. En una habitación que hay enfrente de la cocina está Hanako refugiada y también dos treintañeras brasileñas. Les digo a las brasileñas que se vayan, pero no me hacen caso. Vuelvo hasta el portal para hablar con el policía que está al cargo. Más allá de la habitación de mi hermana ahora hay unos baños públicos y hay tres policías duchándose en bolas y otros chuleándose de sus actuaciones ante su audiencia sentados en unas sillas. Pienso en Cristina. El suelo está mojado por el agua caída y a mí me molesta porque sigo descalzo. Empiezan a llegar más policías heridos con los brazos en cabestrillo. Llaman a la puerta, y hay un señor acompañado de muchos niños. El hueco del ascensor está vacío, y en la barandilla que ahora lo rodea están apoyados los niños, tanto en dirección al piso de arriba como al de abajo. Le pregunto a un niño más mayor que quiénes son y me contesta muy chulesco quiénes somos mi hermana y yo, los años que tenemos y algunas cosas más sobre nosotros. Me molesta que sepa tantas cosas. Les cierro la puerta. Parece como si el tema de todo el sueño es que ya no tengo derecho a la intimidad, como queriendo decir que mi cerebro está invadido por la gente y que no puedo hacer nada.
Vuelvo otra vez por el pasillo. El matrimonio italiano ya ha hecho las maletas y está esperando para salir por la puerta. Están con cara de preocupación y me dicen que ya se van. En el pasillo siempre hay más gente que la última vez que pasé. Voy hasta donde estaba Hanako y esa habitación ahora es un granero enorme y para entrar hay una puerta de cochera verde oscuro. Antes de entrar doy a una clavija muy grande como las de los paneles de control de los pilotos, pero en lugar de dar la luz la he apagado, así que vuelvo a mover la clavija. Abro la puerta y veo a varios negros esconderse detrás de los montones de trigo y cebada. Es la guerrilla liberiana. Se va la luz, pero yo tengo visión en la oscuridad. Pido ayuda a los policías, pero sólo hay uno. Un liberiano viene hacia mí con un machete, pero como no puede verme lo esquivo. Lucha con el policía y lo mata. Yo voy corriendo por el pasillo pidiendo ayuda, pero a la gente le da igual. En la primera esquina del pasillo hay dos policías más, y van corriendo a ver qué pasa, pero la guerrilla los mata también. La gente enloquece y echa a correr hacia el portal, donde está el resto de los policías. De repente hay muy pocos de ellos. Me despierto.
El edificio residencial tiene cinco pisos de altura. Es de construcción reciente, y sus inquilinos, persuadidos por las zonas verdes, la pisicina y las amplias plazas de garaje, accedieron a endeudarse durante décadas para poder criar en un entorno ideal a sus hijos, lejos de los peligros del extrarradio. Nunca ocurre nada interesante.
Dos cables de acero cruzan, de pared a pared, el patio de luces. Cuelgan, tensos y paralelos, a una altura cercana al tejado. Insertos en los cables, amarrados firmemente a ellos, existen, por algún motivo, bloques cúbicos, de un material ligero y dimensiones apenas suficientes para caminar sobre ellos. El conjunto pudiera ser un puente colgante, extravagante y absurdo. Dos personas lo obsevan desde el balcón de su casa.
La joven lo cruza con elegancia ágil y precisa, desafiando las leyes de la gravedad, y las convenciones. Los observadores contemplan el ejercicio, maravillados, intentando grabar cada detalle en su memoria.
Ese acto extraordinario convierte a la joven, desde ese momento y para siempre, en una salvadora, una heroína, una persona ciertamente extraordinaria.
Yuki Watanabe nació en Tokio el 15 de mayo de 1951, hija de un médico y una ama de casa. Estudió Derecho en la Universidad de Tokio y a los 24 años consiguió entrar en un prestigioso bufete de Tokio como secretaria. Allí conoció a su futuro esposo, Akira Yamaguchi, que ejercía como abogado. Tras un noviazgo de cinco años se casaron, y Yuki dejó el bufete para dedicarse a sus labores. En 1981 tuvieron su primer hijo, Akira, a quien siguió una niña, Yuki, en 1982. En 2007 murió en Tokio, víctima de un cáncer de pulmón, y sus restos reposan en Tokio.
Cuando el anunciante vislumbró los chapiteles de la catedral sobre las colinas en lontananza, los contempló y lloró. "¡Si esto pudiera ser un anuncio de Beefo (tan bueno, tan nutritivo, pruébelo en la sopa, a las mujeres les encanta)!"
Llegó el punto en que S. odiaba tanto todo que comenzó a odiar el odio.
Por suerte o por desgracia poco después decidió que estaba odiando demasiado, restaurando así el odio original.
S. presupone que algún día se le pasará y será un miembro más de la sociedad. Para ello sólo espera no tener que renunciar a sus principios, porque entonces el odio permanecerá con ella para siempre, y no será producto de una elección, será tan inevitable como la fuerza de la gravedad.
Desde que la raza humana existe ha tenido el mismo efecto sobre la vida terrestre que el impacto de un meteorito gigante. Somos un cataclismo planetario, causado por la simple maldad y la autoproclamada inteligencia de la masa humana, a la que quizás tengamos un tanto sobrevalorada.
Nuestro historial empezó hace unos 28.000 años, cuando exterminamos a los últimos neandertales, y nada menos que en la península Ibérica (lo que nos convierte en descendientes de unos garrulos, si alguna duda quedaba). Algunos románticos dicen que entonces nos quedamos solos sobre la faz de la Tierra, como si en lugar de haber cometido el mayor fratricidio de la historia nos hubiésemos quedado huérfanos y sin amigos. En las zonas templadas del hemisferio norte había una jerarquía animal tan compleja como en la sabana de África, pero nos comimos o matamos a todos los alces gigantes, leones europeos, tigres sable, elefantes enanos, mamuts y rinocerontes lanudos. A muchos otros animales los domesticamos, y aún existen por la utilidad que nos reportan, aunque por ejemplo, el último ejemplar de asno europeo desapareció en España en el siglo XV.
Pese a la supuesta paulatina civilización de la humanidad desde la Edad Antigua, cada vez hemos ido adquiriendo nuevos territorios para nosotros mismos y desalojando a los anteriores habitantes. En el siglo XVI se extinguieron los pájaros elefante de Madagascar y las moas de Nueva Zelanda, las aves más grandes que existían, que no podían volar y medían entre 2 y 3 metros de altura. En 1627 falleció la última hembra de uro, la última vaca salvaje, en los cotos de caza del rey de Polonia, y en 1681 un marinero borracho mató al último dodo de la isla de Mauricio. A principios del XVIII expulsamos a las ballenas grises del océano Atlántico y del Mar Mediterráneo.
En 1741, la expedición de Bering, que realizó por primera vez la travesía entre Siberia y Alaska, descubrió a las vacas marinas gigantes; en 1768, 27 años después, no quedaba ni una sola de ellas viva. «Eran tan dóciles y amigables que se dejaban matar con facilidad».
Los lobos británicos fueron exterminados por los pastores de Inglaterra en 1486, de Escocia en 1743 y de Irlanda en 1770, y el gobierno australiano pagó un dólar por cada tigre de Tasmania muerto hasta que el último falleció en un zoo en 1936. El siglo XX también ha visto la extinción de los tigres de Bali (1937), del Caspio (1959) y de Java (1976), y el resto de subespecies que quedan se encuentran al borde de la desaparición.
En lo que llevamos de siglo XXI se han extinguido oficialmente una mariposa endémica de Madeira, una especie de mono de Costa de Marfil, un pajarillo de la isla de Maui en Hawai, el rinoceronte negro occidental (a cuyo cuerno se le atribuían propiedades afrodisíacas, lo que me deja sin palabras), y en el año 2000 murió Celia, el último bucardo (cabra montés) de los Pirineos en el parque nacional de Ordesa.
Un viejo en el futuro, obligado a ser transvasado a un cuerpo sintético (sólo la conciencia, se entiende) por sus descendientes se queja amargamente, y prefiere morirse. En tono humorístico, el viejo recién transvasado se convierte en un cyborg con ansias de sangre que acaba dominando el mundo y transfiriendo las almas de toda la humanidad a un par de cerdos de corral, que fornican y tienen un cerdito. Éste concentra toda la conciencia humana, excepto la del viejo, que se ríe de forma malévola mientras piensa en cómo se va a comer el susodicho cerdo, quizás después de haberlo sodomizado. Al final el viejo-cyborg se arrepiente de sus pecados y se encierra en un convento. La futura raza humana consisitirá en cerdos parlantes con la conciencia más disoluta en cada generación que pasa, por aquello de la división sin decimales.
Una de esas noches que tan campante sigues paseando, hasta que de nuevo te van echando de bar en bar… la noche es joven, pero los bares… cierran demasiado pronto como dijo en su día un gran filósofo y… hablando de filósofos, los más grandes siguen paseando y aun bajo las influencias de la citada noche siguen deleitándonos y dicho sea de paso dejando nos sin habla… pues eh! Amigo no solo son las palabras… son los gestos, los matices y en fin, todo… que decir de las máximas… nada queda mas que darnos por satisfechos de lo logrado y tener en cuenta que se puede mejorar y como decía su abuela, nada tiene que ver la sinceridad con decir lo que piensas, porque la mayor parte de las veces no hay que decir lo que uno piensa, si no pensar lo que uno dice. Ahí queda eso Santiago.
El gigante rumiaba sus pensamientos sentado sobre una montaña. Llevaba ya una hora así, y según el cómputo de los gigantes le había dado tiempo a ver unas treinta veces salir el sol por horizonte. De pronto, sin saber de dónde, una tribu de humanos comenzó a tirarle unas lanzas que no eran más largas que la uña de su dedo meñique. Al principio no les dio importancia, pero después de aguantar la molesta sensación durante unos segundos (una tarde entera para la tribu hambrienta), con desgana aplastó a uno de ellos de un manotazo. A esto, los humanos hicieron una pausa, pero pronto reanudaron su intento de ataque, y el gigante aplastó a otros dos, pues ya le estaban empezando a resultar un incordio. A los humanos les pareció que el gigante era malvado, pero la conciencia del gigante ni siquiera se percató de que sus acciones podían estar causando mal. No se complacía en despachurrar humanos contra el suelo, no es que lo hiciese por placer, y tampoco se preguntaba si le complacía hacerlo. Simplemente era un acto reflejo, eran como moscas.
Estaban todos escondidos y temblorosos en la gran sala en penumbra, porque eran los últimos que quedaban. Los estertores finales de la luz de la luna se infiltraban por un gran ventanal, y destacaban el gris de las telarañas y el polvo sobre los relojes. Las cortinas ondeaban fantasmagóricamente. De repente, comenzó a oírse un ruido de pasos lentos pero firmes, que fue intensificándose hasta llegar al éxtasis de la tensión al detenerse detrás de la puerta. Con un largo lamento, ésta se abrió pausadamente, y un viento frío apagó todas las velas. Una figura oscura y gigantesca apareció en el umbral. «No tengáis miedo».
Tradicionalmente, el dónde y el cuándo ostentan la máxima importancia sobre todas las cosas, aunque en periodismo se prefieran cinco elementos. El dónde y el cuándo son fundamentales para situar el resto de las cosas y suelen definir parcial o totalmente al quién, al qué y a otros elementos fuera del establishment periodístico como el cómo. Ni que decir tiene que yo me adscribo a esta corriente de pensamiento, porque las cosas necesitan poseer las cuatro dimensiones para tener existencia y es altamente irritante desconocer las ubicaciones. De todas formas, yo, en calidad de quién, no soy nadie para opinar, porque el quién tampoco tiene mucha importancia en la vastedad del espacio y en la eternidad del tiempo.
Algo más de importancia tiene el qué, que puede perdurar durante varias generaciones de quiénes, y por último, el porqué es totalmente irrelevante, porque cuando uno empieza preguntando por qué siempre termina encontrando a Dios.
De cualquier modo, como al principio decía, ésta ha sido la jerarquía tradicional. La globalización (causada por la información y más en concreto por los periodistas) ha causado que el dónde haya perdido sus facultades de definir a otros elementos y que el cuándo sea ignorado. Por el contrario, los periodistas han exaltado al quién, actualmente el factor más importante, sin darse cuenta de su propia intrascendencia al no contar ni siquiera con dimensiones que les caractericen un poco (compárese la superficialidad compartida entre una anciana neoyorquina y un joven tokiota con las diferencias pintorescas de un ninja de la era Tokugawa y una anciana iroquesa de la isla de Manhattan).
Por suerte, a los grandes porqués se les presta ahora menos atención que nunca, aunque los pequeños permanecen en la misma situación a pesar de ser igual de irrelevantes. Y tampoco hay que olvidar que la globalización es un qué al fin y al cabo.
Así son las cosas y así se las hemos contado. Hasta mañana, corazones. (Qué sublime doblete de despedida, me comento a mí mismo).
Que crispación ronda sobre nosotros cuando no hay consenso. Y que extraño el creer crispar a quien no lo haces. Pero las estrellas reinan hasta las 8 am así que vuelta a volar sobre la ciudad.
busca y busca porque aqui siempre debes buscar. sabes que aqui hay para escarbar.
Recuerdo un día en que la luz cerró sus ojos y aún nos vio morir. Cualquiera pensaría que es una idiotez, pero no la conciencia que nos vigila. Su voz, clavada en nuestras ideas, merodeando sin fronteras. Sus ojos que lentamente se abren mientras gira la cabeza para mirarnos fijamente. El espacio de detiene y el tiempo se dilata, solo porque los labios tristes por fin, se sorprenden de poder sonreír. Recuerdo. Recuerdo como la noche se hace día, como el azul del cielo se funde con el mar. Recuerdo. Recuerdo como tu voz nos contaba historias sobre la sinceridad. Pero la inocencia se puede convertir en estupidez. No nos damos cuenta del significado de las palabras. Las palabras se convierten en gestos y los gestos se escurren como agua entre tus manos. Un adiós nunca es suficiente para olvidar. Un simple vistazo si lo es para soñar. La ilusión de tener lo que uno cree que debe tener para sentir lo que sabe que puede sentir. Saber que eres lo que eres; y esto es mejor de lo que jamás puedas imaginar. Quien te aprecia no lo hace por lo que te empeñes en demostrar. No debes ser quien quieren que seas, debes ser lo que tu quieres ser. Te revolverás entre gritos arrancados de dolor, cuando te encuentres a la muerte cara a cara. Empuña la espada y clávala muy dentro en su pecho. Siente como la carne se desvanece y se hace polvo. Polvo que respiras porque te envuelve. Polvo negro que a tu alrededor te abraza, te abrasa y te ahoga. Polvo que te mata pues la muerte es inmortal. Recuerdo. Recuerdo un día en que caminar sobre papel era cosa de niños y los niños nunca crecerán, seguirán siendo niños hasta el final. Recuerdo. Recuerdo como el rugido del león no achantaba a los sabios, pues ellos saben quien ruge con más fiereza. Los sabios lo saben todo y por eso saben que morirán por la vileza que les carcome al no entender la diferencia entre el bien y el mal.
Se abre el telón y aparece una pantalla dividida en dos por una línea vertical. A la izquierda hay una habitación decorada con un diseño muy moderno que combina únicamente los colores rojo y blanco; a la derecha hay una habitación idéntica pero con los colores invertidos. Hasta aquí todo es de una estética exquisita, pero todavía no se nos ha desvelado el misterio de las dos imágenes en espejo. En cada una sale una chica distinta, únicas e irrepetibles como toda persona humana, y cuando una voz dice: "Porque no todas somos iguales..." comprendemos que el antagonismo cromático viene a ilustrar el individualismo del ser.
Lejos de allí una televisión se apaga con un chispazo, convirtiendo la imagen en un punto negro que permanece unos segundos en el centro de la pantalla. Es Anastasio, que ha apagado la tele, y que, con toda la velocidad que le permiten sus cansadas neuronas, piensa: "El día de los difuntos no se ve la televisión". Sin embargo, continúa mirando a través del cristal no ahumado de sus gafas el lugar donde antes estaban las dos habitaciones. No es que se haya parado a reflexionar sobre lo que ha visto, es demasiado viejo para eso, (y no es que haya estado viendo la tele), simplemente está coordinando los movimientos que va a hacer a continuación: ponerse la boina, retirar las faldillas, coger el bastón, irse a dar un paseo.
Mientras tanto, su nieto ha estado contemplando todos sus movimientos, meditando sobre lo intrascendente que es la televisión para los ancianos, que la miran ya sin comprender. "¡Oh, patético destino!, cuando morimos perdemos hasta la dignidad de consumidores e incluso la publicidad se olvida de nosotros", piensa, flipándose un poco con el dramatismo (a los viejos, en el fondo, ¿qué más les da?).
Y otra consecuencia posible de todo esto ocurre en una ciudad anónima: Victoria, que quiere adelgazar, ve frustrada psicológicamente su ambición al ver lo delgadas que están las chicas de las dos habitaciones. Maquillando la envidia de feminismo, se decide a opinar en un blog-protesta contra el uso indebido del cuerpo de la mujer en la publicidad, como muchas otras afectadas. Mientras escribe su comentario, se debate entre tararear "Los animales de dos en dos, u-a, u-a..." o "We're off to see the wizard, the wonderful wizard of Oz...", ajena al problema de la individualidad con el que empezó todo esto. Victoria no sólo es el objetivo del anuncio, sino su inspiración: es una borrega del rebaño del Señor, en el que la personalidad se ha declarado democráticamente proscrita.
Se cierra el telón (como un tupido velo sobre el asunto).
Rudy tenía que haber completado una serie de tareas en el tiempo de vida del que había dispuesto. Lo había leído en un libro titulado "1001 cosas que hay que hacer antes de morir", y lo había seguido a rajatabla, pues al leerlo firmaba un contrato vinculante. Visitó Nueva York, Florida, California y Alaska; perdió toda su grasa corporal haciendo deporte; puso en peligro el poder completar el resto de las tareas nadando entre tiburones, escalando el Everest y circunnavegando el globo sin paradas; fue modelo, conductor de autobús escolar, profesor recordado por sus alumnos, donante de sangre y espía secreto (entre otras muchas cosas); salió en la televisión, fue millonario y cantó bajo la lluvia "Cantando bajo la lluvia"; y, por supuesto, fue padre, vio nacer a todos sus nietos, publicó un libro y plantó un árbol. Sin embargo, cuando finalmente murió (superados los cien años, como decía escrupulosamente en la lista), fue interceptado por la policía de reencarnaciones: nunca fue famoso, así que no alcanzó la iluminación. Por el contrario, fue degradado a chimpancé.
Como antiguamente, la compuerta de las tonterías y de las Cosas ha vuelto a abrirse, aunque la monotonía, los elementos externos y el cambio climático están secando su cauce. Ha engordado un poco, así que no resistirá mucho tiempo abierta, pero de momento ha dejado salir una docena de inquisidores armados e intolerantes dispuestos a conquistar el mundo y una escuela de filósofos epicúreos que se dicen "gala" unos a otros para alcanzar el éxtasis. Son buena gente, no los maltratéis. Quizás después de su paso por la tierra empiece por fin a llover.
S. medita acerca de su existencia, encadenando pensamientos alrededor de un concepto racionalista que le llena de esperanzas, en plural.
Porque ella existe como forma de pensamiento, y es coherente y hasta cierto punto consciente de su propia existencia, definida por un conjunto de normas que evidentemente la convienen, pero que no por ello dejan de ser válidas. Su existencia no es física (tampoco es que haga mucha falta), pero está firmemente anclada en la realidad. Y le entristece el hecho irrefutable de que todo aquello que tiene la capacidad de afectarla de alguna manera forme parte intrínseca de su ser y de su personalidad, y en esto último quizás valga la pena profundizar:
S. siempre ha creído firmemente que tiene el poder de construir su propia vida, y consecuentemente a lo largo del tiempo ha elegido cuidadosamente los principios por los que ésta se rige y quién forma parte de ella. Pero al introducir elementos externos irremediablemente pierde un poco el control, y esto, si se es egoísta, (y S. hasta cierto punto lo es) puede resultar peligroso.
Y aquí llega la pregunta que tanto miedo le da hacerse a S. ... Por desgracia, en ese momento, alguien le interrumpe, y S. debe, una vez más, dejar las preguntas trascendentes para otro
Se sentía asfixiada, necesitaba correr, huir, escapar, pero estaba sola. Miles de recuerdos acudían a su mente, fracciones de segundo que dejaban un dolor amargo y duradero. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Apenas tres años. Aquella insoportable vocecilla siempre dando en el blanco, sabiendo que punto duele mas, lo coge, y juega con el hasta que te acostumbras, es entonces cuando decide pasar al siguiente. ¿Quién soy? Mejor no escuchar la respuesta, puedes escapar de esa vocecita, al principio lo creyó imposible, pero ahora… ahora todo da igual, el dolor es parte de ella, no sabría vivir sin el. Tumbada en la cama con los ojos fijos en el techo parece muerta si no fuera por un ligero movimiento del esternón. Pero ella en realidad no está aquí, como siempre y después de tres años ha aprendido a vivir en su cabeza, porque la realidad es demasiado monótona y como muy bien sabe ella eso es lo peor que puede haber.
Sus pensamientos van demasiado rápido, pasan ante ella y apenas puede comprenderlos, menos mal que tiene a su amiga la vocecita que pulsando el punto adecuado hace comprender los fragmentos apenas visibles.
El móvil suena. Un toque de alguien. Demasiado corto pero suficiente para volver a la monotonía.
la dentaduras de ceramica se van de vacaciones... larga vida a las dentaduras de vinilo
Continuamos con la bajada de azúcar. Al abuelo se le a caído la dentadura y ninguno se la quiere colocar. Una mujer mientras tanto, al otro lado del océano, se prepara su ultima raya antes de morir. El cielo se vuelve gris mientras los hijos de la mujer cavan un gran hoyo, cerca de una gran higuera que, con gran estruendo se desploma sobre ellos por culpa de un gran rayo y con gran resignación se dan cuenta que la gran hora les ha llegado cuando estaban cavando su propia tumba en el gran hoyo.
Mientras las niñas de los colegios concertados siguen yendo a esos carismáticos concursos de belleza en los que Plum… se convierten en pequeñas, pero eso si sofisticadas, prostitutas. La alegría desborda a esos avariciosos que con cara desconfigurada por el ansia de poder saludan a sus padres con un oportuno: - Ay! Por….. favor, magífica, inigualable, insuperable, inimitable… in tras in tras in… Los camiones de las carnicerias hoy solo cargan facturas… estan de vacas flacas… todos comen ternera de tofu. Y que de los pobres traficantes… nadie consume ya sustancias ilegales, todos consumen tofufacientes.
Entre café y tila y vigilia y sueño y café y tila y etcétera bis el hecho de equivocarse entre el tarro de la sal y el del azúcar puede provocar revelaciones asombrosas, no de carácter culinario, sino capaces de desencadenar una reacción en cadena capaz de alterar el curso de algo tan grandilocuente y estúpido como una vida humana.
Y no, esto no va de café ni de tila ni ha ocurrido siquiera. Esto es otro post absurdo y sin sentido que no dice nada. Ignóralo.
Una oportunidad perdida se ríe desde el cuerpo de un viejo, de los del geriátrico de enfrente. Tras asesinar al viejo con una inyección de mercurio la oportunidad, convertida en Betty, me sonríe desde la ventana embutida en su traje de enfermera.
No quiero haber vivido 21 años. Da miedo pensarlo.
HAHAHAHAHA.... LA TIRANÍA Y EL CAOS REINA EN ESTA ISLA. LAS CALLES SE LLENAN DE MANIFESTANTES TIRANDO BOLAS DE GOMA CON SUS ESCOPETAS RECORTADAS MIENTRAS QUE LOS ANTIDISTURBIOS ARREMETEN TIRANDO SUS ROSAS... ESO SI LLENAS DE ESPINAS. LOS POBRES SE FUMAN SUS HABANOS ECHANDO EL HUMO A LOS ALCALDES QUE INTENTAN CONCIENCIAR DE LA SALVACIÓN DEL MEDIOAMBIENTE Y UN EJERCICIO SOSTENIBLE. LOS GORDOS VAGABUNDOS SE METEN CONSTANTEMENTE CON LOS QUE SIEMPRE NOS AYUDAN Y REZAN POR TODOS, LOS QUE NOS ENCOMIENDAN EN LAS MANOS DE DIOS. LOS FUEGOS LLENAN LAS CALLES Y LA MODA ES PRACTICAR EL SEXO EN LA CAMA Y CON LA LUZ APAGADA...
Otra solitaria noche de bar en bar. Otra solitaria noche de canal en canal
Porque siempre que escucho esta buena música me acuerdo de ti. Sabes que te odio ¿verdad? y si, esta vez... esta vez si que va por ti. Salud esta copa también va por ti.
PERO QUE PASA. AUNQUE EL AGUA DEL MAR ESTÉ FRIA Y ESTÉ NEVANDO EN LA CAPITAL DE ESTA NUESTRA ISLA, LOS GILIPOLLAS NOS BAÑAMOS CON UN TRONCO DE ROBLE EN LA ESPALDA, PARA PODER CAZAR LOS TIBURONES DE LA CENA.
SI TODOS NOS MOJAMOS, ¿PORQUÉ NO TÚ? MOJATE Y HABLANOS... ESCRIBENOS SI QUIERES... PERO SOBRETODO TRAETE EL BAÑADOR... LAS PLAYAS NUDISTAS ESTÁN AL SUR DE LA ISLA... DONDE LAS NINFAS... Y JÓ... ALLÍ NOS DA MIEDO IR.
Mi musa se fue, creeme, no es más que eso. (cont.)
Los celos me invaden. Nunca los había tenido. Sin dormir, inquieto esperando el sonido de alguien entrando por la puerta, el sonido de tu voz susurrando a alguien desconocido. Y mis imaginaciones vuelan como siempre hacia lugares infinitos… me consume la desesperación por encontrarte solo entre mis brazos, los de nadie más. Buscas donde no hay nada que ofrecer. Y no te das cuenta que delante lo tienes todo. No te esfuerces por hacerme creer lo contrario, aunque ni siquiera te esfuerzas en eso. Lo más importante de todo es, que se que esto solo está en mi cabeza. Fue un sueño, un mal sueño lo que se volvió invisible a mis ojos y nunca desperté, ni siquiera cuando el agua del mar me tenia cogido entre sus garras, o las lagrimas amargas del lamento se hacían más y más insoportables, ni siquiera entonces fui capaz de despertar. La realidad no debe estar hecha para mi, siempre en mis sueños, donde la princesa siempre se queda con el príncipe, donde las pompas de jabón tiene tres colores bajo el sol, donde tu piel blanca hace que mi cuerpo se estremezca. Tantas cosas por hacer y mis pensamientos se diluyen en lo más complicado. Se que aun estás ahí con tu extraño entre brazos, no como los míos a los que no quisiste abrazar. Besando sus labios, no como los míos que no quisiste besar, por temor o por prudencia da igual, no te arriesgaste por mí como yo lo hice por ti. Sigues ahí tumbada bajo la sombra de unos árboles venenosos que no conoces… como te gusta jugar conmigo pequeña dama. Tus extravagancias me parten el alma porque me lo das todo menos lo que quiero, me lo das todo menos lo que necesito de ti… y lo sabes. Sientes que con el dolor aprendo, pero no es así. Solo aprendo a amarte más cada día. Cuan más daño me proporcionas más me odio mi mismo por amarte. Siento en mis manos las caricias que ahora con sensualidad susurras sin temor en su piel. Siento el placer que ahora sin ser yo, anotas en mis ojos con tinta negra, que resbala por mis mejillas como tu rimel corrido por las lágrimas. Y tu voz suave y sedosa gimiendo entre susurros. Tus palabras son mágicas. No me abrazas pero me coges la cabeza con fuerza y al oído con tu voz sensual me insinúas que eres el bien y el mal. Lo supremo y la crudeza de lo real. Siento el calor de tu aliento en mí cuando susurras tus palabras, y por fin despierto. Eres tú que te desvaneces entre palabras entrecortadas, palabras mágicas pero sin sentido y tan solo me dejas tu olor, el perfume de tu esencia casi divina. El perfume del recuerdo que me hace estremecer cada día, cada tarde y cada noche, recordando que alguna vez, estuviste aquí en mí y que alguna vez volverás a mí para hacer de los segundos, los segundos por los que seguir viviendo cerca del sol aunque abrase el dolor. Sentir el roce de tu piel junto a la mía, sentir tu mano escribiendo por la mía. Sentir el brillo de tus ojos rompiendo mi corazón por tu mirada indescriptible. Pero te doy las gracias por hacerme sufrir, y así crecer en el mundo de fantasía donde sí soy capaz de escribir y describir el olor de tu esencia, la esencia de tu alma, impregnada para siempre en mi corazón y al volver a sentirlo, estremecerme. Siempre, siempre recordaré la sutileza de tu mirada, esa mirada que un día perdiste como yo y que volvió por esos segundos que vuelves a ser tu misma. Tu mirada, tu preciosa mirada, será la guía entre los pasos de papel hasta que de nuevo el bolígrafo se quede sin tinta y tenga que dejar de escribir, pero hasta entonces serás tu la que me arrastre a las profundices de un infierno que sin duda aun está por despertar.
...[...]...Cuando alguien piensa que la musa no se va… se va. Y se va tan rápido como lo que se tarda en escribir. Solo unos segundos, pero que segundos tan maravillosos… aunque uno debería saber que al abrir la ventana al infinito cada noche, cuando empieza a llover, allí está ella. Esperando a ser amada, esperando a recibirlo todo de ti, esperando a poder jugar contigo… deseando arrancarte lo que más te duele y más pesar llevar dentro.
Y se irá de nuevo como cada noche antes de que puedas llegar a la mesa a coger tu bolígrafo sin tinta y escribir su universo en un papel de cafetería...[...]...
Solo espero no hacerme daño a mi mismo, pero como siempre, volverá a ocurrir una y otra vez… la lección del nunca aprender.
Lamento que nunca quisieses besarme por no enamorarte de mí. Mis besos de amor, pasión… siempre perdidos. La misma historia, el mismo hecho y tú; nadie sabe donde estás aunque todos lo sepan. No se puede mirar a los ojos y creer conocer a alguien, aunque sea yo quien siempre lo dice. Siempre hay algo oscuro distinto, pero nada esclarece más que la mirada en las mismas situaciones. Me miraste la primera vez y tus ojos me rompieron el corazón. Tanto deseo de ser querido que me vi reflejado, cuando en realidad te cubre una capa de acero que yo no tengo. Tanta tristeza que siente mi corazón, pues justo después nunca tus ojos me volvieron a brillar. Tu mirada se apago pero solo para mí. La segunda vez ya tenia el valor de superar y estaba superado, solo éramos lo que tu querías que fuésemos… y nada pasa; la verdad que se aprende cuando no cuesta y no es duro de llevar, cuando no cargas un lastre de lo moral o inmoral… cuando uno sabe perfectamente lo que tiene, quiere y es. Pero tu no entendiste esta vez… algo te quedó y lo se; tal vez por eso la tercera vez solo sea venganza para mi. Ahora yo cabalgo entre el bien y el mal, lo posible y lo imposible. Nunca había sentido algo así… y no es amor ni tampoco odio, solo algo especial que se lleva el viento por momentos cuando no queda más que dolor. Yo no sentía lo mismo que tu obviamente, aun te queda mucho por aprender mi niña, pero yo tampoco fui lo que tenia que ser. Creeme cuando digo que no di nada especial aun. No me sentía como debería ser; ¿que iba mal en mí? Tal vez que lo único importante es hacer las cosas por otro motivo y estaba equivocado en lo que tú buscabas. Tan solo escuchar lo que no decías; sentía que el mundo se iba, se iba y no sabia que hacer, no sabia como resolver lo que había por resolver. Tan pasional que el ambiente denso se hacia irrespirable. Pero no para mí. Todo lo que nadie te había dado yo te lo ofrecí, no para que lo llevases para siempre si no para que lo tuvieses en el corazón, y tu simplemente no me volviste a besar; y tus labios… me moría por tus labios por eso te gustaba jugar y hacerme sufrir. Como yo te anhelaba; no te anhelaba cruda, fría y dura, te anhelaba con la fragilidad que sentimos aquellos días... eso días felices que se fueron ya que solo eres tú. La reina de la sensualidad. Pero aun tienes un fallo. Que hay detrás de lo que me puedas dar. Nada tal vez, bonitas palabras y halagos pero… el sentimiento de saber dar cuando hay que dar no lo sientes, como uno siente la pluma deslizarse por las hojas dobladas de una cafetería, cuando sientes que solo sois dos.
No me olvidas, sabes que de mi no vas a poder nunca olvidarte, solo te gusta jugar conmigo. Tal vez no sabes lo que es el sufrimiento de un corazón roto... la culpa es mía, sabiendo que desde el primer segundo supe como eras… aunque nunca has tenido maldad solamente ingenuidad e inocencia. Todo esto por nada. Mi infierno particular. Siempre hablo las mismas palabras e intento ser lo más previsible que puedo, es mi rol de tío idiota que no se entera, mi única forma de protegerme de mis propios errores, la forma más fácil de huir sin salir corriendo, ni enfrentarse a uno mismo. La diferencia a cuando no estás es que yo no soy yo. Tristeza y melancolía hasta verte aparecer. La sonrisa de un instante cuando te veo de reojo y apareces. Toda mi vida por un segundo de esa felicidad que me invade cuado veo que apareces… cuanto… 10 segundos antes de deslizarte fuera de mí. Un precio por vivir encadenado a ti, contigo y sin ti. Yo no puedo ser esa persona que te haga sufrir, no… nunca se si volverás a mirarme con esos ojos y aunque debiera rendirte mis propias cuentas, nunca seré yo quien lo haga porque, ¿sabes? Disfrutaré de esos segundos que me quedan de sentirte tan cerca hasta que te vayas un día… porque se que algún día te iras y no dirás adiós. Lo se porque ya lo has hecho otra vez, pero ese día no volverás… te iras lejos y no te volveré a ver. Entre mis brazos soñaba con no dejarte escapar, pero tu no me abrazas, solo paseas entre mis manos. Dejas que despedace mi honor como el mar recorriendo tu cuerpo, aguantando la esperanza de morir; haciendo que disfrutes bajo el manojo de rayas que mis manos dibujan por tu piel, suave, las rayas de tinta que sin más se quedan vacías de nuevo. Te desvaneces otra vez antes de darme la promesa, antes de besarme con amor y despedirte con un adiós al menos. Pero nunca llega.
La noche se tornaba tan larga que cuando llega el alba…puf… como un suspiro volviste a desaparecer. Rompiste los cristales que bailaban dentro de mí y todo desapareció. Tantos días intentando comprar un segundo de algo que seas tú, mientras que tu luz, caprichosa, de nuevo se fue. El morbo que sentías bajo la sombra de la noche, la pasión de buscar mis labios, o llevar mi mano con la tuya hasta donde uno no puede pensar, pero nunca a tu corazón, a tu mundo. ¿Nunca luchaste, sufriste o amaste aquello que realmente merecía la pena? Porqué… deja de lado el azul del mar y haz sentir lo que tu sientes, el egoísmo no es el mejor camino para dejarse querer, aunque tu sabes que siempre podrás jugar conmigo, siempre ese idiota ingenuo que siempre está con los brazos abiertos cuando lo necesites, porque yo también te necesito, te quiero y te amo en secreto, porque tus ojos han abierto los míos, porque tu boca a abierto la mía, porque tu luz es mí luz; y me da miedo descubrir que de ser algo, desapareciese si tu desapareces. Mi abrazo en tu pecho, mi rostro en el tuyo… y cuando te vas es mi mano la que tiembla, porque no queda tinta en el bolígrafo, cuando te vas no hay nada sobre lo que escribir.
Cuando alguien piensa que la musa no se va… se va. Y se va tan rápido como lo que se tarda en escribir. Solo unos segundos, pero que segundos tan maravillosos… aunque uno debería saber que al abrir la ventana al infinito cada noche, cuando empieza a llover, allí está ella. Esperando a ser amada, esperando a recibirlo todo de ti, esperando a poder jugar contigo… deseando arrancarte lo que más te duele y más pesar llevar dentro. Y se irá de nuevo como cada noche antes de que puedas llegar a la mesa a coger tu bolígrafo sin tinta y escribir su universo en un papel de cafetería.
Instrucciones para ver un eclipse de luna (y salvar aquel espíritu eternamente)
Abrigarse. El frío es bueno, pero hay que tener en cuenta las fiestas del mañana. Abrir una cerveza. Salir a la terraza. Notar el olor a tierra húmeda, a verano. Ajustarse bien los auriculares y escuchar The dark side of the moon, de Pink Floyd. Mirar el eclipse. Conviene no pensar en nada ajeno al momento que no sea la música. Es aceptable un cierto grado de nostalgia. Después de todo, el próximo eclipse ocurrirá, si seguimos vivos, cuando tengamos 42 años. O 43.
Mientras tanto, Bowman y Poole, sentados sobre dos rocas en el mar de la tranquilidad, se beben unos daiquiris y observan el sol ponerse tras la tierra.
Estaban un día Calímaco, Demetrio y la desventurada Hipatia haciendo fichas documentalísticas en la sala de lectura de la Biblioteca de Alejandría cuando de repente les empezó a oler a papiro quemado. Alarmados, corrieron a buscar el origen del fuego, pues una biblioteca es especialmente sensible a los incendios, y vieron que Acelgas, el insigne inventor de las gafas de culo de vaso, estaba preparando una barbacoa, y era tan hábil que había necesitado utilizar toda la obra de Sócrates y parte de la de Platón hasta que había conseguido que prendiese la leña.
Acelgas, que era muy avispado, empezó a explicarse atropelladamente para evitar que le diesen una colleja: «No os preocupéis, hermanos, que nada se ha perdido. He descubierto un artefacto por el que seré recordado por todos los hombres de todas las edades y que me llevará a la eternidad. Gracias a él he conseguido almacenar en esta caja todos los rollos de papiro que poco a poco se desintegraban en la infinidad de salas de este edificio. Lo he llamado PDF. Esto es la barbacoa sorpresa que os preparaba para celebrarlo, y tenía que ser aquí, para demostrar la confianza que tengo en mí mismo y en mis inventos».
Sin embargo, la torpeza del glorioso Acelgas hizo que en ese momento se tropezase con la barbacoa, y los leños caídos por el suelo rápidamente dispersaron el fuego por las secciones de astrofísica y nanotecnología, que prendieron especialmente bien. Toda la biblioteca quedó reducida a cenizas en pocos minutos, excepto los pocos libros que los sabios pudieron salvar, que fue una selección inculta, porque Hipatia, Calímaco y Demetrio eran de letras.
Afortunadamente, estaba la caja con la copia de Acelgas, pero cuando Pandora la fue a abrir vio que la copia estaba corrupta y cubierta de hongos que habían nacido de las esporas del PDF. Así fue cómo esparció el mal por el mundo. La liberación de los PDF tuvo, como consecuencia última, la futura extinción de la humanidad y la desaparición por implosión del planeta Tierra.
Acelgas sobrevivió al incidente, a la caída de los dos Imperios Romanos y a la Segunda Guerra Mundial, y ahora vive con su abuela en una residencia de ancianos de Bradbury Fields (Kentucky). Nunca se casó.
Una nube de etiquetas y categorías revolotea sobre la concepción errónea de la situación. Así, un observador que no esté en posesión de todos los datos puede confundir el medio con el mensaje. Para complicar más las cosas, en este caso el mensaje es la persona receptora en sí misma. Ausente, sí, pero no tanto.
El mero hecho de aclarar (¿¿¿???) esto por escrito trivializa el mensaje, convirtiéndolo en algo mundano y alcanzable, cosas ambas que ciertamente no es.
En la Isla Gilipollas no hay Bolsa, no hay personas jurídicas y no hay productos financieros. En la Isla Gilipollas no hay bienes de consumo, porque hay dátiles, plátanos y cocos. El Banco de la Isla Gilipollas es una casa donde vive un judío que cambia cabras por dátiles, plátanos o cocos. En la Isla Gilipollas nadie sabe qué es el capitalismo o el comunismo. Las empresas no tienen sede en la Isla Gilipollas porque la Isla Gilipollas no es rentable y no tiene mercado de servicios ni de factores. En la Isla Gilipollas no hay impuestos, no hay Seguridad Social ni Educación Primaria y no hay órdenes monásticas mendicantes. Ni siquiera hay trampillas, porque el dinero para construirlas no existe.
La noche siguiente a conocer en su totalidad la Biblia de Neón he soñado con la única violinista que conozco en persona. Aquello fue hace tiempo, cuando los niños aún no habían crecido, y sus corazones aún no se habían retorcido (ni el mío, ni el vuestro, ni el de ella).
Ya se sabe, ahora somos más viejos. Nos dejamos el pelo largo y olvidamos todo lo que sabíamos.
Sin más, damas y caballeros, la Biblia de Neón:
1 Me adentraré en el océano tras despertar de la pesadilla. No hay luna ni reflejo. Espejo negro.
Sé que cuando la hora se acerque las palabras perderán su sentido Por favor, enséñame algo que no sea yo, espejo negro.
2. Cada noche sueño lo mismo, la misma ciudad con nombre distinto. Vienen a por mí. No sé porqué, pero no puedo quedarme. De madrugada puedo oír el ruido que haces al dormir.
Saben mi nombre, porque se lo dije, pero no saben ni el dónde ni el cuándo. Si alguna noche no vuelvo a casa, por favor, no pienses que te he dejado sola. Estoy en el lugar donde los animales van a morir.
3. La esperanza y el dolor, bajo la misma luz, parecen lo mismo. Bebe el veneno de tu ira, para lamerte los dedos al pasar la página. Estaba mal, pero tú dijiste que estaba bien. No volveré a leer de noche la Biblia de Neón. Biblia de Neón. No tenemos muchas probabilidades de sobrevivir si la Biblia de Neón dice la verdad.
4. El rey ha reclamado su trono. Cuando el teléfono empiece a sonar, finge que no estás en casa. Conocemos un lugar donde escondernos. Aún tienes mentalidad de soldado.
Dices que necesitamos dinero, pero no importa lo que digas, hay algunas deudas que nunca podrás pagar.
Trabajando para la iglesia mientras tu familia muere. Cada chispa de amistad y amor morirá exiliada. Se puede oír a los soldados agonizar.
Puedo saborear el miedo. Elévame y sácame de aquí. No quiero luchar, no quiero morir. Sólo quiero oírte llorar.
¿Quién va a tirar la primera piedra? Caminando con la mano en el gatillo, escuchas a los soldados cantar.
Trabajando para la iglesia mientras tu familia muere. Tu hermanita pequeña va a perder la cabeza. Cada chispa de amistad y amor morirá exiliada. Se puede oír a los soldados agonizar.
Ahora no podemos encontrarte, pero de una manera u otra van a recuperar su dinero. Y cuando desaparezcas diremos que nunca estuviste aquí
5. Podemos llegar al mar, no me seguirán. Las sombras temen la luz del sol. Lo conseguiremos si corremos.
Huyamos de los recuerdos. Nado, pero el sonido me persigue. * Detente ahora, antes de que sea demasiado tarde. Nada dura eternamente, así debe ser. Hay una gran ola negra en medio del mar.
6. Océano de ruido Escuché tu voz, tañendo como una campana. Como si tuviera elección.
Salí por la mañana, mientras estabas dormida. A un océano de violencia, a un mundo de calles vacías.
Tienes tus razones, y yo tengo las mías, pero todas las razones que te dí eran mentiras para conseguir tiempo.
¿Y quién de nosotros cree todavía que hay elección? Yo no.
No hay manera de saber lo que otros harían. Un océano de violencia entre tu yo.
Y... ¿Podemos arreglarlo? Es hora de arreglarlo.
7. Estoy cumpliendo condena por un crimen que cometí. ¿Quieres saber la verdad? Volvería a hacerlo. Dado por muerto, el paraíso está en mi cabeza.
Ella dijo que reclamara lo que es mío. Así que caí al agua negra. Ya he dicho mis oraciones. Sólo la luna devuelve mi reflejo.
Resucitado, vives en un faro. Si lo abandonas los barcos encallarán.
8. No quiero trabajar en el extrarradio. No sé lo que voy a hacer, los aviones se siguen estrellando de dos en dos. No quiero trabajar en el extrarradio, ni ver cuando los aviones tocan el suelo.
No quiero trabajar en el extrarradio, aparcando coches bajo tierra. Cuando les veo gritar no escucho ningún sonido. Quiero ver el óxido de la ciudad, y los matones en la parte de atrás del autobús.
Dios, soy un buen cristiano. Soy tu hijo, sé que tu lo entiendes. Hay que trabajar y hay que ganar dinero. La chica tiene trece años, pero parece mayor. Canta como un pájaro enjaulado. Oh, Señor, si pudieras verla cuando está en escenario.
Sabes que soy un hombre temeroso de Dios. Sólo quiero saber si es parte de tu plan. Sé que harás lo correcto señor, porque ellos son los focos y tú la luz.
Bajo un puente ardiendo conduzco hacia la ciudad con el dinero que he ganado en la oscuridad de un cielo sin estrellas Señor, déjame hacerle una estrella Para que el mundo pueda ver al fin quién eres.
Niña, ya eres lo suficientemente mayor para comprender que siempre serás una extraña en tierra desconocida los hombres vendrán mientras duermes así que permanece a mi lado. Si el ruiseñor de mamá no canta bien papá no le comprará un anillo de diamantes.
Querido Dios, ¿me enviarás una hija? quiero que salga en televisión para que el mundo sepa lo que tu mensaje significa. Señor, ¿me enviarás una señal? porque tengo que saber si estoy perdiendo el tiempo.
Eres una niña tan sensible sé que estás cansada, pero no pasa nada. Necesito que cantes para mí esta noche Dios ama a las personas sensibles.
Oh, mi pequeña niña enjaulada mi pequeño pájaro enjaulado necesito que te subas al escenario por mí. Enseña a todos esos hombres que eres mayor para tu edad, en estos tiempos de miedo.
Oh, mi pequeño ruiseñor vamos, canta, ruiseñor. Necesito que te subas al escenario por mí, cariño. Enseña a esos hombres que no es por el dinero. Quiero sostener un espejo ante el mundo para que se vean reflejados en mi pequeña.
¿Sabes donde estaba yo a tu edad? ¿Tienes alguna idea de donde estaba yo a tu edad? ¡Estaba trabajando en el extrarradio por el salario mínimo! Y no puedo dejar que todo esto desaparezca Me diste una hija, Dios, ahora dame un cuchillo. Dime, señor... ¿Soy el Anticristo?
9. No quiero oír el ruido de la tele no quiero que los vendedores me persigan no quiero vivir en casa de mis padres.
No lo quiero rápidamente, no lo quiero gratis no quiero enseñarte lo que me hicieron no quiero elegir entre azul y negro no quiero ver lo que te hicieron.
Porque la marea está alta, y está creciendo. Y no quiero miedo bajo la repisa de mi ventana.
No quiero dar mi nombre ni mi dirección no quiero ver lo que va a ocurrir no quiero vivir con las deudas de mi padre no puedes perdonar lo que no puedes olvidar.
No quiero luchar en una guerra santa. No puedo respirar, no puedo dormir. Tercera guerra mundial, ¿cuando vienes a por mí? Estoy haciendo chispas para liberar las llamas.
¿Por qué está la noche tan silenciosa? ¿Por qué tomé esa píldora?
Porque no quiero verlo bajo la repisa de mi ventana.
10. Entre el ruido de un interruptor y el comienzo de un sueño.
11. Mi cuerpo es una jaula, que me impide bailar con aquella a la que amo pero mi mente tiene la llave.
Estoy en un escenario de miedo e inseguridad. Es una actuación vacía, pero aplaudirán de todas formas.
Estoy viviendo en una era que llama luz a la oscuridad y aunque mi lengua está muerta, las siluetas aún permanecen en mi mente.
Estoy viviendo en una era cuyo nombre no conozco y aunque el miedo hace que me siga moviendo, mi corazón late tan despacio.
Estoy viviendo en una era... dándome cuenta de que estoy bailando con aquella a la que amo.
Illian caminaba descalza sobre el helado rocído del cesped, adoraba aquella sensación de escalofrio que le subía de la planta de los dedos como una hilera de hormigas hasta erizarle los pelos del cuello. Esa sensación ya le había costado mas de un resfriado y alguna que otra pulmonía... pero bien merecía una semana en la cama aquel momento de aislarse del mundo. Ella caminaba, como siempre, camino del viejo roble hueco, había gente que decía que superaba de largo los 1000 años, ella solo lo conocía de 21 años. 21 años... y desde que ella recordaba todos los jueves por la tarde, hiciera frio o calor, hacía este mismo recorrido hasta el, hasta el roble donde su madre la leia cuentos acurrucada entre unas mantas para que durmiera la siesta... adoraba dormir allí y seguía haciendolo cada jueves, como un reloj, a las cinco y media de la tarde... hiciera frio o calor.
El olor a humo la despertó, cuando abrió los ojos atardecía, era casi de noche, pero había mucha luz, una luz que proyectaba unas largas sombras siseantes, que cual serpiente en busca de su madriguera parecían arrastarse por el suelo poseidas por algun primitivo instinto animal, y entonces se dió cuenta, se giró y a lo lejos pudo ver como las llamas avanzaban hacia ella, estaban realmente cerca y el calor se hacía agobiante por momentos, los ojos le lloraban irritados por el humo que veloz avanzaba tratando de devorarla, intento correr pero sus piernas no le respondieron, se quedo de pie, llorando, contemplando las llamas como poseida por ellas, como si hubiera caido presa de la mas profunda de las hipnosis y pese a ser consciente del peligro no quisiera huir. Alargo la mano, cada vez notaba el calor mas cerca, quemando la llema de sus dedosy en ese momento... despertó. La yema de sus dedos tocaba el radiador de la calefacción y lo apartó rapidamente ante la sensación de dolor para llevarselo a la boca y calmar la quemadura con su saliba.
Solo ha sido una pesadilla pensó, pero mientras miraba el gris cielo de la ciudad confundirse con los sucios edificios en el horizonte se dio cuenta de algo... había sido un sueño.
Despues de 4 meses puedo poner este post que antes no tenia mucho sentido pero ahora no se yo si es peor.Especialmente dedicado a Mickey, y a Iñaki...
Imaginar. Imaginadlo de veras La cabeza de un niño de unos 7 años y de repente una espada de oro, golpea violentamente su cabeza y la revienta; a uno lo que menos le cabe esperar es que su cabeza sea de porcelana y de dentro, como trepadores asesinos, se deslizan todo tipo de insectos, especialmente hormigas en hileras formando al compás de Showbiz. Una mujer cualquiera, más hábil que cualquier hombre por otra parte, no tarda en sacudirse los restos de seso esparcidos por toda su ropa y gritar justo antes de ser sacrificada por Crisaor. Cuenta Mi leyenda que un día, cansado de leer siempre las mismas historias, una niña entradita ya en años, soñó con gozo como el mármol de su piel de desprendía como papel, y al fin Pigmalión la desvirgaba sobre, eso si un pedestal de granito, duro y frió. Y bien digo que cuenta la leyenda, por que en realidad fue la santa inquisición, quien la empaló para quemarla viva, mientras cantaban un rock and roll en la plaza del pueblo.
PD: La mujer no aguantaba el dolor y Hattori le cortó la cabeza. Pobre Medusiña pues este era su nombre. Y como no podría ser de otra manera, la sangré azul broto. Mekare como una ansiosa se la bebió toda y desquiciada por el placer, tuvo el mayor orgasmo de toda su vida.
Quien dijo que no tenía base filosófica!!!muérdete los güevos y descubre la verdadera historia de margarita seis dedos. 5 para hacienda y el otro?mmm
Intentando salvar por enésima vez el mundo a base de iletratura, SuperG quedó absorto en la versión inédita producida por Jon Brion de un disco de Fiona Apple, y comenzó a pensar en la absoluta incompetencia de Mike Elizondo, y de los productores musicales en general (excepto George Martin), y en muchas otras cosas igualmente... irrelevantes.
Así que el mundo se quedó sin su pequeña ración de salvación (que de todas maneras no hubiera servido de nada) y en su lugar obtuvo dos frases demasiado largas y mal construidas que a nadie interesaban salvo a su creador.
Aquella mañana Basilisa estaba regando sus plantas cuando de repente le invadió la tristeza. Miró desde su ventana y vio las ventanas vacías y lúgubres de sus vecinos, horadadas en las paredes de ladrillo. Sus vecinos estaban muertos. Y las plantas de sus vecinos también. En ese momento resonó una distante voz de mujer, hueca y acuática, que cantaba una ópera, y Basilisa la siguió y descubrió que procedía de los abismos del grifo del lavabo. Basilisa no quería morir, así que abandonó su casa para siempre y se fue a buscar el mar. Dejó atrás las grises colmenas y la miel verdosa y anduvo durante años. Decidió seguir a las cigüeñas, y atravesó muchas fronteras y cordilleras impertinentes hasta que llegó al lugar donde crecen los eucaliptos y los hombres no comen otros animales. Allí vivía poca gente, pero los viejos de aquel lugar recordaban la llegada de los celtas y los jóvenes se contaban a gritos sus sueños desde lejos. Además, todas las callejuelas bajaban hacia el mar. Basilisa supo que aquél era el lugar. Se acercó hasta la playa, y poco a poco fue caminando en dirección al océano hasta que el agua la cubrió por completo, y no murió.
unos vienen otros se iran, unos vivien otros moriran
Llega el día que te vas. te vas y muy lejos. rompes con la rutina y destinas a lo más. te vas y no piensas volver. Seguro, no volverás y eso te hace sentir bien, también que te echas a llorar. Te alejas despacio, el tren no corre lo suficiente como para hacerte sentir lejos a cada instante. Gritas y sientes que eres capaz, te sientes tan valiente... y empiezas... de ¿nuevo?, pero no puedes. todo va bien, igual de bien que siempre, las cosas no se arreglan y sientes como la misma mierda te atrapa de nuevo pero, curioso en otro lugar. si lejos, muy lejos la misma mierda te vuelve a atrapar... no estas hecho para esto, eres un nómada del tiempo, del frió que te corta y te tira sobre la nieve, la arena o el infierno. No despiertes si aun puedes dormir. No mires atrás si no estas muy lejos. No llores si no es tan importante como para morir por ello. No me creas, solo es la misma mierda de siempre.
La pobreza del espíritu, la pobreza de mi alma. El dolor cada noche, mi dolor cada mañana
Entonces, y solo entonces ocurrirá. Mala muerte, que me arrasas. Mala muerte que me llevas y me abrasas. Rozando la locura, matas. Rozando la razón, matas. Matando, consigues que vuelva a resurgir de mis cenizas. Y volar… hasta el abrasador rojo del amanecer y allí, fundirme como cera de una vela. Matar el deseo de morir… y sí convertirme a mi mismo. Morder el polvo no mata, ni mata el tiempo a las estatuas. Arrodillado pues, la tierra mancha mis piernas de sangre espesa; mi cabeza rueda y mi cuerpo rendido, se desploma ya sobre la infinita alfombra de madera y tierra. Mis lágrimas se las lleva el viento. Es lo único que queda de mi sobre la madre. Superior a todos, se oscurece, como el vino con los años. La sangre se reseca y el rojo se tuerce negro. Las lágrimas se vuelven sal y cortan la tierra. Los huesos blancos son cal, cal viva. Y tus ojos… tus ojos rebosan de brillo y placer. Gimes de placer viendo la carne putrefacta, viendo el dolor de algo vivo muriendo. Tu virtud, llevarte la esperanza riéndote incluso del ego. Tu defecto, quererlo, amarlo, llorarlo…pero aun así traicionarlo, tirarlo despojarlo de dignidad… y todo para poder llevar su alma a las rojas tinieblas, para desterrarlo a revivir sus propios infiernos. La crudeza no perdona, mi dolor no abandona. Ni cebada ni trigo, ni siquiera musgo crece ahora entre mis cenizas, ni siquiera amargura crece ahora entre lo negro de la infamia. Solo los cabellos de fuego rodean mis muñecas, mis brazos y mi cuello. Solo el fuego es capaz de arañar tu alma, de hacerte sentir vivo. Solo el fuego es capaz de hacerte sufrir tanto que desees morir, cuando estas muerto en el infierno.
"Todos somos desconocidos al principio, lo importante es lo que acabamos siendo."
El largo viaje a Ushuaia, que es un lugar-objeto como cualquier otro, no es posible sin amigos (ni tampoco sin enemigos). Y cuando en mitad de una brazada un calambre se caga en tu ascendencia, es bueno saber que ellos, aunque hace mucho tiempo que no están, en realidad sí están, y seguirán estando. Aunque no quieran.
Sophie da vueltas en la cama, mientras sus pensamientos, absurdos y disueltos en alcohol, burbujean frenéticamente. Está segura de que algún desalmado ha puesto un guisante bajo su colchón, y de que el mundo sería un lugar mejor si no existieran las cucharas.
S. muerde la almohada, desesperada, y suspira. Por la ventana empieza a colarse la incómoda luz del día, y debe quedar poco para que suene el despertador.
A Sally le gusta morderse los labios, para reventar algunas venitas y enrojecerlos. Mientras lo hace sonríe, sabiéndose irresistible, y de paso, enseña sus dientes blanqueados artificialmente.
Nunca falla. Al instante, un capullo muerde el anzuelo, y se acaba la función.
Nunca hay nubes en el cielo de verano, y siempre es de noche. Cuando no hay ningún ruido lo que queda no es el silencio, sino una leve y agradable estática. El suelo vibra, horadado por incontables insectos negros. El primer narrador del mundo almacena todos estos detalles en su frágil memoria, esperando poder transmitirlos algún día.
Muerto, en esta ficción inconsistente, por el impulso creador de una bala de cuatro letras, recuerda mientras el oxígeno abandona su cerebro la noche eterna que precedía a la absurda separación divina, la paz que proporcionaba la ausencia de ruido y de silencio, de bien y mal, de vida y muerte.
El primer narrador del mundo murió sin poder transmitir su historia, y, por esto mismo, jamás existió.
Perdonadme esta actitud agresiva no quiero contagiaros el dolor Perdonadme este afan autodestructivo no puedo avanzar con temor. Perdonadme estos visos de testigo de esta realidad cruel. Perdonadme este acuse de recibo de las cuentas de anteayer. Perdonadme este oficio de profeta de catostrofes futuras. Perdonadme esta rendición infiel de boxeador en epocas maduras. Perdonadme estos derrapes por los autopistas de la vida. Perdonadme esta ceguera de cowboy que provoca 6 balas perdidas. Perdonadme esta carrera suicida en la carretera a las peurtas del cielo. Perdonadme este atajo sin salida de camino a la boca del infierno.
1. Si la nieve entierra mi vecindad, y mis padres lloran, cavaré un tunel de mi ventana a la tuya.
Y como no hay nadie alrededor nos dejaremos crecer el pelo, y olvidaremos todo lo que sabíamos. Y entonces nuestra piel se endurecerá a causa del frío. Trataremos de nombrar a nuestros hijos pero habremos olvidado todos los nombres. Y a veces recordaremos nuestros dormitorios, y los de nuestros padres, y los de nuestros amigos.
Y entonces nos acordaremos de nuestros padres. ¿Que fue lo que les ocurrió?
2. Alexander, nuestro hermano, salió en busca de una gran aventura. Arrancó nuestras imágenes de sus fotos, y tachó nuestros nombres de sus cartas. Vamos Alex, puedes hacerlo! Mamá debería haberte llamado Laika.
Nuestro hermano mayor, mordido por un Vampiro. Recolectamos sus lágrimas durante un año, en una taza. Y ahora se las haremos beber.
Cuando papá llega a casa, comienzan las peleas, para que los vecinos puedan bailar con la luz de las sirenas de la policía.
3. Las luces de la calle se han fundido. Un año sin luz. Mis ojos echan chispas. Tu padre debería saber que si ve una sombra, hay algo que la proyecta.
4. Me desperté y la luz se había ido. El hielo había cubierto las manos de mis padres, y yo no tengo sueños ni planes. Salí a la noche, en busca de la luz. Los niños se balanceaban en las líneas eléctricas. Salí a buscar pelea, con cualquiera.
Encended una vela por los niños.
El hielo ha cubierto los ojos de mis padres. Me he olvidado de cómo ver y de cómo llorar. Salí a la noche, en busca de la luz. Los niños están muriendo en la nieve.
Y hay un apagón en el corazón de un hombre. ¿Cual es el plan? ¿Es todo un sueño? ¿Es mentira? Creo que te dejaré decidir, pero enciende una vela por los niños.
¿Adonde has ido?
5. Estoy esperando, no sé a que. El tiempo sigue filtrándose por la vecindad matando a hombres viejos y despertando a bebés, tal y como sabíamos que ocurriría.
Los vecinos están prendiendo una hoguera para quemar a los viejos, a las brujas y a los mentirosos. Mis ojos están cubiertos por las manos de mis hijos no natos pero mi corazón sigue viendo a través de la piel de mis párpados.
Dicen que un caldero observado nunca romperá a hervir yo cerré mis ojos, y nada cambió sólo había agua calentándose en las llamas.
No es un amante, no quiero más y no es el cielo mi objetivo pero hay un cierto espíritu que echo de menos.
Hay que darle tiempo al tiempo.
6. Dicen que se desvanece si lo permites. El amor fue hecho para ser olvidado. Tú rezas por la lluvia, y yo por mi ceguera. La única cosa que sigues cambiando es tu nombre. Mi amor crece como un cáncer.
7. Algo llenó mi corazón de nada. Alguien me dijo que no llorase. Pero ahora, que soy más viejo, y mi corazón más frio puedo ver que es mentira.
Niños, levantaos. Mantened vuestros errores, antes de que conviertan el verano en polvo. Si los niños no crecen sus cuerpos se agrandan, y sus corazones se retuercen. Somos un millón de pequeños dioses causando tormentas, convirtiéndolo todo en óxido. Supongo que nos tendremos que adaptar.
Con mis rayos extendiéndose puedo ver adonde voy a ir cuando la muerte alcance a tocar mi mano. Mejor mirar para abajo.
8. Haiti, mi país. Madre herida que nunca veré. Tirad mis cenizas al mar. Nos escondemos en el bosque. Tumbas sin nombre donde crecen las flores
Los muertos forman un ejército pronto recuperaremos la tierra. Las lágrimas y los cuerpos anuncian nuestra segunda llegada.
9. Dormir es rendirse, no importa la hora que sea así que levanta esos pesados párpados. La gente dice que mueres, pero sabemos que es mentira. La gente dice que los sueños son lo único que puede salvarte En nuestros sueños podremos desobedecer. Cada vez que cierras los ojos, mientes! La gente intenta esconder la noche debajo de las sábanas. Aquí viene el sol, y está bien. aquí viene la luna, y está bien. Pero, cada vez que cierras los ojos, mientes!
10. Me gusta la paz del asiento de atrás. No tengo que conducir no tengo que hablar puedo mirar el paisaje y dormir.
Mi árbol genealógico está perdiendo todas sus hojas, estrellándose contra el asiento del conductor. El rayo creó suficiente calor para derretir la calle bajo tus pies.
Alice murió por la noche. He estando aprendiendo a conducir toda mi vida. He estado aprendiendo.
Win Butler / Régine Chassagne Arcade Fire - Funeral
La suave luz del amanecer se filtraba entre dos nubes que jugueteaban entre ellas como enlazadas enternamente en el anaranjado cielo. Subido desde aquella colina podia contemplar como los primeros rayos del sol cortaban la ciudad por sus avenidas proyectan alargadas sombras hacia los bajos fondos. Los mas madrugadores salian de sus casas somnolientos sumidos en su rutina. Pero eso no importaba, el bosquecillo del fondo jugaba con sus ramas con los haces luminosos del sol que se proyectaban sobre su rostro. Tambien podia ver como se reflejaban sobre el pequeño arroyo que se habia formado con los primeros dias del deshielo. Era primavera y el podia verlo mejor que nadie... pues era ciego.
W: If you really love me, then let's make a vow. Right here, together, right now. Ok? M: Ok. W: Allright. Repeat after me. I’m gonna be free. M: I’m gonna be free. W: And I’m gonna be brave. M: I’m gonna be brave. W: Good. I mean I live each day as if it were my last... M: Oh yeah that's good... W: You like that ? M: Yes. W: I'm gonna live each day as if it were my last. Fantastically... M: Fantastically... W: Courageously... M: Courageously... W: With grace. M: With grace. W: And in the dark of the night, and it does get dark, when I call a name... M: When I call a name... W: It' ll be your name. What's your name?... Nevermind. Let's go, say... M: Let's go W: Everywhere... M: Everywhere... W: Even though... M: Even though... W: We're scared. M: We're scared. W: Cause it's life... M: It’s life W: And it's happening. It's really really happening. Right... now.
Pierde todo contacto con el suelo al menos una vez al día. Cumple más promesas que años. Sube el volumen. Trasnocha. Recuerda. Haz gilipolleces cuando nadie te vea. Bebe. Haz crujir tus articulaciones. No te rindas nunca.
Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado, y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se compasa y a solas su vida pasa, ni envidiado ni envidioso.
La noche se ha tropezado contra el horizonte, y ha caído sobre el Jardín. Huele a salitre y a resina, y una extraña musica electrónica copula juguetona con el aire, revoloteando, siendo respirada por los invitados a la fiesta y asimilándose en su corriente sanguínea a través de los pulmones.
Un pulso común late en este espacio, en este momento, en este universo. Late con la arritmia característica de aquellos que han sido dañados. De aquellos que continúan caminando a pesar de la sangre que arrastra sus pies. Sonríen.
Viven. Están irremediablemente vivos, y son conscientes de ello. Son seis. Siempre fueron seis. Hace algún tiempo que no están juntos. Beben vodka, whiskey, cerveza, vino, ron y agua.
Uno de ellos mira al cielo, y se fija en una estrella. Y dentro de cien mil años, algo o alguien quizás reciba la mirada.
Un grano de arena (sobrevalorado) se arrastra hacia el sol.
Un niño contiene la respiración bajo el agua. Mientras va soltando el aire de sus pulmones, para hundirse y tocar el fondo, observa una piernas que patalean allí donde la piscina es más profunda, creando regueros de pequeñas burbujas blancas.
Ronald Reagan se pudre en su presidencial tumba. De su cuerpo se alimentan exactamente doscientos dieciocho gusanos blancos.
G.O.B. se tira a Starla ayudándose -con poco éxito- de sus ilusiones. (Truco es lo que hace una puta por dinero. O por caramelos.) Antes la ha impresionado con una explosiva lluvia de céntimos, cuyo significado metafórico no parece incomodarla lo más mínimo. Más bien todo lo contrario.
Mañana, a la hora del desayuno, Starla descubrirá que le gusta la naranja.
Hoy ha venido alguien para hablarnos de las Cosas. "Hay dos tipos diferentes de Cosas, o quizás tres, dependiendo del punto de vista y del autor, e incluso de la Cosa en sí. En primer lugar están las Cosas viejas, que también pueden ser marrones y pueden estallar si se pinchan con un tenedor afilado o con otra Cosa. Luego están las Cosas amarillas, que no se marchitan, o quizás sí. Por último se distinguen también las Cosas ocres, pero su existencia depende si la persona diferencia colores como el fucsia, el malva o el aguamarina. En caso contrario, las Cosas ocres pueden ser Cosas amarillas, Cosas marrones o Cosas sin forma, esencia o existencia. Yo también veo Cosas cuadradas, pero eso es Cosa mía. No contestaré a ninguna de sus preguntas, caballeros".
Si ya no creo en ti es solo por tu puta culpa. Cuando sepas de qué hablas entonces habla, mientras tanto mantén la bocaza cerrada. Cuando sepas lo que dices entonces critica, mientras tanto sigue en estado de larva y no te esfuerces por decir dos palabras con las que molestar. Cuando tengas algo en tu mano podrás hablar de lo que tengo yo en la mía, mientras tanto... mientras tanto no me toques los cojones.
Nada. Un playmobil que conserva eternamente el olor a meado de gato. Una foto erótica de la época en la que la depilación aun no estaba de moda. El gotelé rococó del bisel blanco del techo. El sintetizador de una canción de los ochenta. El feísmo realista. Una virgen de plástico fluorescente brillando junto al despertador electrónico. Un diccionario de dudas. Un test de personalidad.
Sophie observa la extraña hormiga alada que trastabillea torpemente sobre el monitor, que es la única fuente de luz de su cuarto, mientras presiona las teclas lentamente, para no romper el silencio.
S. señala la pantalla con su dedo índice, y lo va acercando hasta atrapar al insecto. Mientras observa sus patitas negras y siente el suave, casi imperceptible cosquilleo que éstas provocan en la yema de sus dedos, acude a su mente una melodía.
"En la noche cálida y luminosa de tu vientre yacen miles de cadáveres"
Con un mohín de asco, S. suelta a su presa y se levanta a servirse un vaso de agua fresca.
El calor extremo del verano matará mas tarde al mosquito.
En mi bañera vive una araña. Debe de tener el sentido del camuflaje averiado, porque se pasa las horas quieta sobre la superficie blanca, expuesta a los sapos aracnívoros que todas las noches emergen en silencio de las profundidades abisales inodoras. El primer día que la vi la intenté ahogar, pero quedó atrapada en la maraña de pelos que obstruían el desagüe. Cuando consiguió liberarse de mi intento de asesinato, me lanzó una mirada de reproche con sus ocho inteligentes ojos, aunque no exenta de cierta indulgencia ante la ignorancia humana de las leyes de la naturaleza y de la muerte, como diciendo: "Pobres humanos, son los únicos seres vivos que no saben dónde van cuando se mueren. No saben que son el eslabón más bajo de la reencarnación y que serán así de zafios para siempre. No voy a enfadarme por eso". Desde entonces la araña y yo nos observamos el uno al otro algunas tardes, cada uno en sus respectivos hábitats, a cual más artificial. Pronto ellas heredarán la Tierra.
Está anocheciendo y hay muchas nubes. El mar está rojo y el cielo gris oscuro.
El mar está revuelto, está picado, hace mucho viento, es invierno, hace frío. En medio de la tempestad hay un barco de madera, zozobrando, luchando por aguantar, y yo estoy en el timón muriéndome de frío y aguantando para mantener el rumbo.
Hace nada he quitado las velas de los mástiles para que no se rompan. No sé si ha empezado a llover o es el mar el que me clava pequeños alfileres que poco a poco me empapan hasta los huesos.
Soy feliz.
Estoy sola, en mitad de una tormenta en mi barco.
Una falsa calma me hace creer que el mar es una balsa. Durante unos segundos todo está tranquilo, el mar rojizo, oscurecido por la tormenta, y al fondo, en el horizonte, una línea naranja que avisa de la realidad.
Ya no hay frío.
No hay dolor.
Un brusco ladeo del barco, con el consecuente giro de timón, me sacan de mi ensoñación y me hacen volver a la realidad, al frío y al dolor. Mi conciencia huye y me cuesta concentrarme en el timón; mi cuerpo sin embargo, permanece luchando, insensible.
Si me concentro puedo sentir mis músculos, cansados y doloridos.
Podría volver al cálido nicho que es mi habitación, en el interior del barco, al resguardo de la lluvia, del frío y del mar, pero me gusta estar aquí fuera, sentir el viento en mi pelo y mi cara. Casi no puedo abrir los ojos, ya que el viento se confabula con la lluvia y el mar para impedírmelo. Sin embargo, la inmensidad del paisaje es una tentación demasiado grande como para dejarme vencer.
Un rayo ilumina el horizonte, oscuro desde que el sol me abandonó a mi suerte. Todavía está lejos, pero es el primer aviso, la primera señal de que es necesario bajar a mi camarote. Es una pena, lo mejor de la tormenta son los rayos que iluminan caprichosamente cielo y mar haciéndolos inolvidables.
Otro rayo.
Segundo aviso.
Rendida de cansancio y frío suelto el timón, que inmediatamente gira descontrolado, el barco da un bandazo y me cuesta mantener el equilibrio. Aún me quedo un rato más observando el paisaje y sintiendo un alivio en todos los músculos de mi cuerpo. Ahora que no tienen ninguna misión especial, pueden moverse como les plazca.
Estoy tiritando. ¿Será por el esfuerzo? ¿Por el frío? Da igual. El paisaje, eso es lo importante.
Otro rayo.
Mi cuerpo reacciona, ya que mi mente ha quedado atrapada por el paisaje.
“Abre la escotilla”. “Baja las escaleras”.
Clic.
Oscuridad. Mi mente es libre otra vez. Ahora sí siento frío, ahora sí me arrepiento de haberme quedado hasta el último momento.
¿Arrepentirme? No, eso nunca.
Calor, necesito calor, o si sobrevivo sólo será para morir de una pulmonía. Me desnudo y me envuelvo en todas las mantas que soy capaz de encontrar.
Antes de acostarme echo un último vistazo por la claraboya, y sólo veo agua.
Transcurridas 112 generaciones en la estirpe de Noé (sin contar a Onán, que fue fulminado por Dios por derramar su semilla y ponerse a recoger después el maná que se iba a comer toda la tribu de Efraím en la festividad de la Pascua, dejándola impura durante dos lunas enteras), y exactamente tres mil doscientos sesenta y tres años, dos meses y trece días después del diluvio universal, Dios se aburría en su santa infinitud y decidió crucificar a su único hijo, concebido a través de uno de sus invisibles apéndices espaguetulares. Pero he aquí que al tercer día se arrepintió, y dijo Dios: Pipiru-piru-piru-pipiru-pii, y su hijo resucitó. Sin embargo, para no aburrirse en el futuro fundó la Iglesia Católica.
Michael se despierta sobresaltado por un estruendo. Asustado se tapa la boca con la mano para no soltar un alarido. A punto de llorar recuerda a su madre. Que días tan bonitos en el lago, jugando con la arena. La felicidad de su madre irradia la belleza de su rostro. Cuanta hermosura se a perdido por la guerra. Michael ya no puede jugar con la arena porque ya no hay arena con que jugar. En su escondite bajo tierra lo único que hay es oscuridad y olor a pólvora. Hambre, como agujas en el estomago. No debe salir a menos que sea de día. No puede aguantar más y su inocencia lo traiciona. Escarba con ansia y sus manos sucias y ensangrentadas vislumbran un atisbo de luz. Cegado por el sol a duras penas logra salir. Cuando sus ojos por fin logran acostumbrarse a la luz, se cristalian y enjuagan en lágrimas. Ruinas, todo lleno de ruinas fuego y muerte. Los cuerpos de mujeres y niños le golpean en la conciencia y dos gruesas lágrimas hacen surco entre la suciedad de su rostro. Con una fortaleza impropia en un niño trata de caminar, intentando no pisar las almas esparcidas por el suelo. Sus piernas ensangrentadas, se hacen cada vez más pesadas hasta caer de rodillas. Su inocencia muere en ese momento. El vestido blanco de una niña flota sobre la suave brisa. La abraza, siente esa impetuosa necesidad. Su hermana esta muerta, pero la mece como si fuese un bebé. Derrotado y hundido no sabe porque está allí. Besa su frente y la recuesta en el suelo con el más delicado de los gestos. Sentado con las piernas cruzadas agacha la cabeza. Sus manos están manchadas de sangre, y al limpiarse las lágrimas, su rostro adquiere un tono más trágico, casi violento. Asume lo que tiene. Nada. Se oyen unos pasos sordos y secos, pero el ni siquiera es capaz de levantar la cabeza y solo cuando unas botas negras escupen polvo y tierra sobre sus piernas, se atreve a levantar la cabeza con tranquilidad contenida. Con todo el valor del que es capaz un niño, señala a su hermana y dice: - Su nombre es Rebeca. Sin dejarlo terminar apenas la frase, una de las botas golpea con dureza su boca. Desplomado de espaldas en el suelo, escupe una bocanada de sangre, que le recorre por un lateral de la cara. Mira fijamente a los ojos azules del hombre uniformado; Respira hondo, sonríe y cierra los ojos.
Vese voar unha moura soidade que vai xurdindo baixo o solpor; sombras que doan seu alento e transforman o ar nun incerto mencer; voces que son as pegadas dun tempo, eco de doces acordes de alalás.
Cando atoparemos druidas envoltos nos fumes das lubres no bosque de Emaín; e o val enfeitizado polas sombras que ainda emerxen da última noite, noite de luar.
Soños galopando xa rachan co silencio e o vento asubía acordes de alalás.
Tus brazos con los míos, tus manos con las mías, pero tus labios se los lleva el viento, el olvido y el tiempo. Sentimientos, sentimientos y más sentimientos. Mientras, tus lágrimas se las lleva el viento; lágrimas azul celeste y negro de sombra y rimel, que surcan los desiertos de tu tez, pálida; se las lleva el olvido, se las lleva el tiempo.
Caer sobre tu rostro, bajo una brecha abierta en el abismo de tu mundo; la belleza exaltada, sesga con su azagaya tu cuello blanco, frió, llenándolo todo de rojo pasión. No nos separa el rojo carmín en tus labios; nos separa el brillo de la sangre sobre tu pecho blanco… pero tus labios se los lleva el viento, el olvido y el tiempo. Sentimientos, sentimientos y más sentimientos.
No stains of blood on your cheeks, no shades under your eyes. Your eyelashes are wet. Your skin is archetypically white. Your blurry eyes flicker with the heat of the night. The sweat of your shoulders reflects a greasy, luscious moon.
I do really like the way you look tonight. I'd fuck you ...anytime.
El mismo día que Julia (o Julio) decide comenzar un tratamiento rejuvenecedor a base de aplicación cutánea de cucurbitáceas, un hipopótamo menos puede disfrutar de sus embellecedores baños de barro, porque ya no existe. Hoy ha nacido una montaña y ha muerto un glaciar. Las dunas avanzan. La madre Tierra bosteza en su larga siesta geológica.
Felisa hoy no friega los cacharros. ¿Para qué?
Si el tiempo se parase ahora mismo te atraparía en la Isla Gilipollas. -Desperdiciando tu vida.
Se, que aunque te tengo se acabo hace tiempo. Se que el rubor de tus mejillas no se esfumará nunca. Se que no se puede vivir de esperanza si hay miedo. Se que la duda es muerte. Ofensa, dolor, coraje, traición, todo se escapa entre los pliegues de mis manos, entre el fuego de mi pecho y el frió de tu corazón, todo se escapa por mi rostro, por la fragilidad de mis ojos, por mi fragilidad, se destroza la barrera de la humildad, se trasforma en agonía y tristeza; la desesperación se apodera de cada músculo y no puedes hacer nada, solo sentir la fuerza de la amargura, como un sueño en el que no puedes respirar. Te falta el aire; escupes bocanas de sangre antes de desplomarte. Tu único alimento han sido tus propias lágrimas, amargas… las fuerzas te fallan, y no puedes más que morder el polvo del suelo mientras te desvaneces. Hundido, ahogado, la tristeza eres tú. Es el resultado de los actos de uno mismo. Hundido, ahogado…terminado.
En medio de un páramo pedregoso y vacío, una cinta transportadora lleva a un señor que viste un traje de pana marrón pasado de moda. Es un señor malhumorado de los de ceño bancario, de mediana edad, calvo y obeso. La cinta transportadora no está engrasada y no procede de ningún sitio, se limita a recorrer el yermo reseco.
Sin ninguna explicación, hay un lugar en que la cinta llega a un precipicio e inicia el viaje de regreso, descargando a sus pasajeros en la inmensidad. Sin embargo, el señor que nos concierne no da muestras de percatarse de este cambio en su relación con la fuerza gravitacional, o por lo menos el ceño no sufre alteraciones y su mirada permanece fija. Rígido, su cuerpo se balancea lentamente con las corrientes de aire, como una boya con sobrepeso sobre las olas del mar, y el poco pelo que le queda a modo de laureles imperiales ondea hacia arriba con sensación de velocidad.
En la lejanía, a una distancia espantosa y fantástica muy por debajo de las nubes, hay un paisaje de montañas nevadas y lagos grisáceos. También hay verdes praderas, que es donde presumiblemente se estrellará el amasijo carnoso del señor, perturbando impertinentemente a los animales que estén pastando en esos momentos.
Salta y salta sobre la gente extraña, de extraña sonrisa y que tienen los vaqueros boca arriba. Como saltan los enanos en el campo, pequeños y escurridizos enanos de gorro rojo y labios verdes, que corren mientras patinan sobre piruetas con sabor a nata. Saltan sin parar sobre las sabanas de caramelo y las almohadas de chocolate con leche. Cuanta felicidad guardan en sus zapatitos de azúcar moreno con botones de avellana. No paran de saltar y bailar, y en la calle chapotean sobre zumo de naranja. Uno de ellos pisa un gran charco de sirope de fresa. No le gusta la fresa, por eso llora lagrimas de glass que corre su maquillaje de kiwi y chocolate blanco.
Lo más seguro seria que yo terminara con una frase tipo “y finalmente la apología de las caries les llevó al dentista más caro de Capital City.” Sin embargo no, tal vez sea porque no me sale de las pelotas o porque a los enanos no les haría gracia tener que deshacerse en la boca de cualquier desconocido, requerirían de alguna boca con clase; hoy en día uno no puede deshacerse en la boca de cualquiera, puede acarrear muchas consecuencias.
Imagine estar relleno de azúcar justo antes de deshacerse en la boca de cualquier famoso y no estar bien peinado o maquillado; seria desastroso, y si no que se lo pregunten a los caramelos que se comen los alcaldes en las cabalgatas de reyes.
Es cansado seguir el rastro de la luna en su reflejo sobre el mar
Paranoia resplandor de la luz entre la oscuridad. Por encima de uno mismo la ilusión. Un mundo resplandeciente entre locura y perversión. Pasión que desenfrenada carga contra si mima y… gruñe… clava sus garras de maldad sobre las brasas del sol naciente. Gritos de una nación que torpe levanta sus espaldas curtidas por el trabajo de la nada y para nadie mas que el dolor. La tierra se llena de sangre mugrienta, reseca, y de la mierda crece la bondad. De la tiranía crece la ira. De la ira la verdad y de la verdad la muerte. Cada hueso y músculo, cada parte y cada todo, cada alma y cada ser al servicio de uno mismo, de la necesidad, del instinto…del placer… de la consecuencia en un mismo a la inmensidad del parecer. Escupe tu rabia, pues la fuerza a fuerza entra. La letra con sangre revienta y mis ojos explotan en lágrimas de sangre. No lagrimas cristalinas por las que mira el mundo; el mundo en la palma de la mano cabe, solo deja caer esas lágrimas, deja que se esparzan y recorran los pliegues de tu piel. El mundo en tu mano cabe pero no debes contenerlo, nunca intentes contener el agua del mar entre tus manos, tan solo no mires a través del cristal que son tus lagrimas, la intolerancia y la maldad y deja caer la sangre sobre tus manos, aprende a sufrir sufriendo, aprende a luchar luchando, aprende a trabajar trabajado entre los albores del tiempo… tus lagrimas son tuyas, solo tuyas, tu gloria es solo tuya… pero la tierra no es propiedad… tan solo del sufrimiento de los que sufren, de la lucha de los que luchan, del trabajo de lo que trabajan, de los que llevan una vida erguida sobre la verdad, la pureza y la rectitud. Un credo solo lleva a un camino. Tus lágrimas son la infinidad de posibilidades. No camines descalzo sobre cristales rotos sino con sandalias sobre granito.
¿Dónde está el límite entre lo orgánico y lo inorgánico ¿La significación de la relación entre individuos y el límite de la repulsión? ¿Donde los valores morales entre un hecho vinculante y lo puramente abstracto? ¿Y cual la existencia de la dicotomía, entre un ente biológico descontextualizado y un ente enteramente inorgánico, cuya utilización interior responde a las necesidades indefinidas en las limitaciones de la propia realidad de su existencia? ¿A caso algo inorgánico no puede dejar de serlo? ¿No somos nosotros totalmente orgánicos? ¿Dónde está pues el límite de alteración de la materia? ¿Existe relación entre lo puramente orgánico y la materia abstracta o las realidades intangibles? ¿Cuál es la separación entre la materia real y la percepción sensorial de nuestras propias limitaciones? ¿Qué podría entones representar la armonía?
Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
Llega un momento en el que S. no puede escribir. Al intentar deslizar el bolígrafo sobre su cuaderno, éste se desgarra en un pastiche húmedo, mezcla de papel y tinta azul diluida. Con los ojos entrecerrados levanta la cabeza y mira al techo, desde el que gotea furiosa la lluvia.
S. escucha el sonido del agua al caer, distinto según las gotas golpeen el suelo de madera, la superficie metálica del radiador o el edredón revuelto de su cama.
Tras disfrutar unos instantes del insólito espectáculo, S. aparta el pelo húmedo de su cara y se pone unas gafas de sol. Sale al exterior, donde brilla un sol abrasador, capaz de convertir el asfalto en chicle.
S. se sienta en el bordillo, y espera pacientemente a que el sol la seque.
El joven Franz despertó sobresaltado al invadir su pesadilla un desagradable timbrazo. Eran las tres de una tarde plomiza que sólo permitía que el desordenado cuarto estuviese iluminado a media luz, proyectando los objetos leves sombras que se difuminaban entre los fantasmales colores que las rodeaban. Era un despertar extraño. El desconcierto se transformó al instante en una calma infinita, como si en ese momento Franz hubiese adquirido consciencia de toda la eternidad, y al mismo tiempo se sentía eufórico por ello. Se percató en un fugaz segundo de todas las personas que habían nacido y muerto sobre la faz de la Tierra, desapareciendo para siempre sin dejar su vida el más nimio rastro para la posteridad. Esto puso triste a Franz. Mientras tanto, su cuerpo, actuando por su cuenta, estaba descolgando el telefonillo de la puerta, y se disponía a contestar cuando una suave voz de mujer atajó todos sus preámbulos: -Siempre hay alguien ahí que nos consuela cuando nos sentimos solos, aunque muchas veces le demos la espalda. ¿Cree usted en Dios? -No, ehm..., nein, Danke. -Adiós.
El resto de los días de la vida de Franz no eran tan surrealistas.
"En una huerta de algún lugar muy lejano vivía una vez una cebolla a la que todo el mundo quería. Reía con la más mínima tontería, siempre tenía una palabra amable para aquellos a quienes le llegaba su hora de recolección, y si alguien tenía frío no dudaba en prestarle una de sus capas. Era propiamente la alegría de la huerta. Mientras tanto, Noé, un contrabandista de animales exóticos, hacía la ruta del golfo Pérsico con su arca a rebosar. Pero inevitablemente un día vinieron a buscar a nuestra feliz cebolla. La arrancaron de la tierra donde nació y la descuartizaron sobre una fría tabla de madera. Sólo por ser cebolla. Tanta pena le dio incluso hasta a su verdugo, que comenzó a llorar, y todos sus amigos de la huerta, que lo oyeron a través de la ventana, empezaron a llorar también. Lloraron tanto que el mundo se inundó y se convirtió en un valle de lágrimas. Encalló Noé cuarenta días después en el monte Ararat, y vio una editorial de Jerusalén que esto era bueno."
C C O C O B C O B A C O B A R C O B A R D C O B A R D E O B A R D E B A R D E A R D E R D E D E E C C O C O B C O B A C O B A R C O B A R D C O B A R D E O B A R D E B A R D E A R D E R D E D E E
Mientras las señoras piden su cuarto y mitad, los solteros compran comidas precocinadas y los universitarios se abastecen de alcohol y chocolate, el subcosciente colectivo del supermercado palpita a ritmo de Radiohead.
Sophie se muerde las uñas, sin darse cuenta, mientras mira a través de la pared. Su hermana menor entra en la habitación.
Sophie detiene su reproductor de mp3.
H: La cena está puesta. Te estamos llamando
S: Voy
S. se quita los pequeños auriculares de botón y enrolla los cables con rapidez. Saca las zapatillas de debajo de su cama, se calza y baja a la primera planta. Su familia, en efecto, la está esperando.
S. juguetea con las espinas del pescado, despiezándolas, casi quirúrgicamente, con el cuchillo y el tenedor.
M: Mañana tienes vez en el médico, Sophie
S: ¿Ya?
M: Han pasado tres semanas
S, con cara de resignación, golpea una espina con su dedo índice. La espina vuela con rapidez hasta el vaso de agua de su madre.
Una no-solución como cualquier otra es rebajar la autoexigencia hasta nuevos niveles mínimos. La mera noción de autoexigencia determina un mínimo de la misma, así que no hay nada que temer.
También se puede experimentar dolor físico como forma de ocio, pero lo cierto es que no aporta ninguna sensación gratificante. Evidentemente.
Su puede intentar escribir con palabras de no más de tres sílabas. Esto es una barrera para el propio yo, para el imbécil que todos llevamos dentro. Puede resultar enriquecedor para el ello.
Existe la posibilidad de no hacer nada, de no leer esto.
Puedo uno escribir haikus libérrimos, que tienen la ventaja de ser absurdos de serie:
Cae la luna sobre el mar y… el manto de luz negra se cierne sobre la sangre de la orilla. Sin embargo el chapoteo del niño sobre la sangre solo salpica un lateral del bote que se bambolea en las olas. Grita, chilla, siente la ira cuando las uñas negras de la mano de una mujer se clavan sobre la espalda de un niño, sangrando, desgarrando, cada uno de los pesares que la hacen perder la inocencia. Aspira los alaridos de un bebe, no son como el mercurio en agua. La belleza no es inocencia. Mi luna…mi luna… no es mi corazón quien atraviesa mi pecho… no, pero si la oscuridad eterna de tus garras de acero. Aunque ya no debería pensar en el acero fundente, el calor delator de una mentira no implora sino rencor. No puedo no…es ardor incandescente sobre las temblorosas manos, bellas, no inocentes, que el odio engendró. El bebe que sigue su propio camino soportando las calumnias de un haber. No rinde su sufrimiento; escapa de su propio ente, respira muerte, muere de soledad. No arranques la vida tú, guerrero inmundo, de imponentes armaduras, duras; de tristes atuendos en el alma perdida. Trata de no servirte a ti mismo, trata de no morir en tus propias manos.
Muerde ajenjo y aun no podrás ver el hada verde; cree en el infierno pues serás tus propias cenizas, y únicamente quieres tener lo que no puedes; irónicamente tú tienes lo que no quieres.
Homo hominis lupus est, tú lo sabes sin más.
Oscura es la noche que sin palabras habla: ahogado el pasado, el futuro hundido. Tristes lágrimas de azul caen de mi rostro ajado, si no eres tu, es el destino quien me arrastra.
Cae la luz como fuego en mis entrañas y pronto empiezo a sentir el dolor que me inunda y me lleva a mentir. Dios como imploro poder besar la sinceridad, y sin embargo me inundo en la miseria de mis recuerdos cuando intento ser un poco sincero. Grítame al oído para despertarme de este mal sueño; lloraré si es lo que quieres, pero este lastre no se borra, sigue caminando oculto en mis entrañas, rodeado de las raíces de un árbol que quise plantar y que la inseguridad y la inocencia no me dejaron. Mátame con tus palabras y aun así, llorando cargaré con mis pecados por las sendas del infierno y, quien sabe tal vez alli termine por caer hundido, pisado, vencido, humillado, abatido y despreciado… ¿Quién es …? Soy yo el culpable de mis pasos tristes y arruinados, soy yo el culpable de mis huellas, hechos maltrechos, de caminar cabizbajo y arrastrando los pies por la arena, de aislarme dentro de mi, solo combatiendo por mantenerme de pie y no dejar paso a… nada… y ¿Porqué debería dejar que me arrancasen lo único que tengo? Písame, quémame, arrástrame, despréciame, repúdiame… y por fin déjame morir en paz.
La luz se rompe. El corte no es limpio, presenta astillas e impurezas. Los dedos de Dios, cubiertos de harina, empujan una aspirina a través de su envoltorio de plástico, rasgando el fino sello de aluminio. El hálito reciclado del último ser vivo se pudre, lentamente, bajo una máscara antigás color verde camuflaje.
Soy consciente del reloj en mi muñeca. De los auriculares incrustados en mis orejas, que determinan el ritmo que marco con el pie. Del tacto de las teclas. De la ropa que llevo puesta. De la gravedad que me aplasta contra la silla. (Que es rígida) Sé de la sequedad del aire, que irrita mis ojos. Del sabor de mi saliva. De mi propio pensamiento. (Respecto a mí) De mi cansancio y mi euforia. Y de mi inexplicable existencia.
La hermandad de lo anterior posee un curioso rito de iniciación: El aspirante debe permanecer dos horas y treinta y siete minutos sin respirar. Para asegurar la legitimidad del rito, el aspirante permanece este tiempo inmerso boca abajo en una bañera llena de zumo de limón.
Mientras, alrededor de la bañera, los cofrades juegan al mus por parejas. Los chinos son cuentas de un rosario, y el tapete está hecho con la piel del cadáver del aspirante anterior.
Costras, heridas, sangre. Sobre pátinas de azúcar y agua, de salvia y cristal. Talladas en madera y carne. Fluyendo en un reguero de arena líquida. Fotografiado en nitrato de plata. E impreso sobre papel de periódico.
May the curse of Mary Malone and her nine blind illegitimate children chase you so far over the hills of Damnation, that the Lord Jesus himself wouldn't find you with a telescope!
Ní bheidh agat go lá Philib a' Chléite ach laethanta lomadh 'n Luin - Así te pases esquilando ovejas hasta el día del juicio final.
Go scriosa cúnna ifrinn do chuid fo-éadaigh - Que los perros del infierno destruyan tus calzoncillos.
Na raibh tú ólta arís ar feadh do shaoil uafásaigh! - Que permanezcas sobrio para el resto de tu miserable existencia.
Cuando cae la noche, Abulafia procede a la selección natural. Clasifica meticulosamente a los válidos, y escupe en la gelatina neuronal de los inofensivos.
Fue otro día el profeta Enigmátides a la isla de Quíos y fijó su residencia en lo alto de una columna desde la que podía escuchar el clamor del océano. Había decidido abandonar el mundo. La humanidad era malvada y se daba demasiada importancia a sí misma. Enigmátides no entendía expresiones como: "Ha sido el mejor músico de la historia de la humanidad". Además, nadie se daba cuenta de que su vida social era una ilusión. Todos llegaban al mundo solos y todos se marchaban solos, pero nadie creía estar solo mientras discutía con sus amigos en el ágora sobre la metaintrascendencia o mientras compartía su comida con su familia y esclavos. Pasaron los días y el profeta iba muriendo. Mucha gente importante vino a sermonearle o a intentar convencerle de que el mundo merecía la pena, pero Enigmátides estaba ocupado escuchando el mar. En cambio, Diógenes y tres ovejas también pasaron por allí, y ese día todos estuvieron un rato escuchando el mar. A todo esto, la única vieja que vivía en las inmediaciones se veía obligada a ofrecer su hospitalidad a tanto transeúnte forastero, hasta que vio que a mediados del mes de noviembre la tinaja de la longaniza para el invierno estaba vacía. Se arremangó entonces los faldones, bajó dando zancadas colina abajo enfundada su pañuelo negro de ir de paseo (diferente del pañuelo negro de coser a la puerta de la calle o del pañuelo negro de echar de comer a las gallinas) y se plantó delante de la columna del profeta. "¡Joroña que joroña!" Los emisarios de la Academia de Platón, que habían nombrado doctor honoris causa a Enigmátides algunos años antes y estaban en ese momento en pleno monólogo sobre que lo de la caverna no había que tomárselo tan en serio, huyeron despavoridos ante la aterradora visión de una diminuta y encorvada vieja de la isla de Quíos en un arrebato de furia. "¡A cuenta tuya se han apañado toda mi longaniza, granuja! Haz el favor de irte a plantar tu dichosa columna a Rodas lo más cerca, que aquí me tienes hasta la coronilla con tanta humanidad y tantas gaitas". "Qué sabrá usted de inquietudes existenciales, buena mujer. ¿Sabe usted leer?" Entonces la vieja arrugó el entrecejo y recitó: "To see a world in a grain of sand And a heaven in a wild flower, Hold infinity in the palm of your hand And eternity in an hour". Y Enigmátides bajó de su columna y murió en Rodas, sabiendo que también él era malo.
La belleza no está donde uno cree que está, si no donde uno busca
Intentas mantenerla entre tus manos, conservar su tacto, su roce; conservar su perfume, su olor; intentas soñar y quedarte en su sabor; retenerla con la mirada y recordarla pero, el recuerdo es tan efímero que, un segundo sin ella es una vida sin ella. Palpita con cada segundo. Cierra los ojos, estremécete y siente esa sensación en la espalda.
El silencio entre canciones... ...y el de los corderos. El vapor, la gasa, el humo. El rojo y el blanco. La interrupción súbita, el infarto leve. El latido que me salté. La repulsa del asiento... ...y la del entumecimiento. El núcleo duro. El f*** seco.
Luego, un día, te levantas por la mañana y te das cuenta de que eres amigo de alguien a quien no conoces, alguien de quien te estas enamorando y que nunca podrá darse cuenta porque siempre terminas haciendo el ridículo, eso si, haciendo reír; eres el payaso ideal, el amigo gracioso que tiene gracia. Sin embargo tienes que estar contento, por lo menos no eres el amigo gracioso que no tiene ni puta gracia.
Intentas bailar cerca de alguien que esgrime una preciosa sonrisa, sin saber que realmente estas enamorado de sus ojos y su cabello y… te traicionas. Acabas cerrando los ojos e imaginándote solo, en una oscura habitación pero, no dura mucho. Ella se acerca, te roza y despiertas. Todo es tan embriagador… cada gesto, incluso el más ínfimo, te absorbe y empiezas a estar en una realidad de ensueño, solo tu encuentras sentido a los movimientos de su cabello, solo tu encuentras sentido a la existencia del mundo… y entonces te sientes feliz.
Despierta eres su amigo, olvídate de oler su cuello, ni besar sus labios, olvídate de fantasear mientras bailas a su lado, es más olvídate de bailar a su lado; tu sitio esta relegado a sonreír desde el rincón cuando te mira porque hay una buena canción y ella se da cuenta. No es solo la canción, es lo que sientes con la canción. Últimos segundos de felicidad; tan solo, que te has bebido hasta los hielos de la copa. Necesitas otro whisky y cuando empiezas ha andar te das cuenta que a duras penas puedes mantener el equilibrio. Menuda situación para tener un momento de lucidez, eres totalmente consciente de que todos saben que estas muy borracho, a duras penas puedes andar y sin embargo lo único que te importa es lo que ella pueda pensar. Da igual, ella ni siquiera sabe que estas ahí, le eres totalmente ajeno, pero lo peor llega en un segundo momento de lucidez; nunca fuiste sincero y no has tenido el valor de enfrentarte a tus miedos. Arruinado por ti mismo, decides coger el abrigo y largarte lejos, largarte para no sentirte tan humillado, para no desear hacer feliz a alguien a quien no puedes hacer feliz.
El cinéfilo es un tipo esquivo que ama la oscuridad y que malgasta sus días en el asombro perpetuo de la última sesión. Al cinéfilo, cuya dedicación se relaciona vía sufijo con actividades poco edificantes y no muy bien vistas socialmente, se le identifica porque desaparece al entrar en una sala de cine. Desconfíen ustedes de quienes se llaman cinéfilos y salpican la proyección con un extasiado “¡oh!” ante el delicuescente cromatismo de una escena o con un mohín de desprecio ante una secuencia de sanguinolenta catarsis. El cinéfilo no habla con su vecino de butaca ni toma notas. Su actitud se parece a la de aquellos niños enfermizos y flacuchos a quienes sus padres amenazaban imperturbablemente con un sinóptico “come y calla”. El cinéfilo de verdad mastica el celuloide y luego, si acaso a la hora de la digestión, piensa durante un rato sobre lo que ha visto. Pero tampoco conviene pensar mucho en las películas, porque si no corre uno el riesgo de ponerse un bacín a la cabeza y liarse a mojicones con el prójimo. Claro que no todas las películas son iguales: algunas nos noquean desde la primera secuencia y otras nos ganan por KO técnico, aburrimiento o desesperación. Con la cinefilia no conviene tener demasiados prejuicios: el cinéfilo es sólo un pobre diablo que no paga su entrada, sino una gabela de escarnio que le exime de vivir, aunque sea por un par de horas cada fin de semana, de una vida corriente.
Doctor P. Hurensohn, Mag.Phil., Alto Representante de la Isla Gilipollas ante las Naciones Unidas: En el Parlamento de la Nación gilipollense acordamos hace tiempo cumplir el protocolo de Kyoto. En consecuencia, y dado que no padecíamos de la nociva lacra del humo del tabaco, prometimos evitar en todo lo posible la expulsión de ventosidades tóxicas a la atmósfera (reitero: en todo lo posible, por favor, no se muestren muy severos con nosotros en ese aspecto). Asimismo, dimos nuestra palabra de entregar el 0,7% de nuestro PIB a los países pobres. Gracias a nuestros ciudadanos, tres cuartos de una persona poseen algo con que cubrir su desnudez en Somalia y en Bangladesh doce familias tienen la oportunidad de leer 127 páginas de El hobbit. Hasta ahí siempre habíamos actuado confiando en la infalibilidad de la comunidad internacional. Cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que durante el pasado mes el nivel del mar engulló un islote integrante del territorio nacional, notable por su valor histórico al haberse convertido en el refugio de la oposición moderada durante el temible régimen del Rulo y el Rodillo. Además, debido a este funesto suceso, dos cabras silvestres han quedado sin hogar. Toda la flora local pereció. Nos unimos así a la queja formulada por las repúblicas insulares de Kiribati, Tuvalu y Samoa Occidental contra el resto de los países aquí representados. En caso de que no accedan a nuestras primarias peticiones, amenazamos con embargarles comercialmente a todos ustedes.
(Este llamamiento quedó registrado en el tomo III del día 30 de septiembre de 2005, 5ª sección del piso 32º del Archivo de las Naciones Unidas. Ningún periódico se hizo eco de la noticia. El discurso fue escuchado por un total de siete personas, entre ellos el moderador de la sesión y el propio doctor Hurensohn).
Pon tu cabeza en mi hombro, las cosas no pueden empeorar. La noche cada vez es más fría, y a veces la vida parece una maldición.
No puedo cargar con estos pecados, no los quiero cargar más. Voy a descarrilar este tren de su vía. Voy a bucear hasta el fondo del mar.
Estréllate en la otra orilla, y deja que el agua te limpie, que limpie toda tu piel. Para que podamos empezar de nuevo, y expiar nuestros pecados, estréllate contra la otra orilla.
"Pues estaba el viejo Sigmundo encendiendo una pipa tras los cristales lluviosos de un triste café cuando una camarera alcoholada llamada Aramis se sentó en su mesa y le dijo que observase a las palomas. Ciertamente eran dignas de observar, pues estaban las tres en fila como en un jeroglífico, coordinadas en su ridículo movimiento de cabeza a la vez que caminaban hacia un agujero de alcantarilla donde había migas de pan." De repente un rebaño de valquirias de diez metros de envergadura a la altura del ombligo y con las trenzas al viento irrumpió en la historia y al apoyar el pie en el suelo convirtió la escena costumbrista en una charcutería rebosante de auténticos símbolos salchichónico-fálicos. El Danubio azul mientras tanto fluía a su puta bola.
Escucha el sentido trágico de la vida, y dime, que carajo es lo que oyes porque a mi no me llega señal, solo oigo ruido y como comprenderás empiezo a intrigarme. Me recuerda a aquel día que me dispuse, delante del televisor, a esperar ver las desternillantes comedias de ese viejo loco y en su lugar, la pantalla llena de ruido, me maldijo con dieciocho horas de nieve… pues si amiguitos, en busca de mi ¿instinto? me encontré con el conejo y… joder no me tome ni chocolate ni un te para afianzar nuestra relación; pero me guardé toda una baraja en la chistera, le mangué ese reloj tan hortera y mientras unas rayas moradas me convertían en gato procuré no asustarme, para poder seguir ganando a Evaristo.
Mi teoría del caos es geológica, no geográfica. Ultrasónica. Just for the record, ayer ví Nadie conoce a nadie. Apesta bastante.
Cosas: - Ceniceros - Cine - Tapones para los oídos - Kanye West - La Verdad - Desinformación informativa - Falta de saldo - Falta de sueño - Exceso de alcohol - Ausencia de televisión, ordenador y libros
Mi escarabajo pelotero en vuestra mierda de elefante.
Duele hasta morir, pensar, que todo fracasó. No hay mas realidad que el presente y… y el presente dictó sentencia hace ya algún tiempo. Lo que no quisisteis contener entre vuestras manos, finalmente cayó al suelo en balde, sobre cal viva. Pero el rió sigue su curso ¿no? Y nadie gusta de llevar la misma masilla de su casa anterior, para tapar los agujeros que se encuentra en su nueva casa. No es gustoso ver como lo das todo por alguien que no da una mierda por ti, y que sin más te lo dice; que conciencia más tranquila. Tampoco cae en gracia quien reitera no hacer algo, que día tras día remarca que nunca lo hará, para terminar acuchillándote a sabiendas de un error, del que tiempo estuvo quejándose. O quedarse mirando, ensimismado como pasa la vida sin querer saltar por no resbalar, tratar de hacer creer lo increíble, no arriesgarse tan siquiera a mirar más allá, para no ver que hay más vida que mirarse el ombligo, que hay gente que espera algo de ti, aunque cada vez menos; querer darlo todo por alguien, ¿para qué? Para recibir mierda ya están los que luchan y sobreviven en campo de batalla enemigo. Si buscáis mi escarabajo pelotero, buscar entre vuestra mierda.
"Las pruebas actuales de que el cuerpo humano desciende de los animales son sin embargo, inadecuadas y especialmente con respecto a la paleontología. Y el alma humana no puede haber derivado, mediante la evolución natural, de seres brutos, ya que es de naturaleza espiritual; por lo cual, hemos de referir su origen a un acto creador de parte de Dios". Enciclopedia Católica
Nadie entró en la habitación vacía, y ésta se llenó de telarañas. La luz del día penetraba por una rendija del techo, iluminando en su trayectoria las motitas de polvo que flotan eternamente en el aire.
Viejos reyes. Todo a su alrededor es griterío y juramentos de soldados, pero ellos dos se observan en silencio desde sus tronos de campaña improvisados en los extremos del campo de batalla. Uno de ellos es el soberano de la luz, con larga barba blanca y resplandeciente corona, comprada con el sudor de sus muchos vasallos; el otro gobierna en la oscuridad: es un hereje, y su religión está más perseguida que los asesinatos. Viste de negro sólo porque odia al soberano de la luz, y su corona es de cobre porque no necesita ostentaciones. Antes de iniciar la carnicería, ambos monarcas entablan la acostumbrada diplomacia teatral. Dos pacíficos obispos se adelantan por cada bando, pero sus tonsuras son engañosas, pues las víboras son menos traicioneras. Las negociaciones pronto se convierten en una avinagrada disputa teológica. Los herejes intentan defender su fe, pero un paladín de la luz al mando de su tropa de caballería los rodea a traición y los lleva a su campamento. La intolerancia los quema en la hoguera a la vista de sus compatriotas, que nada pueden hacer para salvar a los patriarcas. Los soldados del rey luminoso celebran el martirio y parodian la extinción de las llamas escupiendo a la cara de los clérigos. En las filas del rey hereje estalla la venganza, y sus tropas de a pie masacran a los arqueros e infantes enemigos, pero nada pueden contra los caballeros cruzados, que hacen retroceder de nuevo al último ejército defensor de los hogares apóstatas. Sus antaño inexpugnables fortalezas se rindieron tiempo atrás a la codicia y brutalidad de los soldados del viejo Barbablanca. Nada le impedirá pronto someter a las tranquilas tierras que cometieron el error de creerse libres para creer. Finalmente ve que la desbordada caballería enemiga huye por los montes, dejando a su rey indefenso, pues prefieren conservar sus señoríos y sus rastreras vidas que cumplir con su deber y su lealtad. El humilde monarca negro se rinde ante Barbablanca, pero éste le entrega a la perversidad de su maquiavélica esposa, que, antes de cortarle la cabeza, le insinúa: "Nos siempre fuimos cuatro veces mejor".
Había una vez un pequeño pintor surrealista. La puerta de su casa era redonda, así demostraba que era una persona feliz. Ni siquiera conocía el significado de la palabra surrealista. Sus pinturas eran sentimientos. Sin pararse a pensar, decidía: "Hoy voy a pintar un día de otoño", y la gente que veía su concepción marrón-grisácea del otoño sentía un estremecimiento de tristeza y soledad. Pero un buen día incluyó en su exposición un cuadro azul que había pintado una foca a la que habían puesto una brocha en la boca, y lo tituló "El cielo". La gente que lo veía le decía que les hacía sentir muy bien ese estremecimiento de libertad y horizontes abiertos que plasmaba en el lienzo, sin sospechar que para la feliz mente de la foca eso azul no era otra cosa que un atún enorme y suculento. Entonces el pintor pensó: "Ni siquiera puedo llamarlos hipócritas de lo ignorantes que son. Yo soy el único que entiende lo que pinto". Vendió todos sus cuadros y el de la foca a un coleccionista de arte y con el dinero que obtuvo se compró un camión y se hizo camionero en la Ruta de la Plata.
"If you believe in the light, its because of darkness. If you believe in love, its because of hate. And if you believe in god, its because of the devil."
Narra una vieja leyenda que una vez, hace ya mucho, cuando los prados eran verdes y los animales pastaban en libertad, cuando los humos los provocaban pequeños grupos de gente en busca de calor, cuando no habia mas ruido que el de cascadas rugientes, ni mas violencia que la de dos ciervos en celo. De eso hace mucho ya, y muchas cosas han cambiado, segun unos a mejor, y segun otros a peor. Pero al igual que hoy podria correr un chaval por el parque, allí, en ese idílico lugar correteaba un joven, completamente desnudo, porque no existia la vergüenza, ni el pudor, ni los complejos. Y mientras caminaba feliz, con sus pies descalzos sobre la hierba humeda, llego junto a un pequeño estanque natural, y se agacho a beber agua, y por primera vez, en el agua en calma, pudo contemplar su rostro, y sus manos, que obedecian a sus movimientos, y en eso preciso instante se tocó, la cara, y fue consciente de si mismo, y se giró a su alrededor, y vio a otros chiquillos corretear, y reconocio sus caras, pero se dio cuenta de que nunca antes habia reparado en ellos, pero allí estaban, correteando, sin ser conscientes los unos de los otros, ni de si mismos.
Pero el había despertado, y contemplaba a los otros chiquillos, y vio que pisaban su hierba, y bebían de su estanque, cogian sus frutos, de su arbol, y no pudo soportar la idea. Se acerco al que bebia y preguntó -"¿Por que bebes de mi agua?"- y el chiquillo respondio -"No se, siempre lo he hecho, este agua es mia." Y el no pudo soportarlo y agarro una piedra y la estrelló contra la cabeza y manchó de sangre su mano el estanque se tiño de rojo, y mirandu su mano dijo -"Este agua es mia"- y se giró, y vio al chiquillo que tomaba un fruto de su arbol. Fue hacia el y le pregunto -"¿Por que tomas mis frutos?" - y el chiquillo respondió -"No se, siempre lo he hecho, este arbol es mio." Y el no pudo sportorlo, agarró otra piedra y la estrelló contra la cabeza del chiquillo, manchando de sangre los frutos y su mano, y dijo -"Este arbol es mio"- y girandose vio al chiquillo que jugaba con la hierba, y yendose hacia el le pregunto -"¿Por que juegas en mi hierba"- y el chiquillo respondió -"No se, siempre lo he hecho, esta hierba es mia· - Y no pudo soportarlo y asiendo otra piedra la estrello contra la cabeza del chiquilloy dijo -"Esta hierba es mia".
Y desde entonces el hombre siempre ha tenido las manos manchadas y el agua y la comida sabor a sangre, y cada piedra puesta sobre la hierba esta teñida de rojo. Es asi que nació la propiedad privada. Por que "Esta propiedad es mia".
Estaba el profeta Enigmátides tomando una taza de té, cuando de repente algo le sucedió: supo que la isla Gilipollas no existe. Fue un momento de intensa claridad mental, como cuando por la mañana sumerge la cabeza en un cubo de agua helada de los montes de Tracia. Y también supo que él mismo no existía, porque el espacio-tiempo había engullido la vida de quien había pensado en él y lo había creado. Quien lo había creado por el verbo.
-¿Qué dices a esto, cerebro? -inquirió otro alguien mirando al mundo desde otra ventana. -Hmmm.
Pero volviendo al venerable Enigmátides, cuya ¿"existencia"? había dejado de tener sentido, lo vemos camino de la Galia, pues había decidido recurrir a alguien inmensamente más sabio que él, su amigo Panorámix. Después de largas semanas de viaje, sin menor incidente que un pequeño problema con la reserva en la posada de Vindobona, llegó al bosque que rodea la aldea de Panorámix. Pero quisieron los hados que ese día paseara Obélix a la caza del jabalí sin la prudente compañía de Astérix y, que al divisar el atuendo de Enigmátides lo confundiera con un romano. Así fue cómo las inquietudes del profeta desaparecieron bajo un menhir. Cuando recobró el sentido no había dejado de desconocer quién era, pero esta vez tenía una razón contundente para ello.
El águila no fue siempre el águila. Antes de serlo era Ukatangi, el hablador. Ukatangi hablaba y hablaba. Hablaba tanto que sólo se oía a sí mismo. No escuchaba al río, ni al viento, ni siquiera al lobo. El cuervo vino y dijo: "El lobo está hambriento. Si dejas de hablar, le oirás. También oirás el viento. Y cuando oigas el viento, volarás."
Así que dejó de hablar, y se convirtió en su esencia, el águila. El águila voló, y su vuelo dijo todo lo que necesitaba decir.
...así habló Marilyn Whirlwind. NX, T5, Episodio 6
Ensucia, confunde y quita tanta tontería de esplendor
Como director desta noble histituzión ques la Rreal Academia Jilipoyense me beo hobligado a interbenir para yamar al orden a esos adbenedizos de la Rreal Academia Española que se dedican a zensurar nuestro idihoma a su propia conbenienzia. Ya no ablamos latín, señores, el español que tanto en salzan ustedes no es más que su vurdo descendiente malablado, así que hacéctenlo y déjennos ablar empaz, que sin paletos no uviese avido español. Por otra parte, para incluhir nuebas palabras en su diccionario hescuchen ala jente, no a los franzeses ni a los hingleses, ni a los periódistas ni a la jente fashion, que parece que todo es español menos loque dezimos coño.
Rreal Academia Jilipoyense "Ensucia, confunde, y quita tanta tontería de esplendor"
Yo quiero ser escritor en Ávila. Escribir en un diario local una columnita semanal, en la que expondré mis muy ilustradas ideas y me pagarán por ello. Me dejaré barba de tres días y posaré para las fotos apoyándo la babrilla sobre la mano derecha. Soltaré cuatro tacos y otros cuatro ruralismos para hacer estilo: Medio mierdas, progresía, zamarra, putas. Yonkis en la estación. Y por hacer esto me chuparán la polla los demás Escritores de Ávila, y todo será una orgia de felatrices pedantes y satisfechas. A cambio me tocará adorar la mierda ajena con fanatismo coprófago, pero estoy dispuesto a sacrificarme para que los demás puedan disfrutar de mi talento.
Ya he encargado las tarjetas de visita: ----------------- Gabriel González Escritor -----------------
El martes pasado se reunieron en casa de la viuda Erizo la señora Coneja y la señora Perdiz para tomar el té. Tras el habitual intercambio de chismorreos, que si el señor Alce ha vuelto a saludar tras 15 años al señor Pingüino, que si esto, que si lo otro, la señora Coneja se acerca a sus interlocutoras con aire de secretismo y en susurros para evitar que la vecina más próxima, que vive a 1 kilómetro de distancia, la escuche (hay que recordar que los animales sí tienen un oído muy fino), anuncia: "Me he enterado de que los animales del bosque no tenemos preferencia sobre los vehículos de motor en las vías interurbanas". Entristecida por la noticia, la viuda Erizo no puede contener un suspiro de pena: "¡Mecachis! Si lo llega a haber sabido mi pobre marido, estoy segura de que nunca hubiese cruzado aquella carretera. Él era una persona muy respetuosa de las leyes".
Cuentan que una vez, hace mucho tiempo, una persona abrió la puerta de su cocina y se vio golpeado por un olor tan repulsivo que tuvo que volver a cerrarla y abrir el armario que siempre huele a productos de limpieza para alejar de su pituitaria la putrefacción que la había congestionado. No sabiendo muy bien qué hacer, pues del terreno infectado dependía su subsistencia, encontró por casualidad una mascarilla de pintor en el mismo armario donde había metido la cabeza, y protegido con ella, cual yelmo antipulgas, se adentró en la atmósfera de aquel universo irrespirable para cumplir con su objetivo primordial, esto es, preparar un tazón de cereales. Ahora bien, todo parecía transcurrir con normalidad, hasta que, en un arrebato de valentía, aquella persona pasó por delante de una cazuela para dirigirse al frigorífico. Miles de partículas de podredumbre atravesaron entonces los debilitados poros de la mascarilla y se alojaron en sus pulmones como si fuera una marea de indefinible jugo verde de tubería en su camino al estómago de una cucaracha. Instintivamente se protegió con las manos y cerró con fuerza los ojos con la expresión del pavor en el rostro, como si la pérdida de la visión supusiese la pérdida del olfato, pero aquella cosa lo acorraló contra la pared, mientras cuchillos y batidoras caían con estrépito al suelo en su loca huida. "¿Qué era eso?". Hacía una semana él mismo se había servido sopa de pimporrillos de sobre de aquella cazuela. No entendía qué podría estar sucediendo. Una vez hubo recuperado la calma, reunió el coraje de aquellos españoles que tundieron el trasero napoleónico en Bailén y se acercó con cautela al citado perol. Con dos dedos levantó rápidamente la tapa, no fuera que el valor lo abandonase, y antes de derrumbarse entre agónicas arcadas de vómito pudo contemplar la purificación de la crudeza escatológica del apocalipsis: una gelatina enfermiza parecida al arroz con leche difunto se revolcaba por aquel abismo de acero inoxidable, clavando sus garras en las paredes para intentar derramarse por el mundo en busca de venganza. Pero eso no es todo, pues en ella crecía un corrupto bosque de moho sanguinolento, que esparcía sus esporas con aroma a pústula purulenta por el aire que pronto llegaría a todos los alimentos del cercano supermercado. Pues bien, esta historia podría tener aquí su final, pero no es así, pues en sus convulsos estertores aquella persona demostró su inutilidad para salvar al planeta de la plaga volcando la cazuela maldita sobre su cara. Dos meses después del subsiguiente desmayo lo despertó el penetrante tufillo de los pies de la persona con quien compartía habitación en el hospital.
Nate: Bueno, ¿Quién es Christina? ¿Es tu alter ego en la ficción? ¿Tu Holden Caulfield? Brenda: Más bien mi Humbert Humbert. (Nate mira extrañado) Brenda: Ya sabes, mi Constance Chatterley. (Nate sigue sin enterarse) Brenda: Es como Hermione en los libros de Harry Potter.
Caminas, escuchando Baba O'Riley. Hace calor. Caminas cuesta arriba, al ritmo de ese sintetizador retorcido, y todo encaja en el mundo. A la derecha hay un parque, vegetación, y a la izquierda un edificio de vivendas.
Y de la derecha surge una libélula, y revolotea a tu alrededor durante tres segundos. Dentro de tu caja torácica un frasco cae desde una estantería, y se rompe, derramando su contenido. Una cuerda se ha roto.
La tormenta se acerca. El viento comienza a agitarse, y te sientes bien, mientras las corriente revolotea entre tu camisa y tu cuerpo. El valle se ve perfectamente a la luz de la luna. Se distingue con claridad donde cae la lluvia, negra, y dónde no. Los relámpagos caen del cielo al suelo, o bien saltan entre las nubes. Los truenos se oyen muy lejos, como si sonasen bajo una almohada.
El aire es extremadamente húmedo, refrescante.
Y escuchas:
"Mientras caminaba por el supuesto camino dorado fui confrontado por un espectro misterioso que apuntaba hacia una tumba allá en esa colina.
Paré, en reflexión cósmica aturdido y preguntándome cómo llegué a morir. Estaba confundido porque si estaba muerto... ¿Cuando y como morí? Pero me cuadré y decidí afrontarlo.
Pero quedé paralizado en el supuesto camino dorado cuando fui confrontado por una poderosa fuerza demoníaca (aquí cae un rayo) dijo que era el diablo y cuando habló sus palabras fluyeron como lava de la boca de un volcán. Y dije: Ayúdame señor! Me encuentro en algún tipo de infierno!
Pero no creía en Dios ni en el demonio. Así que me controlé y decidí continuar.
Y mientras caminaba por el supuesto camino dorado temblaba de miedo por los leones y magos que estaban por llegar.
Y ví en la distancia montañas de plata elevándose, altas, entre las nubes. Y una voz desde arriba susurró una brillante respuesta desde la luna. ... "
Han pasado cuatro minutos, y ni te has enterado. La tormenta ya está aquí.
Rezos desalmados ante una cruz, esperando una respuesta; pero por mucho que intente hacer, nada ni nadie podrá devolverme aquello que voló una noche de invierno, bajo la brillante luna llena. Las “ruinas” de mi corazón, quedaron aturdidas. Efímero fue y la esperanza triste; se resguardaron bajo los arcos que no paraban el viento. Tal vez no sea más que el recuerdo de algo fugaz pero, quien pudiera gritar al cielo y pedir algo más de sensatez para actuar y no tanta inocencia, aunque fue quizá la inocencia lo que hizo especial las frías mañanas o las tardes de aquel invierno. Me duele pensar que lo que al romper los frágiles lazos pudo ser buena amistad, se convierta hoy en silencio.
Nunca formé parte del todo, nunca fui uno mas, nunca pase de roce casual, de acto colateral, de risa de tarde, y mañana poco mas, juguete de un rato, de usar y tirar, de hola y ya, de un par de copas, de no digas mas, de ya que nos ha oido que se venga cenar, de simplemente ajeno y nada mas.
Luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad. Cenizas de estrella, llueven en el mar. Cenizas manchadas de sangre; lágrimas que arruinan a un inocente. Cobardía ante tantos lazos de poder……..libertad……….. Zozobrando como un barco en mitad del reposo; y aun sigo flotando antes de caer al fondo, aun más ruin con mi carisma castigado. Solo palabras que fluyen por aquí…………… por allá palabras necias que se van volando, pidiendo, implorando. Triste destino, triste y ausente, jodido; que lógica mas decisiva que nos ama en la tumba. Mira las flores marchitas a tu paso, engendro de vanidad…...pero muere. Todo y bajo las primeras horas del alba, el agua vuelve a su cauce en el río. Que esperanza puede haber si no hay verdad. Equivocado y extraño, la clave está en uno mismo, o bien no la hay.
Nacido a golpe de pluma, llegado a manchon de tinta, maldecido, maldicho, malecho, bienechor de maldades, el bueno de lo malos, el blanco de los negros albinos, amigo de sus enemigos, el estecho de lo largo, el alto de lo corto, la inteligencia de lo estupido, la belleza de lo feo, la llegada del tardío, la sonrisa del que llora, la lagrima del que rie, el re sostenido el mudo, el gusto por el rock del sordo, el amanecer del ciego, el acariciar del manco, la vida del muerto, el resurgir de los insurrectos, el final del principio, el matematico de las letras, el compositor de descomposiciones, el angel del infierno, el demonio del cielo, el hijo de dios que es padre, el primo de mi primo que es primo de todos, el que sabe todo de nada, el que no sabe todo, el incopetente creador, la oscuridad del dia, la claridad de la noche, el soñar del despierto, el vivir del dormido, el amar del odiado, el odiar del querido, la gota de agua del desierto, el calor de la antartida, la verdad de lo incierto, el emborronamiento de la nitida, elcaer del caido, el levantar del altisimo, la sed del bebido, el no ser de ser yo mismo, el vivo sin vivir en mi que morir arrodilado, la tardanza del llegado, mi grito en el vacio, mi vida por el suelo mas alta que la que me espera en el cielo.
Y dijo el profeta Enigmátides: "Llegará un día en que las cuatro gaitas de la muerte se levantarán de los océanos, y los oídos de aquellos que despreciaron la música celta conocerán la agonía de la estridencia y sus cabezas estallarán. Y llegará un día en que el alma carbonizada de los topos desenterrará su hacha sanguinaria y talará las piernas de los hombres y prenderá fuego a sus camas. Y llegará un día en que los falsos ateos arderán en el infierno de los supersticiosos. Y llegará un día en que los afrancesados serán guillotinados por una horda de pâlètés sin parfum, cuyos rostros cejijuntos espeluznarán a la luz de la ilustración y la civilización".
Arena sobre cielos azul celeste, arena sobre sombras, arena sobre DIOS ahogado en el pozo de los deseos, arena sobre cristo sepultado por pecadores redimidos, arena sobre el agua pura hundida, llevada a los confines del mundo hasta la muerte de uno mismo, donde el dios benevolente encierra la ira que descarga bajo un manto de ¿bondad? La arena no salva, solo confunde. Oradores de almas puras. Demonios divinos. Ángeles envidiosos, espectros cansados de seguir vagando por la senda del infierno. Deudores que cargan con los lastres del momento. Caprichosos que mueren por la boca. Cínicos que se ironizan sobre sí. Soberbios muertos antes de nacer. Ingenuos que juegan a ganar . Inocentes que se vuelven culpables a los ojos del mundo y culpables como santos en tribunales. Despiadados cancilleres del oficio de la voz. Sangrientos forasteros de otro tiempo que buscan en la muerte la verdad. Pensadores asesinos de verdades... nada más que oscuridad
Entre el blanco y el negro hay infinidad de matices grises.
Todo el mundo juzga la vida segun un filtro muy sencillo y de facil utilizacion, todo o es blanco o es negro. Robar esta mal y esta mal, da igual que vayas a morir de hambre y ese par de cacahuetes no se los fuera a comer nadie, el camarero del bar te dará en cantado una paliza y ni siquiera te pedirá la propina. Da igual que te pelees con un niño pijo para evitar que fuerze a una chiquilla a hacer algo que no quiere, despues de darle la paliza los abogado de su padre se las apañaran para que tu vayas a la carcel, y tengas que pagarle y asi le quede despejado el camino. Por que lo que es malo es malo y lo que es bueno es bueno y nadie piensa sobre lo que hay entre lo malo y lo bueno, sobre las cosas malas que hacen bienes y sobre los bienes que hacen cosas malas. Nadie se fija en esa infinidad de grises entre el blanco y el negro. Ese infinidad de grises en la que vivimos...
“Usalo mientras sirva… cuando moleste, mátalo.” Prologo del relatillo que estoy escribiendo.
“Usalo mientras sirva… cuando moleste, mátalo.”
Hace ya varios años que escuché esta premisa y hasta hoy ha sido ley universal que rige mi mundo.
Aprendí pronto que en este mundo de lobos hambrientos regido por el come o se comido no sobreviven los mas poderosos, sino los que mueven los hilos de los poderosos. Exacto, úsalo mientras sirva y cuando moleste, mátalo, esa era la verdadera ley de los que mueven los hilos en la sombra, los demás éramos solo marionetas, peleles de un enorme teatro de títeres, peones sin importancia en el enorme tablero de ajedrez del mundo. Y es aquí donde reside la importancia de ser una marioneta marionetista, mover los hilos de las marionetas simples, de la morralla, aunque alguien mueva tus hilos detrás de ti. No has descubierto todo el pastel, pero ves una gran porción de este y puedes imaginar el resto. Eres un alfil, una torre y un caballo. No eres el rey o la reina, ni el jugador que los maneja, pero estas mas cerca de estos, no eres carne de cañón como el resto, perder un peón o dos no importa pero un alfil, por insignificante que sea o parezca, puede dar un giro brusco a la partida o llevar las piezas del rival por el camino deseado. Bueno, esta es la historia de un alfil.
Dime hermano, ¿cual es la linea que separa la cordura de la verdad?
Despierto? No, tal vez aun esté soñando; navegando entre las islas de desesperación. Quien diría… ¿Todo oscuro?... ¿Qué hay de la esperanza?... Hundida, tal vez bajo el marco de lo imposible. Gritos y lágrimas entre sonrisas sarcásticas. Premoniciones. Cierto como el agua cristalina de la pila bautismal. Mutilado y sin alas; susurros y lamentos entre dientes. Yo soy la verdad, ¿verdad?... consumación de hechos maltrechos. Don recuerdo y palabras sin sentido. ¿Quién? Yo no, sufro de amnesia. Poder sin el no es nada. Pero yo soy yo… ¿Proyección o reflejo de uno mismo? Y largo, y doloroso, y… ¿Qué?... responde a la llamada de Dios. Salvador. Infierno iluminado por el hierro incandescente que te ciega, y reza dormir eternamente. Resume tu existencia pero desiste antes de morir, de creer que estas muerto. Sub-mundo bajo un manto de estrellas… ¿de una noche de verano? O sobrevolando el mar que se hunde en un universo oculto, bajo… el infinito de nuestros ojos…pero todo es… ¿relativo? Incluso las sombras bajo el sol. Reza pues, es lo único que puedes hacer mientras mueres en un… ¿sueño?
Miss Circunstancias no es muy diferente de la metaintrascendencia, y aunque su corazón no es malvado, es tonta. Va a la universidad y cree que está haciendo algo importante con su vida. Cree (sin malicia) que cuando sea licenciada será más inteligente que otras personas que nunca nunca han llegado a empezar la carrera, especialmente si son hombres. Cuando piensa en estas personas se produce una pausa dramática en su cerebro. (NUNCA han ido a la universidad). No se puede imaginar tal situación. Sus padres -funcionarios- le animan cada vez que saca un cinco en la asignatura más fácil de la carrera, pues ellos sacaron las mismas notas y fíjate dónde están, han triunfado en la vida y el resto de los contribuyentes trabaja para ellos. Siempre va maquillada, en un abanico de colores que va desde el malva pálido hasta el rosa palo, y su colección de zapatos puntiagudescos es envidiada por todas sus compañeras. Su penetrante perfume inunda al mismo tiempo las pituitarias de todos los usuarios de metro desde Fuencarral a Puerta del Sur.
Afortunadamente, yo soy yo, y mis circunstancias, Miss Circunstancias.
Brillad, putos diamantes. Desterrad del mundo el dolor, el suicidio, todos los tópicos de los trascendentes. Revolotead entre el estómago y la garganta, desgarrando la estupidez física del hombre, toda esa Mierda.
La nada más absoluta es la respuesta. Shine on you, crazy diamonds!!! El metatrón se aproxima, para atrapar en su cópula cósmica la esencia del Todo, con gran volumen musical y espectacular diseño de producción!
No hay verbos sobre la tierra que describan la verdad. La verdad es invisible al ojo humano, e indescifrable al ojo azul.
Las actitudes incorrectas no se justifican con citas de Proust
La negación es una afirmación.
El estómago crea ácido. El hígado, bilis. Ni el corazón ni la cabeza crean nada.
Puedes construir una pila con una patata.
La muerte existe.
Si fuerzas los dedos de la mano, crujen.
En el mar llacen miles de cadáveres.
Dios bendiga la irracionalidad.
Hay una glándula que ennegrece la sangre.
Un pájaro vuela en línea recta hacia mi frente.
Alguien camina, y en mitad de un paso se digrega en dos: Una libélula humanoide que sale volando hacia la luz del sol y una masa putrefacta que cae al suelo y se esparce por la acera. La libélula era pequeña. La mierda, enorme.
El maullido de su gato despierta a Eleanor Rigby por la mañana temprano. Se llama Manuel, como el camarero de Fawlty Towers, su serie favorita. Lo encontró en su cubo de la basura, hurgando en una tarta rancia que había cocinado primorosamente y decorado con nata y cerezas, pero la visita que había estado esperando nunca cruzó el umbral de su puerta. Con la bata puesta, Eleanor Rigby se bebe su té con leche diario, caliente y no muy dulce, mientras Manuel se restriega contra sus piernas ancianas y temblorosas, pidiendo unas espinas de pescado para desayunar. A las nueve en punto llega el lechero. -Hola, señora Rigby. -¡Oh! Buenos días, querido. Me alegro mucho de verte. Veo que está lloviendo, te vas a coger un catarro tremendo. -Dos botellas, ¿verdad? -Si esperas un momentito te traigo un paraguas. No tardo nada. Pero el lechero ya se había ido. La señora Rigby limpia el polvo despacio. Su casa está llena de antiguas fotos en blanco y negro cuyos rostros felices sólo ella recuerda, y le gusta contemplarlas mientras pasa con cuidado el plumero. El aire siempre huele a rosas marchitas. Por la tarde va a la iglesia, caminando por las estrechas callejuelas con sus pasitos cortos y apacibles. Cinco personas acuden al sermón del padre McKenzie aparte de ella: cuatro mujeres viejas y un mendigo que vive en el campanario. Ella se arrodilla sola junto al pasillo y escucha al párroco, cuyas palabras ni siquiera interesan a las otras mujeres. Van allí simplemente porque es su costumbre. De vuelta en casa, Eleanor Rigby habla con sus plantas sobre el tiempo húmedo que ha hecho hoy y las riega un poco, y el poco tiempo de luz que queda lo pasa mirando por la ventana a la gente que pasa. No hay alumbrado eléctrico en su calle. Luego se sienta triste en su sillón delante de la televisión, pero no la enciende. Mucha gente pasó sus últimas horas viéndola, olvidados por su familia y sus amigos, y ella no quiere terminar de la misma manera. Desgraciadamente, ya ha sido olvidada, así que se queda dormida.
Había una vez una bella presentadora de televisión (aunque no os llaméis a engaño, niños, su cuerpo pertenecía a Corporación Dermoestética y al Diablo a partes iguales), que se ganaba la vida honradamente insultando de mentirijilla a personas tan encantadoras como ella. Ahora bien, cuentan que salió de aventuras con sus amiguitos (una echadora de cartas que en sus tiempos mozos había sido sacerdote, una prostituta heroinómana reintroducida socialmente en forma de periodista del corazón y el/la sastre de toda aquella corte) y llegaron hasta una granja de campesinos. Decidieron instalarse allí, pues su mera estancia les suponía un tesoro, y dejaron las aventuras. Todo el país se dedicó a observarlos, lo que no supuso ningún atraso en sus labores de investigación astrofísica cotidianas, pues era un país increíblemente culto y desarrollado, y establecieron foros de discusión sobre las operaciones de cirugía a las que se había sometido nuestra protagonista, si es que se había sometido a alguna, algo que rechazaban los sectores más conservadores entre los tertulianos. Y el dinero consiguió tras tantos años de penurias y sacrificios la gloriosa Libertad de fluir a los bolsillos de nuestros aventureros, y todos vivieron felices y comieron ensalada de aguacate y pomelo, pues las perdices engordan. FIN.
Huí de allí. Hasta aquel momento no había sentido miedo, pero súbitamente un pavor indescriptible se adueñó de mí. No existía ninguna razón para que tal cosa sucediera, porque la única sensación que me había producido aquel lugar era de paz, pero en mi mente surgió la más apocalíptica de las visiones. Vi que una anciana dama de porte regio salía del bosque y me perseguía en una carrera infernal, y sus ropajes negros ondeaban ominosos al viento. Al instante descarté, no sin inquietud, que algo así pudiese suceder fuera de mi imaginación, pero no pude evitar el impulso supersticioso de mirar hacia atrás. Allí estaba, franqueando bajo el cielo tormentoso el umbral de los últimos árboles del bosque que yo acababa de abandonar. Tuve tiempo de atisbar la ausencia de expresión que lucía su hermoso rostro. No recuerdo nada más, ni siquiera si me dio alcance, pues mis pensamientos se desbocaron.
Estimados gilipollenses, me dispongo a anunciar mi vuelta al poder para gloria de nuestra bienamada nación. Los cobardes demócratas han huido, he de decir que por propia voluntad y abandonándonos a nuestra suerte, por lo que inevitablemente he tomado las riendas del gobierno. Largo y próspero sea.
"El hombre tiene más de mono que de ángel y carece de títulos para envanecerse y engreírse." "Y no deja de ser paradójico que tantos siglos de ciencia nos hayan llevado a saber algo que cualquier bosquimano del Kalahari, cualquier aborigen australiano, o cualquiera de nuestros antepasados que pintaron los bisontes de Altamira conocía de sobra: que la Tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la Tierra." "El clima de nuestro planeta es tan frágil que el batir de las alas de una mariposa en Pekín puede hacer que llueva en Londres."
Un lugar, un aire, un pescado, un nubes, un un. Todo indeterminado. Se es impreciso, y vago (en todas sus acepciones, especialmente la más apetecible). No se sabe quién escribe, pero dejadlo en paz. Está dreaming the day away. Traduzca eso, Mrs O'Halloran. (Mrs O'Halloran se ha ido a freír croquetas a la cocina de Mrs McArrer).
(And introducing, the Spanish Inquisition)
- Nobody expects the Spanish Inquisition!! ¿Que es toda esta cháchara judeomasónica? Los imprecisos son castigados con el tormento eterno de la imprecisión. - ¿No sabéis vos, fenix inquisitorii, lo que estaba diciendo? Pues sale en la carta a los adefesios, encíclica 12, capítulo 3, concilio de Trento 2, versículos 15 ss. - ¡Qué precisión! ¡Sois preciso! ¡Sois un hereje de vuestra propia herejía, una abominable paradójica paradoja dentro de un cuadro de Escher pintado en el envés de una curva de Moebius! - ¡Hala, eso me ha dado miedo! Te autocondeno al infierno del paraíso del infierno del paraíso, donde está la viuda del marido de la viuda de mi marido, que todavía está viva. Y todo eso bajo los cargos de iconoclasta, porrusalda, chicharrón y cavaflex. - Me das dolor de cabeza, fraile esparraguino. Yo ya me he pedido condenar, y te condeno a... algo. - ¡Impreciso! Ahora sí que no entiendo nada. ¿Cómo he de actuar entonces, con precisión o sin ella? - Confiando tus ahorros a ING Direct. - Ah, vale, todo esto no era más que un anuncio. Por un momento había creído que las discusiones éticas merecían la pena.
-Canta en la mañana, canta bajo la gélida sombra del invierno, canta jilguero mío, bajo un manto de nieve que sepulta nuestras almas. Mis alas no levantarán más el vuelo, mi voz no gorjeará más. Es el destino quien dicta que suceda así; tú aun puedes volar jilguero mío, pero antes de irte canta me como solías cantar en la copa de los robles;
-No podría amada mía, echar el vuelo y huir, no podría amada mía pues solo cantaría cantos tristes y lamentos. Si el invierno se lleva tu alma, la mía volará también, y juntas alzarán el vuelo, y juntas amada estarán al fin.
¿Quién habría escupido en mis ojos? Escupir es mas socialmente aceptable que orinar. Una serie de ruidos desagaradbles e inconexos compondrían un buen post. Post moderno. Doooh doh doh doh do do do. Crrrank. Tling, boom. Infinitas palabras. Voseo. Esto es lo que veo:
Ahora soy mi post anterior. La estantería está fría. De nada sirve.
En su casa de la calle de la Alcaicería de Córdoba, número 17, a Felisa, pescadera de profesión y separada de su marido, se le escapa una ventosidad ligera mientras friega los cacharros. Al mismo tiempo, en su balcón de hierro forjado, menos florido que los del resto de la calle, tres geranios rojos y uno blanco realizan la fotosíntesis.
Me dirijo a ti, Metaintrascendencia, con la esperanza de que te sientas aludida. A nadie en el mundo entero le importa tu nuevo peinado, aunque te digan que te queda muy bien, y la culpa de que te veas fea no es de tu esteticienne, es porque eres más fea que una almorrana purulenta en el culo de un camello. No le caes bien a tus amigas, pues eres más superficial incluso que ellas, y si crees que tu metaintrascendente novio te va a aguantar tu superioridad cuando tengas diez años más es que eres más gilipollas de lo que pensaba (sin ánimo de ofender a los oriundos de la isla del mismo nombre). Acabarás viviendo sola, que es lo que más te espanta de los misterios del universo, aunque no lo reconozcas y te rías de ello en público, y te pondrás asquerosamente gorda a pesar de tus clases de aerobic. Tu maestro de taichí tampoco logrará que aparentes ser una persona interesante. En la actualidad te consideras el centro de la sociedad y te gusta burlarte de la gente que no es como tú, pero al final de tu vida hasta tu caniche Fifí te abandonará por un hueso medio podrido que encuentre en el cubo de la basura. Sin duda estará menos podrido que tu interior. En realidad no es necesario esperar hasta el final de tu vida, ya eres nauseabunda, y no conseguirías molar más aun cuando te murieses de una sobredosis de originalidad. Es posible que no reconozcas de quién estoy hablando. Pues bien, eres tú. Es posible que sigas sin reconocer de quién estoy hablando. No te preocupes, es fácil.
Metaintrascendencia(del gr. meta-, más allá de, y del lat. trascendencia). f. Dícese de aquello que ofrece un escaso o nulo interés y que trasciende los límites de la banalidad. 2. Cualidad de una persona cuya aportación personal a la humanidad es inexistente. Su metaintrascendencia es tal, que bien pudiera estar muerto. 3. Fil. El género humano en su conjunto. 4. Inactividad, pasividad ante los sucesos externos, y, por extensión, felicidad mental que constituye el estadio supremo del pensamiento humano según algunas filosofías contemporáneas.
Fuente consultada: Diccionario RAG. Todos los derechos reservados.
"En algún lugar lejano había una isla de mierda. No tenía nombre. No valía la pena ponerle nombre ninguno. era una isla de mierda con forma de mierda. Allí crecían palmeras con forma de mierda. Y las palmeras daban cocos que olían a mierda. Pero allí vivían monos de mierda que adoraban los cocos que olían a mierda. Y cagaban mierda de mierda. La mierda caía al suelo, aumentaba la capa de mierda y las palmeras de mierda que allí crecían eran cada vez más de mierda."
Tooru Okada.
Y quien crea en sentidos profundos chungo lo lleva.
El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús.
Caminaba sobre el plano de la pared, por el suave filo de la estantería de madera. Pensaba en el nombre del juego mientras deslizaba el pulgar desnudo de su pie izquierdo sobre el lomo de los libros, unos libros antiguos que nunca nadie se molestó en leer.
Se despidió del azul del cielo. Se imaginó que volaba allá en lo alto, entre las nubes, respirando aire de cobalto ultracongeado. Y entonces, una dentellada cruel le devolvió a la realidad. Instintivamente apartó la pierna, y vió que de su pie colgaba uno de los libros. Los dientecillos afilados y sangrientos de una Biblia permanecían hincados en su carne. Pateó instintivamente el aire hasta que el tomo se desprendió, llevándose con él como trofeo una porción rojiza de su piel.
Con sus enormes ojos grises contempló como el libro caía en perfecta línea recta hacia la pared de su izquierda, o lo que es lo mismo, hacia el suelo de los mortales. Se fue acercando a las baldosas lentamente, como unos zapatos de cemento que se hunden en el mar. Y, en el momento exacto en que aterrizó...
"...el sonido de un trueno llenó el aire." El suelo se quebró, y cientos de cristales de cerámica volaron hacia sus ojos grises.
Queridos compatriotas, el Ejercito de Liberación Gilipollense necesita una mascota, algo original como una cabra, o un perro, o campi... Quiero que el pueblo de sus ideas y estas sean sometidas a un referendum nacional para elegir la mascota el ELG.
Sin mas se despide con un cordial saludo el Subsubcomandante Bo Quepasa.
Hoy camino entre injurias, calumnias, charlas ultraneuronales y un queseyo o yoquese de que nacido entre coca-colas tics y dialogos de uno a uno, que no de uno a otro. La nieve, que no ha cesado de purificar el suelo y los tejados en lo que va de dia, y no parece decidida a renunciar a su misión evangelizadora, trae consigo muerte inviable sin cadenas y bolas de metro y medio de estatura. Si alguna vez me imaginé caminando en el filo, fue en algo parecido al cañón del colorado, pero ahora pienso en un acantilado del Everest cubierto de nieve y hielo, para hacer mas facil patinar, para dificultar el camino, para hacelerar la selección natural y solo patenten modos de andar los elegidos, mientras los cobardes asistimos a un botellon en el numero 13 de la calle ya sabida, no para esperar al tranvia que nos lleve al barrio de los de arriba, si no para dinamitar la via y dejar las cosas como estas, que mas vale malo conocido que demonio por conocer, y entre humos, whiskys y risas, da igual la calle que la via, que el 13 de mi casa que el 69 de la "Casa de tu Tía". Y el año que viene para carnavales nos disfrazaremos de personas que es lo que mas da el cante. Por hoy yo vuelvo a mi vida animal. Paz y amor.
Parece, como si la noche se hubiese aclarado; todo parece despejado y un color como violeta queda intacto entre las almenas de la muralla.
Demasiado frio, esta noche no nieva y sin embargo, este dulce "polvo de las estrellas" empezó a caer timido.
La mañana se avecina fria, pero merece la pena contemplar las iglesias y los arboles nevados, con la luz de las 8 de la mañana y porque no, los torpes e inutiles que circulan por las calles, con sus coches de surferos y sin cadenas, que bonito espectáculo, lastima que sus "preciosos" veículos se queden atascados por los 40 centrimetros de nieve.
Pero igual da, cada copo sigue cayendo impasible, y sin darse cuenta, se posan con suabidad en las ramas de los arboles o en los absides de cualquier iglesia de esta pequeña e incomunicada ciudad.
para todos unstedes habló Campi CNN noticias para el canal gilipollas
- Vayamos. Eso, vayamos. - ¿Qué quieres decir? - A ti que te importa. Estaba hablando con mi cerebro en la estructura profunda. - ¿Te crees surrealista? - Yes, it is. - Me gustaría que me presentases a tu cerebro, parece un conjunto de moléculas muy feliz y gelatinoso. - Ahora no puedo, está bailando una muñeira. De todas formas, no sé por qué le llamas conjunto de moléculas. ¿Qué te crees que eres tú? - Eres un paleto de pueblo. Soy polvo de estrellas convertido en perfección. - Pues yo soy un gilipollas de las estrellas, como el hombre que saltaba con su vaca por encima de la luna. Y me da la sensación que tú eres un afrancesado. - ¿Se puede saber qué estáis diciendo vosotros dos? - ¿Y tú quién eres, imbécil, que osas interrumpir a mi cerebro? - Soy la vaca que saltaba por encima de la luna. Exijo que retires la injuria de que soy una gilipollas de las estrellas, soy una gilipollas de la luna. - Vaya panda de besugos, esto parece la ría de Muros, ¿es que nadie se ha parado a pensar en la muerte? - No me acuerdo, puede. Cerebro, ¿tú te acuerdas si nos hemos muerto alguna vez? - Hmm - Lo siento, es que se nos olvida todo, y además, vivimos en un supermercado. Es muy triste que se nos olviden las cosas, ¿verdad, señora vaca? - Sí, yo ya no me acuerdo del propósito de mi existencia. - Entonces, ¿por qué seguir con el diálogo?
El póster estaba colgado boca abajo en la pared. Era uno de ésos posters dibujados a mano, de película antigua, al estilo de los títulos de crédito de Saul Bass. Estaba enmarcado entre dos cristales, con cuatro pinzas de metal en cada uno de los bordes. La alfombra del techo tenía una mancha morada, de la forma y el tamaño de la mano de un bebé. Como si un recién nacido hubiese puesto su manita sobre una esponja de tinta mientras gateaba. Como si hubiese matasellado el sobre de la realidad, acto previo a su envío a algún lugar lejano, o inexistente, o ambas cosas a la vez. Y en una esquinita, entre la moqueta y el gotelé, una mosca se retorcía atrapada en una telaraña pegajosa y gris.
El caso es que allí, bajo toda esa imaginería, yacía una persona muerta. Apartando los insectos de su alrededor, el fotógrafo sacó su vieja cámara. Cargó el carrete de blanco y negro con cuidado, y acopló el flash. Estudió el encuadre, y disparó. El relámpago azul de luz nació ya muerto, y muerto permaneció con una sola excepción.
El ruido mecánico saturó el aire seco de la habitacíón.
"...and nothing was ever heard. Except for the sound... of..."
Un título atrayente, sin duda. ¿Quién no está interesado en el maravilloso mundo de los gamusinos y las posibles consecuencias que tendría su mutación para los ecosistemas del planeta? ¡Hay que salvar a la humanidad, mi teniente, señor! Pues lamento decepcionarles, pero no voy a hablar de gamusinos mutantes. - ¿Y por qué ha titulado usted su libro así? No respondo preguntas de imbéciles. - ¿Y por qué ha titulado usted su libro así? Porque aunque no podamos verla (esto es sarcástico, ilustrísimos señores), hay gente que piensa que el público compra los libros por el gancho de su título, y en sus malvadas maquinaciones creen que manipulan los cerebros del incauto rebaño incitándole a comprar. De hecho, las manipulan, anónimo cuestionante, si está usted preparado para conocer la terrible verdad. ¿Soy yo, por ventura, una de esas malvadas personas? ¿Quién soy? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos en autobús? NO, todo eso son tonterías. Yo soy, personalmente, la Real Academia Gilipollense. - ¿Y de qué habla su libro? Aparte de que los libros no hablan, al igual que los ladrillos, mi libro no trata sobre nada. Es mi forma de ganar dinero el hacer que ustedes compren mis libros. ¿Para qué me voy a esforzar en escribir bien si me los van a comprar igual?
Demuestre que necesita usted el asilo político y le será concedido. Si no le apetece, simplemente okupe alguna casa abandonada y fabrique allí jabón con grasa procedente de liposucciones, o algo así. Haga lo que le plazca, pero no moleste sin necesidad.
Sobre los caballos que morían en sus establos. Luna llena y eclipse solar
Pues estaba leyendo la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y he leído un concepto buenísimo: Música inofensiva. Y como lo he leído en una de las cartas con el Punto de Vista de May Kasahara pues me he dicho, zas, tate, he ahí pues, voy a escribir un post con mi Punto de Vista. Pero he aquí, zas, tate, etecé, que acaba de llegar mi hermana y necesita internet, así que a lo mejor lo escribo más tarde. Esto se llama final abrupto.
Querido pueblo, es un placer comunicaros que tras casi un año de tirania bajo el yugo del regimen superfeminista marujil y el autoritarismo de los fascista, la revolucion a triunfado y hemos recuperado esta nuestra querida isla, poniendo un gobierno sin gobierno para garantizar la libertad de todos sus habitantes.
Rubik Kubrick barullo intrínseco enrevesado [por supuesto, que se pliega hacia sí mismo en la infinidad del vacío espiritual humano]
And now for something completely different...
Vacío. Empty. Empty souls, predicadores maníacos de la calle. Ritmo. Me falta práctica. Un corto muy corto [Sic] y una novela como siempre inacabada. Paupérrimos capitulos sueltos de seis páginas. Con puntos suspensivos de color naranja en negrita para que ocupen más. Es como intentar exprimir una naranja (bis) podrida y reseca. Get lost, me digo a mi yo. Quiero postear sonido. Joder, ya no me acuerdo de cómo va esto. El futuro y el presente. Regreso al futuro. No. Regreso al futuro 2? No. Regreso al futuro 3? No. Por cierto, Diego ha descubierto un pedazo de página web: http://www.massiveattack.co.uk . Ayuda ir pedo o insomne. Ya nadie practica la bohemia, entendédme, sin pedancias. Yo tampoco, punto. Esto es el futuro, pero menos. Queda mucho tiempo para llegar al Futuro, com mayúscula, con letra capital.
Doves. Palomas. Casi me olvido de mí. Quiero ver en blanco y negro. Mejor dicho, quiero ver el mundo con esa jodidamente increíble [ein? jodidamente increíble? quien me creo, Tarantino?] fotografía de Gordon Willis en Manhattan. Con Gershwin, y los fuegos artificiales, en panorámico, en gris y gris, gris claro y gris oscuro, y nada más que eso.
Bueno, no es casi nada, pero ya iré cogiendo práctica.
Vive la resistance! El tirano ha caido. Tras dura lucha contra el enemigo absolutista, nuestras fuerzas han salido victoriosas. Como muestra de buena voluntad, y ante la terrible amenaza que supone el País de las Marujas, que alentadas por su temible líder de la sobremesa televisiva amenaza nuestras fronteras, hemos decidido no tomar medidas de represión contra el régimen saliente. Quedan proclamados, pues, la libertad de expresión absoluta y el laicismo del estado.
Con la esperanza de que la vida de nuestro pequeño país se normalice en breve, queda abolida la junta revolucionaria y toda forma de gobierno.
Vivid en paz, oh Gilipollas, en este nuestro país.
Conciudadanos de la Isla Gilipollas, les habla el Cacique Mayor del Estado, en la que creo que será mi última intervención pública como tal. Como todos ustedes saben, nuestra patria está sufriendo una grave crisis revolucionaria, y debido a esta situación, me veo obligado a dimitir de todos mis cargos y proclamar la democracia. Espero que esto sirva para traer la paz que siempre he intentado mantener en nuestra bienamada Nación, y no instigue a un mayor caos civil. Les ruego que mantengan la calma, pues mi gobierno ha entablado negociaciones con los líderes de la Revolución para intentar encontrar una salida pacífica al conflicto. Desgraciadamente yo deberé abandonar el país, pues mi presencia aquí en estos momentos puede quizá aumentar las tensiones. Buenas noches.